martes, 31 de diciembre de 2013

Salmos para recitar con júbilo ante Amón-Ra

“Para júbilo de tu corazón,
antes de acostarme contigo,
ramos de jazmines cortando,
montaré una corona para ti”



SALMOS PARA RECITAR CON JÚBILO ANTE AMÓN-RA

I

Como una flor me abro a ti,
como un capullo me abro a ti,
hoja a hoja, pétalo a pétalo,
a tu mano que me acaricia,
como una flor me abro a ti,
como un capullo me abro a ti.

Espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente,
como un surco, como una acequia,
de tu caño largo y fuerte,
espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente.

Como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada,
mi boca se abre, para que la llenes
con tu gusano y tu leche,
como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada.

Como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento,
mi cuerpo se te ofrece, dispuesto
a tu llamada, a tu embate,
como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento.

II

Con encendido amor
acojo tu reposo,
¡mi luchador!, cansado
de la jornada diaria,
con encendido amor
acojo tu reposo.

En tálamo nupcial,
bajo las sábanas,
encontrarás mi anillo
listo para tu dedo,
en tálamo nupcial,
bajo las sábanas.

Masa de pan blando
que inertemente espera,
en tus manos la forma
encontraré temblando,
masa de pan blando
que inertemente espera.

Los pequeños botones
de mis flores gemelas
se abrirán al contacto
de tu aliento-rocío,
los pequeños botones
de mis flores gemelas.

III

¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!
¡Lazarillo que me lleva
de la mano a mi alimento!
¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!

Quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela,
que se ofrecen en canastilla
al esperado viajero,
quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela.

Quiero ser el paisaje soñado
que se vislumbra al despuntar el monte,
y enciende la sonrisa al caminante,
y acelera el paso de su sangre,
quiero ser el paisaje soñado
que se vislumbra al despuntar el monte.

Mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo,
levantaré tu ánimo
hasta el éxtasis,
mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo.

IV

Frotando nuestros cuerpos
nuestros miembros se levantan,
y el mío te señala a tí,
y el tuyo me señala a mí,
frotando nuestros cuerpos
nuestros miembros se levantan.

Entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos,
tu boca se abre a la mía,
y mi boca se abre a la tuya,
entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos.

Separando nuestras cabezas
empujamos nuestras ingles,
y mi bulto palpita junto al tuyo,
y tu bulto palpita junto al mío,
separando nuestras cabezas
empujamos nuestras ingles.

Penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias,
y tu arco toca mi violín
y mi arco toca tu violín,
penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias.

V

Estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas,
y mi vello se eriza a tu contacto
y tu vello se eriza a mi contacto,
estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas.

Emparejados nuestros miembros
pesamos el uno sobre el otro,
y mis manos buscan tus agujeros
y tus manos buscan mis agujeros,
emparejados nuestros miembros
pesamos el uno sobre el otro.

Golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas,
y el agua de tu lluvia colma mi pozo
y el agua de mi lluvia colma tu pozo,
golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas.

Abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío,
y mi alma queda dentro de ti
y tu alma queda dentro de mí,
abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío.

VI

Embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega,
tu eres mi mástil y mi vela,
yo soy tu mástil y tu vela,
embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega.

Desde el barbado mascarón de proa
desnudos nos lanzamos como arpones,
hundidos en el mar, perseguimos
abrazados serpientes y tritones,
desde el barbado mascarón de proa
desnudos nos lanzamos como arpones.

Tumbados en cubierta, miramos las estrellas
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches,
fanales venecianos, de luceros tempranos
iluminando cuerpos, alumbran las caricias,
tumbados en cubierta, miramos las estrellas
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches.

Impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas,
tu playa es el destino de mi arena,
mi playa es el destino de tu arena,
impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas.

VII

Levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses,
desde una misma piel,
con una misma mano,
levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses.

Como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas,
se reflejan nuestras palabras
en estanques dormidos,
como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas.

Como el ave, que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso,
mi palabra en tu boca
busca su nido,
como el ave que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso.

Mi palabra, enredada en un papel
que aleteando vuela a tu corazón,
para que desdoblándolo lo leas,
y le infundas con tu aliento su destino,
mi palabra, enredada en un papel
que aleteando vuela a tu corazón.

Pedro Casas Serra (04-01-2000)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Cuando yo era pequeño...

Cuando yo era pequeño
era bastante bobo.

En horas de recreo,
con mi amiguito Polo,
vivíamos en palacios
con puertas de zafiro,
ventanas de esmeraldas,
suelos de lapislázuli,
comíamos manjares
sobre servicios de oro,
regados con elixires
en copas de diamante,
vestíamos ropajes
bordados con las perlas
del fondo de los mares,
calzábamos chinelas
de las pieles más finas,
dormíamos en camas
de altísimos doseles,
con colchones de nubes,
bajo colchas de alas.
Éramos reyes, príncipes.
Servidores, atentos
a cualquier deseo nuestro,
tendían a nuestro paso
alfombras de damasco,
nos bañaban con agua
perfumada de rosas,
secaban nuestros cuerpos
con abrigadas mantas,
cantaban nuestros pájaros,
reían nuestros pajes,
llovían golosinas...
y para los viajes,
usábamos carrozas
revestidas de ágatas.

Cuando yo era pequeño
era bastante bobo,
ahora no soy pequeño
y sigo siendo bobo.

Pedro Casas Serra (12-11-1999)

domingo, 29 de diciembre de 2013

(Mi nombre es mi secreto)

Cazador de mariposas nocturnas,
observador de lagartijas al sol.
(Mi nombre es mi secreto)

Roturador de paisajes submarinos,
cosechador de conchas.
(Mi nombre es mi secreto)

Rastreador de reflejos en el agua,
alzador de cometas.
(Mi nombre es mi secreto)

Contador de granos de arena,
edificador de castillos.
(Mi nombre es mi secreto)

Náufrago de las olas,
madero al sol.
(Mi nombre es mi secreto)

Olfateador de brisas,
vela al viento.
(Mi nombre es mi secreto)

Aullador de la luna,
perro del desierto.
(¿Mi nombre?
Sigue siendo mi secreto)

Pedro Casas Serra (13-09-1999)

sábado, 28 de diciembre de 2013

Mi ángel

            Mi
              ángel,
                  provisto de
                    venerea espada,
                      no es portero de fincas
                        sino descerrajador de sexos,
                          no es niñera de escayola pintada
                            sino depredador de fuerte músculo,
                          no vocero de asexuados hechos
                        sino mensajero del placer;
                      su presencia es su voz,
                   su palabra sexo,
                su rastro
            semen

Pedro Casas Serra (15-08-1999)

viernes, 27 de diciembre de 2013

El eclipse

Con gentes desnudas,            junto al mar,
lo contemplo             a través de cristales ahumados.
Al zambullirme,            rompo su superficie plana,
único pececillo             en su verde claridad.
Paseo mi sombra             sobre su arena arada,
seis veces braceo             en su silencio pálido,
antes de resurgir,            necesitado de aire,
de entre las aguas,            el día del eclipse.

Pedro Casas Serra (14-08-1999)

jueves, 26 de diciembre de 2013

Algo más

Detrás de una colina
                                otra colina
Detrás de un bosque
                                un bosque
Bajo el sauce
                                está el río
Bajo la nube
                                el prado
Junto a la piedra
                                el pez
Bajo la tierra
                                el agua
Sobre el ratón
                                el águila
Cabe la casa
                                el pozo.


Al ocultarse el sol
                                sale la luna.

Pedro Casas Serra (13-08-1999)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mi casa

Mi casa está llena de aposentos
que al vaciarse, la han hecho
más grande
            más inhóspita
                        más difícil de llenar.

