domingo, 22 de enero de 2017

La amistad

La amistad nos une a otra persona por afinidad, simpatía o correspondencia. La amistad es desinteresada y su satisfacción se halla en la propia amistad. Pueden existir diferentes grados de amistad según las necesidades de uno y la sensibilidad del otro. La amistad puede aumentar o disminuir con el tiempo. Por amistad se puede hacer cualquier cosa. La amistad no distingue de sexos, edades o clases sociales. La práctica del sexo no está reñida con la amistad. Igual como comparten una comida, discuten sobre algo o se dejan sus cosas, los amigos pueden dejarse sus cuerpos con la confianza de que serán bien tratados. Al amigo se le desea lo mejor: su felicidad, su éxito... se le estimula y apoya. Sin que se produzca confusión entre el amigo y uno: ni todo lo que es bueno para uno lo es para el amigo, ni viceversa. No se dirige la vida del amigo, no se tiene ningún derecho. Los deberes que se tienen con el amigo son los de la amistad: sinceridad, confianza, honestidad. Con el amigo no se produce una identificación como pasa entre enamorados. El enamoramiento te saca de ti, te cambia; la amistad no. El enamoramiento es posesivo, la amistad no. Al enamorado lo tienes siempre presente, piensas siempre en plural; al amigo no. Enamorarse es un deseo, tener amigos una necesidad. Sin estar enamorado se puede vivir, sin amigos no. La amistad puede durar siempre, el enamoramiento no. El amor entre amigos es parecido y a menudo mayor que el amor entre hermanos.

Pedro Casas Serra

No hay comentarios:

Publicar un comentario