Pedro Casas Serra (01-08-1999)

martes, 24 de diciembre de 2013

La ola

Esa ola
                esa sonrisa
                                  esa mirada
                                                    esa brisa
                                                                      por un instante mías
me dejan más vacío
                                                                      esperando
                                                    otra ola
                                  otra mirada
                otra sonrisa
otra brisa.

Pedro Casas Serra (10-05-1999)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Versos para mis amigos

Estoy cansado, amigos, estoy cansado,
cansado de deseo insatisfecho.


Prestadme vuestros ojos,
prestadme vuestro pecho,
para seguir mirando,
para seguir sintiendo.

Prestadme vuestra risa,
prestadme vuestro aliento,
la palabra precisa,
el gesto cierto.

He derrochado, amigos, he derrochado,
derrochado mi cuerpo limitado.


Los ojos en el agua,
en el aire la boca,
en la tierra la mano,
y el corazón en fuego.

Mi risa quedó en rosas,
mi pecho en el océano,
mi vista en las palomas,
mi corazón en todo.

Quedo en vosotros, amigos, quedo en vosotros,
en vosotros para seguir viviendo.


Reír con vuestros hijos,
jugar con vuestro perro,
besar con vuestra boca,
llorar con vuestros muertos.

Cantar con vuestros pájaros,
soñar con vuestros sueños,
pensar con vuestra mente,
amar con vuestro cuerpo.

A vuestra puerta llamo, amigos, a vuestra puerta llamo,
a vuestra puerta llamo, a través de estos versos.


Pedro Casas Serra (10-05-1999)

domingo, 22 de diciembre de 2013

"Hablando con Salvador Espriu en el cementerio de Sinera"

He publicado un libro en homenaje a Salvador Espriu con motivo del centenario de su nacimiento, en versión bilingüe catalán y castellano;

"Hablando con Salvador Espriu en el cementerio de Sinera"

Podéis bajároslo gratuitamente en:

http://www.bubok.es/libros/227222/Hablando-con-Salvador-Espriu-en-el-cementerio-de-Sinera

sábado, 21 de diciembre de 2013

Nana del consuelo del mar

Soy aire soy viento soy mar soy agua.
Soy aire soy viento soy mar soy agua.
Soy aire soy viento soy mar soy agua.
Soy aire
                soy viento
                                    soy mar
                                                    soy agua.

Pedro Casas Serra (06-10-1997)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ese algo...

Ese algo tan leve,
apenas perceptible,
que inesperadamente
te envuelve, te domina.

Que salta, cual resorte,
desde lo más profundo,
y nada más brotar,
te colma, te cautiva.

Que inexplicablemente
te alcanza al oír algo,
ver algo o tocar algo,

llevándote a ver más,
oír más y tocar más...
es la emoción, ¡que dure!

Pedro Casas Serra (23-04-1997)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

(Ayer fui al entierro de la hermana de Jesús)

Desnudo, con los ojos cerrados,
tumbado en la toalla sobre la arena caliente,
el sol me abrasa
y la brisa me refresca intermitente.

(Ayer fui al entierro de la hermana de Jesús)

Miro el mar e imaginariamente
me sumerjo en sus aguas.

Pedro Casas Serra (03-05-1995)

Lamento a un amigo sobre una pérdida

He perdido el viento.

Ya sé que los vientos no se pierden,
que aparecen o desaparecen
arrecian o amainan,
pero yo lo digo como lo siento:
he perdido el viento.

Conocí al viento casualmente
y paulatinamente
me fui habituando a él;
me agradaba su forma
de envolverme
su ligereza, su frescura,
aunque aparentemente anárquico
era regular en sus presencias,
de manera
que llegué a esperar su llegada
y a lamentar su partida.

Hace algún tiempo
el viento empezó a fallar,
no llegaba con la misma
regularidad de antes,
lo que presagiaba
un cambio de dirección
que finalmente se produjo,
y dejó de soplar.

Por eso,
no te puede extrañar
que necesite desahogarme:
me falta el aire.

Ya sé que el viento es libre
como todo lo que vale la pena
en la naturaleza,
y que, precisamente
por eso, es valioso,
pero yo también soy libre
de desahogar mis sentimientos,
que,
aunque probablemente
tienen más que ver
con mi propia forma de ser
que con la falta del viento,
aún así,
no me hacen dejar
de echarlo de menos.

Pedro Casas Serra (20-04-1995)

martes, 17 de diciembre de 2013

La cisterna

Eudaldo: Cual Prometeo
robaste el fuego a los dioses,
y al igual que a Prometeo
los dioses te castigaron.

Hoy me entristece tu muerte
y rebela la injusticia
de que te hayan castigado
por algo de amor robado.

“Felicidad: don de Dios”.
Nadie más podía decirnos
cómo, cuándo, ni con quién
debíamos acostarnos.

Hacer posible el amor
como somos y sentimos,
sin límites ni barreras,
nos dejaste por botín.

Pedro Casas Serra (22-01-1995)

lunes, 16 de diciembre de 2013

¡Mi niño bonito!

Niño, ¡cómo me gustas
cuando vas de bonito,
con zapatos brillantes,
pantalones tejanos,
camisa blanca
y bien peinadito!

Niño, ¡cómo me llamas
al bailar sevillanas,
con tu culo torero,
taconeo marcial,
andares de gacela
y manos de gitana!

Niño, ¡cómo me enganchas
cuando me miras,
con tus cejas-peinetas,
pestañas-abanicos
y ojos-claveles,
que riegas con esmero de jardinero!

Niño, ¡cómo me embrujas
cuando me hablas,
con dulzura de esclava
y gracejo de moro,
nieto de constructores
de la Torre del Oro!

Niño, ¡mi niño bonito!,
¡el más bonito del mundo!,
¡qué guapo que eres!,
¡pastelillo de crema!,
¡azucar candi!,
¡envidia de la tropa de churumbeles!

Pedro Casas Serra (15-02-1994)

domingo, 15 de diciembre de 2013

Yo no sé lo que siento por ti

Yo no sé lo que siento por ti
pero añoro tus besos,
y al pensar en tu cuerpo...
¡yo no se lo que siento!

Yo no sé lo que siento por ti
pero sólo en ti pienso,
y al soñarme en tus brazos...
¡yo no se lo que siento!

Yo no sé lo que siento por ti
pero sé que estoy triste,
y que lejos de ti...
¡yo no se lo que siento!

Pedro Casas Serra (09-02-1994)

sábado, 14 de diciembre de 2013

Me enamoré al mirarte

Cuando te vi, me sedujiste,
me prendió tu mirada,
tu forma de bailar me cautivó,
en la cama, tu ternura me envolvió,
me ganaste con tus efusiones,
me descubriste la posibilidad de la pareja...

Pero éramos demasiado diferentes,
a veces no te entendía,
no compartía tus puntos de vista,
no aceptaba tu conducta,
no me sentía apreciado, respetado por ti...

Por eso me alejé de tu lado.

Pedro Casas Serra (04-02-1994)

viernes, 13 de diciembre de 2013

El sueño

Si de verdad quieres marcharte,
hazlo inmediatamente.
Levanta con cuidado el cobertor
-para que no sienta frío-
y cierra despacio la puerta al salir
-para no despertarme con el ruido.
Así, llegaré a pensar
que sólo has sido un sueño.

Pedro Casas Serra (04-02-1994)

jueves, 12 de diciembre de 2013

Ícaro

Veo un inmenso azul y en él mi alma volando
hasta que se hace pequeña y apenas se ve.
Veo bajo mí la tierra como un mantel de colores
y las nubes a mi alrededor que me acompañan.
Lleno los pulmones de aire, que es realmente puro aquí
y recibo el sol sin obstáculos que hagan sombra.
Aunque estoy solo, no estoy triste
porque todo es hermoso y me siento flotar.
No siento pesadumbre porque no peso nada,
ni tengo confusión porque soy transparente.
El sol, el aire, las casas de allá abajo
forman un todo con el pasado, las lágrimas, los besos...
y sin pensar, sin querer, sin penar,
me voy elevando hacia las estrellas.


Pedro Casas Serra (25-01-1994)

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Azul

(Para Enrique, con ritmo de rumba)

Azul tiene a rosado encadenado,
no puede liberarse ni un momento,
azul de día, azul de noche,
sin azul mi vida es un derroche.

Rosado trae a azul a mi costado,
no deja en el camino ni un detalle,
rosado enamorado, rosado atento,
sin azul mi vida es un tormento.

Azul tiene a rosado entristecido,
no pueden acallarse sus lamentos,
azul dormido, azul despierto,
sin azul mi vida es un desierto.

Rosado quiere a azul apasionado,
no deja de soñarlo un solo instante,
rosado cariñoso, rosado zalamero,
sin azul no sé ni lo que quiero.

Azul viene tu cuerpo a mi memoria,
rosado te envío yo mi pensamiento,
azul querido, azul añorado,
sin azul ando desesperado.

Pedro Casas Serra (16-01-1994)

martes, 10 de diciembre de 2013

Niño que vas a la fuente...

Niño que vas a la fuente
con el cántaro blanco,
¡saca el agua dulce!,
¡que suenen guijarros
al bajar la cuesta
de regreso a casa!

¡Estalla la luz
por entre las hojas
que mueve el aire,
oyéndose un roce
como el de tus piernas
cuando se abren!

¡Tu canción
en volutas de humo
se pierde en el aire,
quedando el aroma
de alguna palabra
más amable!

Niño redondo,
¡color de nata fresca
y remolacha!,
¡peinado de sudor!,
¡vestido de sonrisa!,
¡calzado con la brisa!

Pedro Casas Serra (23-02-1993)

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tu beso

Es tu beso como el vino,               Para mis labios sedientos
para mis labios sedientos,             es tu beso como el vino,
es el néctar más divino,                resucita hasta los muertos,
resucita hasta los muertos.           Es el néctar más divino.

Es el néctar más divino                 Resucita hasta los muertos,
para mis labios sedientos,             es el néctar más divino,
es tu beso como el vino,               para mis labios sedientos
resucita hasta los muertos            Es tu beso como el vino.

Pedro Casas Serra (19-02-1993)

Un minuto

Son las once
y treinta y tres
de la mañana,
(cierro los ojos)
el sol calienta mi cara,
el aire es fresco,
se oyen los pasos
y las voces
de unos escolares,
se escucha el canto
de las cotorras
y el zureo
de las palomas,
suena lejano
el rumor del tráfico,
(abro los ojos)
sus sombras
se mueven con ellos
-los escolares-
distintos verdes
en los árboles,
algunos marrones
en el suelo,
y el gris-azul-plata
del cielo,
forman la postal
que veo
desde el banco
en que sigo sentado
a las once
y treinta y cuatro.

Pedro Casas Serra (11-02-1993)

viernes, 6 de diciembre de 2013

La barca

Estirando las horas
siento pasar el tiempo.
Si el grito es tan fugaz,
y tan largo el silencio,
prefiero hundir mi barca
en el recuerdo.

Sabe mejor el aire
conteniendo el aliento.
Brevemente sentidos,
tu olor, tu piel, tus besos...
navegan dulcemente
hacia mi encuentro.

Pedro Casas Serra (11-02-1993)

jueves, 5 de diciembre de 2013

Levemente

Te contemplo
levemente echado,
tu cuerpo levemente abandonado,
respiras levemente
y la erección...
mantienes levemente.

Te miro,
acaricio tu pelo levemente,
beso tu cara levemente
y en el cuello...
te soplo levemente.

Y levemente me sonreirás
y entreabrirás tus ojos,
cuando muy,
muy levemente,
te diga al oído: guapo

Pedro Casas Serra (04-02-1993)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Te he visto, amor

Esta mañana te he visto, amor,
en Plaza Cataluña llevando a un niño de la mano,
era tu paso y era tu ternura.
Y después en las Ramblas te he vuelto a ver, amor,
sentado en la terraza de un bar
mirando a la gente con tu expresión reconcentrada y ausente.
Y he vuelto a verte en un banco del puerto,
en abandono, con los ojos cerrados calent6ándote al sol.
Y aún te he visto otra vez en el autobús que pasaba,
era tu nariz, amor, era tu frente.

Pedro Casas Serra (26-01-1993)

martes, 3 de diciembre de 2013

La mariposa

¿Eres el mismo
-enfundadas las piernas
en medias de seda, rodeado
tu sexo por un aro
y aspirando popers-
que hace cinco minutos
estaba sentado en el salón?

Como una crisálida
-deshaciéndote de la ropa,
de las gafas y del reloj,
de la prisa, del gesto contenido-
te has abierto
mostrando tus nuevos atributos,
te has hecho mariposa.

Extraño ser
-que ni corre ni vuela
pero flota y se expande
y que suena y que brilla
y que endulza-
listo para apresarme,
peregrino del tiempo.

Tu vientre
-rodeado de ojos y de manos,
de narices que aspiran,
de bocas que humedecen
y de pieles brillantes-
caliente cual crisol,
es mi reclamo.

Déjame probar
-borracho de deseo
incontenido que palpita
y calienta mi cuerpo
convulso y anacrónico-
duro y suave,
la dulzura de tu miembro.

Eres dios
-por tu fuerza, tu vigor,
tu potencia, tu calor,
tus gemidos,
tu dulzura, tu destreza,
tu suavidad, tu ligereza-
eres diosa.

Pedro Casas Serra (26-01-1993)

lunes, 2 de diciembre de 2013

El balancín

Es nuestra vida como una brisa suave
que apenas se levanta ya se apaga,
miramos hacia atrás y vemos la mañana,
miramos adelante y ya no vemos nada.

No ha mucho tiempo éramos sólo niños
inseguros al dar nuestros primeros pasos,
pronto otra vez iremos inseguros
y necesitaremos apoyo de otros brazos.

Aprendimos a amar mientras mamábamos,
nuestros cuerpos de adultos entregamos,
lo que quisieron darnos, recibimos,
y si algo nos queda, al fin lo exhalaremos.

No contaba el futuro cuando todo lo era,
vivimos luego eterno y estruendoso presente,
apareció el dolor y con él el pasado
y aprendimos a ver y a escuchar hacia adentro.

Íbamos proyectados por un impulso ciego,
todo lo resumían cuatro verdades ciertas,
llegaron las caídas y las desilusiones
y nos fuimos frenando al surgir las preguntas.

En la memoria queda la piel cálida y fresca,
los miembros que se estiran, los huecos que se llenan,
las mentes que se incendian, los sexos que gotean,
las sombras que se acortan cuando tan sólo la memoria queda.

Pedro Casas Serra (02-11-1992)

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Qué te ha hecho la rosa?

¿Qué te ha hecho la rosa
para que pases junto a ella sin mirarla
despreciando su color y su fragancia
que te ofrece como un regalo inesperado?

¿Qué te ha hecho la aurora
para que impidas con cortinas y celajes
que penetre en tu alcoba y te despierte
con su lengua caliente que anuncia la mañana?

¿Qué te ha hecho la brisa
para que te cubras con mantones y pañuelos
privándole de acariciar tu rostro y alborotar tu pelo
convirtiéndolos en radiante sol y en fugaz cometa?

Pedro Casas Serra (26-10-1992)

sábado, 30 de noviembre de 2013

Cuando las hojas alfombran los paseos...

Cuando las hojas alfombran los paseos
y en los parterres no hay más flores
que alguna medio muerta en las adelfas;
cuando las copas de los árboles
amarillean y empiezan a enseñar las ramas
cual muñones desnudos; cuando palomas
y cotorras se reflejan en el cielo
como en un espejo de plata bruñida;
cuando ves a la gente enfundarse el jersey
y cambiar sus sandalias por zapatos...
entonces, puedes decir que se acabó el verano.

Pedro Casas Serra (08-10-1992)

viernes, 29 de noviembre de 2013

Pocas cosas hay...

Pocas cosas hay como entrar
en el mar despacio y que el agua
vaya subiendo por tu cuerpo
produciéndote diversas sensaciones
según la parte del mismo que alcanza,
nadar unas brazadas alejándote
de la orilla y dejarte balancear
haciendo el muerto, y si es un día
de ésos en los que hace resaca,
vencer la misma y al llegar
donde rompen las olas, arrojarte
a la arena como un madero viejo.

Pedro Casas Serra (08-10-1992)

jueves, 28 de noviembre de 2013

La campana de Santa María

Suena la campana de Santa María
y suena cascada. Por el monumento
a los que cayeron en mil setecientos
se pasea un gato. Sentado en un banco,
bajo dos moreras, el juego contemplo
de luces y sombras que el sol va formando
sobre sus cimientos. Pasan transeúntes,
más no pasa el tiempo, si no fuera porque,
y siempre cascada, suena la campana...

Pedro Casas Serra (08-10-1992)

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Justo anochecía...

Justo anochecía cuando nos conocimos
Un día de verano del 92, en
La hora que la luz se funde con las sombras
Y nos envuelve un aura mágica
Anunciando que algo va a ocurrir.

Tenías el aspecto de un estudiante perdido en un examen.
Enlazamos las manos y

Aspiramos nuestro aliento
Mientras nos descubríamos,
Observando un tesoro que espero dure siempre.

Pedro Casas Serra (02-10-1992)


Just queia la tarda...

Just queia la tarda quan et vaig coneixer,
Un día d’estiu de l’any 92, a
L’hora que les llums es fonen amb les ombres
I un aura màgica ens envolta
Anunciant que quelcom està per succeir.

Tenies l’aspecte d’un estudiant perdut en un examen.

Enllaçarem les mans i
Sentirem fondre els nostres polsos,
T’atensares
I ens vam xuclar l’alé l’un a l’altre
Mentres ens descubriem,
Obrint el cofre d’un tresor que espero duri sempre.

Pere Casas Serra (02-10-1992)

martes, 26 de noviembre de 2013

La charca

Hasta aquí me trajo la soledad
que sirviéndome de traje me acompaña.
¿Qué más da que me mueva entre la gente
si entre ella no hallan eco mis palabras?
He caminado mucho, doblado mil esquinas,
para no hallar detrás sino otra esquina y otra.
He gritado, he cantado, he hablado, he suspirado...
y mi voz se ha perdido entre millones de otras.

Por eso, al divisar la flor de las adelfas
en el arroyo seco, me he acercado
y he encontrado la charca de aguas verdes,
festoneada de juncos y de cañas, similar a un espejo,
y cansado, me he echado junto a ella, en su orilla,
y he entornado los ojos para hallar el reposo
y encontrarme a mí mismo, ya que no encuentro a otro
que atienda mis razones y me entregue las suyas.

Y al abrirlos, he visto dobladas mis facciones,
y la misma pregunta al fondo de otros ojos,
y me he alzado deprisa, en un acto reflejo,
dispuesto a abalanzarme en el agua a su encuentro,
cuando una mano firme me ha aferrado del hombro
y al girarme, he encontrado, junto a mí, a mi reflejo.

Pedro Casas Serra (27-09-1992)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Canción de tu mano

Dame tu mano, niño, dame tu mano,
y llegaré a la luna, dame tu mano.


Montado en un cometa aparcaré en el sol,
usaré las estrellas de chalets de verano.

Dame tu mano, niño, dame tu mano,
y llegaré a la luna, dame tu mano.


Subiré a un tiovivo formado por planetas,
jugaré al escondite en las constelaciones.

Dame tu mano, niño, dame tu mano,
y llegaré a la luna, dame tu mano.


Tumbado a la bartola, dormiré en las galaxias,
andando el universo, escucharé el big bang.

Dame tu mano, niño, dame tu mano,
para poder hacerlo, dame la mano.


Pedro Casas Serra (08-09-1992)

domingo, 24 de noviembre de 2013

La mirada

A Ana Pinilla

Rosas, violetas y jazmines,
guitarras, panderetas y violines.
Mariposas, codornices y faisanes,
sequoias, abedules y pinsapos.
Piedras, rocas y peñascos,
hormigas, lagartos y conejos.
Lumbre, mesa y sillas,
pan, queso y morcillas.
Cirros, estratos y cúmulos,
zuecos, paraguas y chubasqueros.
Sol, luna y estrellas,
pluma, poeta y cuartillas.
Cama, almohada y amado,
mano, beso y estrujado.
Nieve, lluvia y granizo,
sueño, llanto y golpes...

Y no vuelvas a decir que el mundo está vacío
y que no vale la pena seguir viviendo,
alza la cabeza y sin moverla
empieza a describir cuanto ves,
más de cien cosas te han de salir
y eso tan sólo en lo que abarca una mirada.

Pedro Casas Serra (07-09-1992)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Palotes

Canta el jilguero,
se abre la flor
y de mañanita
despierta mi amor.

Barquito velero
hecho de papel,
lleva mi mensaje
flotando hasta él.

Nubecillas blancas
que tapáis el sol,
apartaos un poco
que llegue mi beso.

Quiero estar delante
cuando abra sus ojos,
que lo que primero
vea, sea mi rostro.

Las horas se alargan
cuando no lo veo,
minuto a minuto
crece mi deseo.

Conejito blanco
salió de chistera,
cuando tu naciste
nació primavera.

Adelfa florida
de porte bravío,
que de un riachuelo
has hecho un río.

Como florecillas
que cogía de niño,
traigo estos palotes
con mucho cariño.

Pedro Casas Serra (02-09-1992)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tu cuerpo

Nunca de acariciar tu cuerpo acabaría,
imantado de él, por siempre quedaría.
Soplándote mi aliento, tus formas seguiría,
y, como Dios a Adán, vida te infundiría.
El olor de tu piel, mi ser embriagaría,
cual náufrago sediento, tu mar me bebería.
Mi boca, como abeja, tu polen libaría,
las flores de tu cuerpo, todas visitaría.
La luz de tu mirada, la mía atraería,
perdiéndome en tus ojos, salida encontraría.
Tus palabras de amor, ávido escucharía,
contra tu cuerpo el mío, con fuerza encallaría.
Al pasarle la mano, tu piel erizaría,
el vello de tu vientre, mis dedos peinaría.
Como ladrón, de noche, tu ropa robaría,
y al tocarla, tu cuerpo, junto a mí seguiría.
Cual navegante, el mapa, de tu piel trazaría,
al lado de tu cuerpo, mi nave fondearía.
Si me lo dicen antes, jamás lo creería,
que lo que por ti siento, por ti lo sentiría.

Pedro Casas Serra (17-08-1992)

jueves, 21 de noviembre de 2013

Como una estrella pasa por el cielo...

Como una estrella pasa por el cielo
pasaste por mi cuerpo,
tu paso fue fugaz
pero tu resplandor es permanente.

Me sembraste de claridad brillante
y después te fuiste,
mi cuerpo aún reluce
en plena oscuridad, fosforescente.

Conservaré tu brillo para siempre,
recuerdo de un momento
en un día total,
merecedor de ser eternamente.

Pedro Casas Serra (14-08-1992)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sueños de adelfas, de toros y de mariposas

Yo tengo la esperanza, mejor decir anhelo,
de por fin alcanzar aquello que yo quiero.
Me atrae el sol brillando a través de los árboles,
las nubes escalando correré por los aires.
Abrazaré la hierba perlada de rocío,
me uniré con la tierra, la diosa del estío.
Mi desnudado cuerpo vestiré con las olas
del mar que llena el puerto, que golpea las rocas.
Canto de las sirenas, brisa sobre mi pecho
que erizará mi vello hundiéndome en el sueño.

Sueños de adelfas, de toros y de mariposas,
despertares de abrazos y besos entre rosas.
- Esa ala que te roza no es otra que mi mano,
sólo tibio y suave es abrazo de hermano.
- Ese aliento en tu boca procede de la mía,
mezclando nuestro aliento, unamos nuestras vidas.
- Esas inquietas manos que recorren tu cuerpo febrilmente,
déjalas que ardorosas, manoseen, investiguen, penetren.
- Como hojas caídas tras tórrido verano
quedarán nuestros cuerpos cogidos de la mano.

Voces de transeúntes me despiertan del sueño
en que mi pensamiento embarcose risueño.

Pedro Casas Serra (12-08-1992)

martes, 19 de noviembre de 2013

El slip

Con estos versos vuela mi esperanza,
¡liviana flor!,
mas si el destino alcanza,
germinará,
cubriendo con mis besos,
tu piel morena
expuesta al sol, salvo un slip de esos.

Tu negro bañador, tapando lo imposible
de ver lucir
en público visible,
y tu vecino,
que al cruzarse de pie sobre la arena,
me permite
imaginar tu desnudez más plena.

Tienes figura de muchacho moro,
que enamora
cual incógnito tesoro
de Alí Babá,
y si lo que se ve resulta bello...
¿cómo será
lo que bajo el slip se oculta, aquello?

Pedro Casas Serra (08-08-1992)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mi barrio

Mi barrio fue creado con cartabón y escuadra
por un racionalista ingeniero militar,
sus calles se entrecruzan perpendicularmente
y sus esquinas tienen la forma de chaflán.

Se construyó hace un siglo, cuando se derribaron
las antiguas murallas de mi vieja ciudad,
extendiéndose ésta por su desierto entorno,
entonces destinado a campo a cultivar.

Triunfaba en aquel tiempo una clase burguesa,
su fuerza y su dinero deseosa de mostrar,
que en aquel nuevo barrio, llamado del ensanche,
se construyó sus casas y otras para alquilar.

Las casas de mi barrio
ofrecen, escondidos,
mil tesoros del arte
para ojos atrevidos.


Sus robustas paredes, de piedra habitualmente,
tienen muy bellamente sus caras trabajadas
por maestros canteros, que las ornamentaron,
unas con filigranas, otras almohadilladas.

Sus hermosas fachadas están enriquecidas
con bellos esgrafiados, pinturas y azulejos
de temas alegóricos al arte y al comercio
y también al negocio de su amos egregios.

Sus puertas merecieron especial atención:
de roble construidas, macizas y talladas,
góticas iniciales de los que las pagaron
floreadas las presiden, en su dintel labradas.

Acostumbran lucir,
altas en sus fachadas,
de Jesús y la Virgen
imágenes sagradas.


Ventanas y balcones se encuentran protegidos
con barandas de hierro, de forja o fundición,
-en otras ocasiones, de piedra de arenisca-,
que en complejos dibujos libran competición.

Sólo generalmente en pisos principales,
puestas en las esquinas o centrando fachadas,
sobresalen tribunas, cuyas grandes ventanas
forman multicolores vidrieras emplomadas.

Las casas de mi barrio no tienen un estilo
del todo definido, parecen querer ser
un muestrario de todos, como estando apenadas
de no tener más sitio para más dejar ver.

Veo muchos forasteros
con cara de sorpresa,
recogiendo en sus cámaras
de ellas memoria expresa.


A mi no me sorprende pues aunque sean de piedra,
altivos pavo reales soportan sus balcones,
enormes lagartijas corren por sus paredes
y enmarcan sus ventanas alegres girasoles.

La gente de mi barrio, como si fueran príncipes
de siempre acostumbrados a comer cada día
ante servicios de oro y copas de cristal,
lo habita indiferente a tanta fantasía.

Son para ella viejos, suelos multicolores
y techos decorados, por lo que incluso algunos,
en aras al progreso y a la modernidad,
han bajado los otros o cubierto los unos.

Futuros arqueólogos
se lo agradecerán,
cuando tales tesoros
a la luz sacarán.


Pedro Casas Serra (07-08-1992)

domingo, 17 de noviembre de 2013

La comba

La niña juega a la comba
en el patio de su casa,
y a cada vuelta de cuerda,
de su vida un año pasa.

Empieza con ocho años
luciendo coletas de oro,
una vuelta y son ya nueve
y hay que alargarle la falda,
otra vuelta y son ya diez
y ha cambiado de peinado,
y al llegar hasta los once
le ha variado la expresión,
a lo doce años cumplidos
empieza a tener la regla,
a los trece, ya ha estrenado
zapatitos de tacón,
a los catorce siguientes
hace bis con las amigas,
a los quince...
Otra vuelta y son ya ochenta
y la cuerda se ha enredado.

La niña tira la comba
y va a su casa corriendo,
es la hora de la merienda,
su madre la está llamando.

Pedro Casas Serra (30-07-1992)

sábado, 16 de noviembre de 2013

Imágenes

Las palomitas que comíamos
en el cine al aire libre de Garrucha,
nuestras partidas de ping-pong
en el camping nudista de Vera,
el sabor del tomate
cortado a rajas y salado,
esas playas inmensas y desiertas
del norte de Almería,
el pescadito frito
de los bares del puerto garruchano,
sus gentes paseando con traje de domingo,
los sofisticados restaurantes de Mojácar
y la dilatada panorámica desde su plaza...

son como estampas brillantes
sobre las que nos veo movernos
y que guardo con cariño en el fondo de mi corazón.

Pedro Casas Serra (30-07-1992)

viernes, 15 de noviembre de 2013

El arco iris

Los suspiros de mi amante
guardé en un frasco
de cristal de Mallorca
color cobalto.

Si me pongo malito
abro la tapa,
pero muy despacito
que se me escapan.

Verdes los de la espera,
los del encuentro rojos,
los del recuerdo son
del color de sus ojos.

Añado mis suspiros
a los que habían,
mis pulmones vacíos,
si aún pudieran, suspirarían.

Y abriendo el frasco,
un arco iris formo en el cielo,
y escrita en él la frase:
¡Cuánto te quiero!

Pedro Casas Serra (29-07-1992)

jueves, 14 de noviembre de 2013

Esta tarde vente conmigo al río...

Esta tarde vente conmigo al río,
a ese recodo que conozco al que no llega nadie.
Allí chapotearemos como locos
para después tomar el sol echados
sobre las piedras planas del ribazo.
¡Verás como te gusta!
El agua está muy fresca allí y sólo se oyen pájaros,
y el murmullo del agua
al chocar con las rocas más grandes.
Es un lugar ideal para aprender a amarnos,
como niños, jugando,
descubrir nuestros cuerpos hechos para el amor,
y para perseguirnos, como faunos,
corriendo por el bosque entre los árboles
hasta caer en brazos el uno del otro.

Pedro Casas Serra (29-07-1992)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nuestro amor

¿Te has parado a pensar alguna vez
la suerte que tenemos al querernos?
Nuestro amor sólo es amor.
Ni fundamento de la sociedad,
ni núcleo de la familia,
ni garantía de la perpetuación de la especie,
sólo es cariño entre los dos:
ingenuo, infantil, impulsivo, perverso,
como es todo amor que merece la pena.
Estamos juntos porque nos queremos,
a nadie más importa,
y si nos separamos,
a nadie haremos desgraciado,
ni hundiremos empresas, ni peligrarán dinastías...
¿Te das cuenta?
Entonces, vuelve a la cama que aún es pronto.

Pedro Casas Serra (29-07-1992)

martes, 12 de noviembre de 2013

El joven marinero

Conservo en mi memoria
al joven marinero
que me cuidaba con esmero,
cuando de niño me bañaba
en aguas de la Costa Brava...

No pudiendo ponerme
por profesor un pez,
mi madre eligió aquella vez
para enseñarme a nadar como un mero,
de donde veraneábamos, un joven marinero.

Y aquel verano,
el joven marinero
me enseñó a saber flotar primero,
después a desplazarme y sumergirme,
lanzarme de las rocas y a nunca hundirme.

Quizás por eso
me pongo tan contento
y me encuentro en el agua en mi elemento,
porque aprendí de un experto verdadero
al tener por maestro a un joven marinero.

Conservo en mi memoria
al joven marinero
que me cuidaba con esmero,
cuando de niño me bañaba
en aguas de la Costa Brava...

Pedro Casas Serra (28-07-1992)

lunes, 11 de noviembre de 2013

La cometa

Cometa
que te elevas
y bailas
en el cielo:

¿Qué ves
desde la altura
a que te he alzado
al desplegar el hilo?

¿Es bonito danzar
al son del viento,
trazando círculos
y haciendo remolinos?

¿No te marea
tanto movimiento?
¿No sientes vértigo
ante esa altura?

Si se parara el viento,
caerías en picado
y te estrellarías
contra el suelo.

Te romperías
en mil pedazos
y no podría
volver a levantarte.

Prefiero recogerte
aún entera,
para alzarte mañana
por la mañana.

Pedro Casas Serra (27-07-1992)

domingo, 10 de noviembre de 2013

¡Esperándote!

No deseo otra cosa sino dormir contigo
para encontrar tu muslo al alargar la mano.
¡Es todo tan difícil!

Son demasiados años de estar durmiendo a solas
perdido en una cama que se me ha vuelto grande.
¡Me falta la costumbre!

Cuántos instantes de placer perdidos
y cuánto gozo desaprovechado.
¡Hundieron mi conciencia en el pecado!

Maté mi alma, y mi cuerpo, liberado,
corre anhelando el abrazo del amigo.
¡Qué dulce es la ilusión!

Vivir es algo más que ver pasar los días,
es meterse hasta el cuello, es zambullirse.
¡Esperándote!

Pedro Casas Serra (27-07-1992)

sábado, 9 de noviembre de 2013

Caramelito

Caramelito
corto
de sabor
bendito.


Quisiera que fueras como un niño
para así sentarte en mis rodillas
y explicarte un cuento de piratas
en el que siempre ganarían los buenos.

Sueños
felices,
dulces
sueños.


¡Cómo me gustaría besuquearte,
pellizcar tus mejillas mofletudas,
levantarte en volandas
y hacerte dar vueltas en molinillo!

Pastelillo
sabroso
color
membrillo.


Y ver tus ojos abiertos como platos,
y oír tu risa explotar atropellada,
y pedirme insaciable: ¡más!, ¡más!,
cuando agotado fuera a bajarte al suelo.

Buñuelo
grande
relleno
de cielo.


Me gustaría ser ese tío amable
cuya llegada se espera alborozado,
pues siempre trae una sorpresa
y ganas de llevarte al parque.

La barca
ligera
cruza
la charca.


Pedro Casas Serra (20-07-1992)

viernes, 8 de noviembre de 2013

El minotauro

Con albahaca lavo tu cara
y tus manos con agua de romero,
para tu torso uso salvado,
para tus pies flor de hibisco.

Tus cabellos rocío con lavanda
y tu cuerpo unjo con aceite.
- No necesitas hoy vestir tu túnica
ni tampoco calzar tus sandalias.

Ciño tu frente con laurel
y tus brazos con flores de azahar,
rodeo tu cintura con margaritas
y tus tobillos con campanillas.

- Vamos a la arena de la plaza,
sube al estrado y deja
que el artista plasme tu figura,
para que el vencedor de hoy venza a la muerte.

Como toro bravío de robusta cabeza,
mirada retadora, rotundo cuerpo,
fuertes pies, fuertes piernas, fuerte tronco...
todo en tí rebela tu potencia.

Cuerpo negro, de azabache brillante,
coronado de hojas como espadas,
que nos enseñas impúdico tu fruto
entre tus patas posteriores, alzado.

Pedro Casas Serra (20-07-1992)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Satisfacción

Parece que el sol hoy brilla más,
la gente es más amable
y yo me siento particularmente bien:
hoy te he tenido.

Enzarzados en incruenta lucha,
hemos bailado un baile de los apretados,
practicado lo más elemental del Kama Sutra
y así nos ha pasado el tiempo en el esfuerzo.

Y toda la tensión acumulada
al hacer el amor, se ha evaporado,
y ha llegado la calma a nuestros cuerpos
y a nuestras almas.

Solos tú y yo y nada entre los dos
con que ocultarnos;
acabado el festín de los sentidos
queda la dicha de lo conocido.

Pedro Casas Serra (17-07-1992)

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Desvergonzado gato...

Desvergonzado gato
que maullando de placer te me aproximas
y meneando el rabo
mimosamente contra mí te friegas.

¿Cómo estarme
de acariciar tu cuerpo suavemente
si al mirarme
pones esa expresión tan suplicante?

Esperas el momento
en que cansado del largo día me acuesto
y ágilmente
te metes en mi cama en un instante.

Y ya dentro,
te colocas junto a mí pegado,
dispuesto
a permanecer toda la noche acurrucado.

Pedro Casas Serra (17-07-1992)

martes, 5 de noviembre de 2013

La luna

Como la luna
nuestro cariño crece,
y luego disminuye y
desaparece.

Hijo soy de la luna,
enamorado
de una estrella profunda,
de un gran lago.

A la luz de la luna
poseerte,
y con su suave manto
envolverte.

Te bañaré en la luna,
amado mío,
aclararé tu piel
con el rocío.

Con la luna me asomo
a tu ventana
y con la luna llego
hasta tu cama.

Con la luna recorro
tu figura
y con la luna admiro
tu hermosura.

Con la luna te baño
de luz plateada
y de esencia te impregno
enamorada.

Amor lunar
emergiendo de un pozo
de aguas profundas
para nuestro gozo.

Pedro Casas Serra (12-07-1992)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Letanía de los hombres bellos

¡Señor,
hay tantos hombres bellos a mi alrededor!

¿Por qué
pusiste tantas causas a mi perdición?

Tal vez
merezca tu castigo y la condenación.

Da igual,
la vista se me pierde en la contemplación.

También
las manos se me escapan en persecución.

Y así,
mi cuerpo es aspirado por la atracción.

Decís
que acariciar a un hombre es una perversión,

pero
que es lícito matarlo en una ejecución.

No sé
quién formulo las reglas de esta aberración,

quizás
pudiéramos cambiarlas a un mundo mejor.

Pedro Casas Serra (11-07-1992)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hombre de amor

Hombre de amor, que a tu paso nos muestras
nuestra hambre de amar, descúbrenos
tu cuerpo vigoroso y déjanos descansar
en tu contemplación un rato.

Si además de tan bella figura tienes
bella la voz, entona una canción de amor,
de esas que narran la tristeza
del amante alejado de su amado.

Si tienes otras habilidades, enséñanos
como usas la escopeta, remas,
juegas al fútbol, haces piscinas,
pedaleas, montas o esquías la ladera.

Si también te gusta la cultura,
conversemos sobre el arte, el por qué
de la vida, política, el mensaje
poético, cocina o religiones.

Así, el hombre de mi amor es un hombre
completo, no tiene menos que otros
sino bastante más que muchos,
por eso lo elegí por compañero.

Su fuerza es comparable a su ternura,
su inteligencia no menoscaba su audacia,
su belleza no le impide ser recio.

Porque no es el rechazo a la mujer
ni un afán de predominio
sino la llamada del hermano,
lo que le ha hecho venir a mí.

Pedro Casas Serra (30-06-1992)

sábado, 2 de noviembre de 2013

Amar a un hombre

Amar a un hombre
es como besar una rosa,
como cruzar la brisa
volando en parapente.
Así es amar a un hombre.

Como pisar la hierba,
descalzo, húmeda del rocío,
y meterse en el mar
hasta media cintura en el invierno.
Así es.

Amar a un hombre es
como embriagarse de estrellas,
como romper las cadenas,
como bailar en las nubes,
como dormir junto a un tigre.

A un hombre,
es como explotar una mina,
como cultivar un huerto,
como reñir a un niño.
Así es amar a un hombre.

Pedro Casas Serra (30-06-1992)

viernes, 1 de noviembre de 2013

El océano de la soledad

He naufragado
y voy a la deriva
por el océano
de la soledad.

¡Quién encontrara
una tabla amiga
a la que asirse
para descansar!

Unido a ella
quizás alcanzaría
la tierra
de la compañía.

Donde todo animal
tiene pareja
y todo pájaro
hace su nido.

Pedro Casas Serra (26-06-1992)

jueves, 31 de octubre de 2013

El amor

El amor va volando
despacito
como una semilla.

Si intentas atraparla,
cuidadito
que puedes destruirla.

El viento la traslada,
ligerito,
sin saber su destino.

Si te viene a la mano,
te felicito,
trátala con cariño.

¡Cómo el amor es dulce,
Dios bendito,
y qué bien sabe!

Cuando su leche mamas,
tu cuerpecito
desarrolla unas alas.

Y estando tan famélico
y pequeñito,
te conviertes en toro.

¡Toro negro y alado,
yo te invito
a levantar el vuelo!

Alas de mariposa,
¡es inaudito!,
te soportan entero.

Trasladas tu bravura
al infinito
corneando las nubes.

Pastando por el sol
coloradito
y bebiendo los vientos.

¡Qué formidable eres,
cariñito,
y qué fiero!

Que ninguno atraviese
el caminito
por el que vas trotando.

Que podrías las tripas
en un hito
dejárselas colgando.

Tanto poder reúnes,
enterito,
que nada te retiene.

Y ninguna barrera
ni corralito,
tus redaños contiene.

¡Y que este toro alado,
tan potentito,
venga de una semilla!

Se trata de un misterio,
amiguito,
que sabrás algún día.

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

miércoles, 30 de octubre de 2013

Dios bondadoso

Dios bondadoso,
que conocemos por terceros
y eres asidero de desgracias,
hiciste a Eva compañera de Adán
-fuiste bueno en esa ocasión.

Porque Adán ya tenía
por casa el Paraíso,
sus necesidades cubiertas
y la compañía de todos los animales.

Pero estaba solo,
y, a lo mejor, para distraerse,
hablaría con su reflejo en el agua
o escucharía el eco de su voz en la montaña.

Lo tenía todo:
situación, vivienda, confort,
automóvil, velero, vacaciones en Hawai,
empleo fijo, pensión de jubilación...

Pero estaba solo,
y aburrido,
y había perdido el interés
por lo que tenía,
quizás porque necesitaba
que lo tuvieran a él.

Y tú, Dios,
-fuiste bueno en esa ocasión-
le diste a Eva,
formada de una de sus costillas.

La hiciste de él mismo,
de su propia materia,
para que la sintiese más suya
y necesitara más unirse a ella.

Ahora es diferente,
el mundo está repleto
de cuerpos sin costilla y de costillas sueltas
-es un verdadero maremagnum-
y cada cual, como puede,
busca el trozo que le falta de su puzle.

Por eso, yo te pido,
Dios -que a veces eres bueno-:
¿No habría manera de señalar las piezas,
numerarlas, marcarlas,
buscar algún sistema de identificación
que facilitara emparejarlas?

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

martes, 29 de octubre de 2013

Atleta

Atleta, triunfador de los juegos olímpicos,
has sido coronado de olivo de victoria.
Te sientes muy cansado, pero a la vez contento,
porque ante multitud de propios y de extraños,
enfrentado con otros, has vencido en la lid;
porque tu gentilicio será gravado en piedra
y harán una escultura de tu arrogante cuerpo;
porque ante ti se abren muchos días de gloria,
fortuna y agasajos, en los que serás huésped
en la casa, en la mesa, y también en la cama,
de aquellos más ilustres de tu bella ciudad.
¡Gloria a ti, atleta!

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

lunes, 28 de octubre de 2013

Civilización griega

Civilización griega: Surgiste de las olas
como los restos de un naufragio.
Tus ideas y conceptos son los nuestros.

En esas islas doradas, ocres manchas
sobre un azul intenso, formaste tu hormiguero
y desarrollaste las cadenas del conocimiento.

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

viernes, 25 de octubre de 2013

Doncel enamorado

Doncel enamorado, que pasas
con toda tu apostura, y tienes
un caminar pausado, y luces
entera galanura.

Tu cuerpo indiferente, atrae,
tanta es su hermosura, al paso
los ojos de la gente, que fija
la vista en tu figura.

Eres alto de talla, posees
piernas descabalgadas, conjugas
espaldas de batalla, con brazos
hechos para la armada.

Estrecho de cintura, tu vientre
liso del galanteo, tus nalgas
por el caballo duras, te acreditan
capitán general del rejoneo.

Pedro Casas Serra (19-06-1992)

jueves, 24 de octubre de 2013

Efebo

Efebo, que corres presuroso
y una estela dejas a tu paso:

Tienes pisada larga
y elástica de atleta.

Tus caderas son finas
como anguilas de río.

Tu pelo serpentea
sedoso por tu espalda.

Tu piel, blanca de leche,
revienta por tus huesos.

Tu torso se engrandece,
tus miembros se distancian.

No tienes aun tomada
la medida a tu cuerpo.

Queda olor a tu paso
de almendras y de olivo.

Pedro Casas Serra (19-06-1992)

miércoles, 23 de octubre de 2013

El flamenco

Buscando estoy mi amado,
y como peregrino
penitente de un castigo divino,
desgrano mi rosario
contemplando los rostros de la gente,
en busca de una mirada transparente
que atrape mi mirada soñadora
en el transcurso de mi camino diario.

Gacela ruborosa
que se refugia en la espesura más frondosa,
huye mi amado de mi alcance,
temeroso no fuera depredadora fiera.

A veces veo a alguien que de espaldas,
me parece mi amado,
y corro presuroso y al verle de perfil,
decepcionado, veo
que no tiene de mi amado la figura.

Mi amado es un flamenco de plumaje rosado
posado en una pata, indiferente al mundo.

En sueños, veo a mi amado encadenado
en un rincón de la ciudad oscuro,
atado a un oficio sin futuro,
la cara sucia, el pelo despeinado,
pringado de sudor, desaseado.

Entonces, sueño que lo lavo
con jabón de romero,
que froto fuertemente con mis manos
su parte de delante, y su trasero
con esponja marina,
para secarlo luego con esmero
envolviéndolo en toalla grande, suave y fina;
que le perfumo con lavanda el pelo,
le afeito la barba de tres días
y con loción su cara masajeo.

Después, contemplo a mi amado
apuesto y bien plantado,
alzándose desnudo
de cuerpo entero,
y siento lo que Dios posiblemente
sentiría al contemplar a Adán el primer día.

Luego, visto a mi amado lentamente,
cubriendo su cintura con calzoncillos blancos,
con camiseta blanca sus tetillas,
con blanco pantalón sus pantorrillas,
con camisa blanca sus musculosos brazos
y sus ligeros pies... con blancas zapatillas.

Resultando mi amado
obra enteramente mía,
que lo he encontrado,
lavado, vestido y perfumado.

Y tal como lo he hecho lo deshago,
desvistiéndole y dejándole desnudo
en toda la belleza de su hombría,
gacela trashumante que pasó por delante
y atrapó mi mirada palpitante un día.

Pedro Casas Serra (17-06-1992)

martes, 22 de octubre de 2013

"Sostener las bóvedas. Poesia de Salvador Espriu"

He publicado un libro de traducciones de los libros de poemas "Cementiri de Sinera" y "Final del laberint" del poeta catalán Salvador Espriu;

"Sostener las bóvedas. Poesía de Salvador Espriu"

Podéis bajároslo gratuitamente en:


http://www.bubok.es/libros/227223/Sostener-las-bóvedas-Poesia-de-Salvador-Espriu

lunes, 21 de octubre de 2013

"Ternura" de Vinicius de Moraes

Eu te peço perdão por te amar de repente
Embora o meu amor
seja uma velha canção nos teus ouvidos
Das horas que passei à sombra dos teus gestos
Bebendo em tua boca o perfume dos sorrisos
Das noites que vivi acalentando
Pela graça indizível
dos teus passos eternamente fugindo
Trago a doçura
dos que aceitam melancolicamente.
E posso te dizer
que o grande afeto que te deixo
Não traz o exaspero das lágrimas
nem a fascinação das promessas
Nem as misteriosas palavras
dos véus da alma...
É um sossego, uma unção,
um transbordamento de carícias
E só te pede que te repouses quieta,
muito quieta
E deixes que as mãos cálidas da noite
encontrem sem fatalidade
o olhar estático da aurora.

Vinicius de Maraes




Ternura


Yo te pido perdón por amarte de repente
Aunque mi amor
sea una vieja canción en tus oídos
De las horas que pasé a la sombra de tus gestos
Bebiendo en tu boca el perfume de las sonrisas
De las noches que viví arrullando
Por la gracia indecible
de tus pasos eternamente huyendo
Traigo la dulzura
de los que aceptan melancólicamente.
Y puedo decirte
que el gran afecto que te dejo
No trae la exasperación de las lágrimas
ni la fascinación de las promesas
Ni las misteriosas palabras
de los velos del alma...
Es un sosiego, una unción,
un desbordamiento de caricias
Y sólo te pide que reposes quieta,
muy quieta
Y dejes que las manos cálidas de la noche
encuentren sin fatalidad
el mirar estático de la aurora.

Vinicius de Moraes
(Versión de Pedro Casas Serra)

domingo, 20 de octubre de 2013

"Pátria minha" de Vinicius de Moraes

A minha pátria é como se não fosse, é íntima
Doçura e vontade de chorar; uma criança dormindo
É minha pátria. Por isso, no exílio
Assistindo dormir meu filho
Choro de saudades de minha pátria.

Se me perguntarem o que é a minha pátria, direi:
Não sei. De fato, não sei
Como, por que e quando a minha pátria
Mas sei que a minha pátria é a luz, o sal e a água
Que elaboram e liquefazem a minha mágoa
Em longas lágrimas amargas.

Vontade de beijar os olhos de minha pátria
De niná-la, de passar-lhe a mão pelos cabelos...
Vontade de mudar as cores do vestido (auriverde!) tão feias
De minha pátria, de minha pátria sem sapatos
E sem meias, pátria minha
Tão pobrinha!

Porque te amo tanto, pátria minha, eu que não tenho
Pátria, eu semente que nasci do vento
Eu que não vou e não venho, eu que permaneço
Em contato com a dor do tempo, eu elemento
De ligação entre a ação e o pensamento
Eu fio invisível no espaço de todo adeus
Eu, o sem Deus!

Tenho-te no entanto em mim como um gemido
De flor; tenho-te como um amor morrido
A quem se jurou; tenho-te como uma fé
Sem dogma; tenho-te em tudo em que não me sinto a jeito
Nesta sala estrangeira com lareira
E sem pé-direito.

Ah, pátria minha, lembra-me uma noite no Maine, Nova Inglaterra
Quando tudo passou a ser infinito e nada terra
E eu vi alfa e beta de Centauro escalarem o monte até o céu
Muitos me surpreenderam parado no campo sem luz
À espera de ver surgir a Cruz do Sul
Que eu sabia, mas amanheceu...

Fonte de mel, bicho triste, pátria minha
Amada, idolatrada, salve, salve!
Que mais doce esperança acorrentada
O não poder dizer-te: aguarda...
Não tardo!

Quero rever-te, pátria minha, e para
Rever-te me esqueci de tudo
Fui cego, estropiado, surdo, mudo
Vi minha humilde morte cara a cara
Rasguei poemas, mulheres, horizontes
Fiquei simples, sem fontes.

Pátria minha... A minha pátria não é florão, nem ostenta
Lábaro não; a minha pátria é desolação
De caminhos, a minha pátria é terra sedenta
E praia branca; a minha pátria é o grande rio secular
Que bebe nuvem, come terra
E urina mar.

Mais do que a mais garrida a minha pátria tem
Uma quentura, um querer bem, um bem
Um libertas quae sera tamen
Que um dia traduzi num exame escrito:
"Liberta que serás também"
E repito!

Ponho no vento o ouvido e escuto a brisa
Que brinca em teus cabelos e te alisa
Pátria minha, e perfuma o teu chão...
Que vontade me vem de adormecer-me
Entre teus doces montes, pátria minha
Atento à fome em tuas entranhas
E ao batuque em teu coração.

Não te direi o nome, pátria minha
Teu nome é pátria amada, é patriazinha
Não rima com mãe gentil
Vives em mim como uma filha, que és
Uma ilha de ternura: a Ilha
Brasil, talvez.

Agora chamarei a amiga cotovia
E pedirei que peça ao rouxinol do dia
Que peça ao sabiá
Para levar-te presto este avigrama:
"Pátria minha, saudades de quem te ama…
Vinicius de Moraes."

Vinicius de Moraes



Patria mía


Mi patria es como si no fuera, es íntima
Dulzura y ganas de llorar; un niño durmiendo
es mi patria. Por eso, en el exilio
Viendo dormir a mi hijo
Lloro de nostalgia de mi patria.

Si me preguntaran lo que es mi patria, diría:
No sé. De hecho, no sé
Cómo, por qué y cuándo es mi patria
Pero sé que mi patria es la luz, la sal y el agua
Que elaboran y licúan mi tristeza
En largas lágrimas amargas.

Deseos de besar los ojos de mi patria
De acunarla, de pasarle la mano por los cabellos...
Deseos de cambiar los colores del vestido (¡auriverde!) tan feos
De mi patria, de mi patria sin zapatos
Y sin calcetines, patria mía
¡Tan paupérrima!

Porque te amo tanto, patria mía, yo que no tengo
Patria, yo semilla que nací del viento
Yo que no voy y no vengo, yo que permanezco
En contacto con el dolor del tiempo, yo elemento
De conexión entre la acción y el pensamiento
Yo hilo invisible en el espacio de todo adiós
¡Yo, el sin Dios!

Te tengo sin embargo en mí como un gemido
De flor; te tengo como un amor muerto
A quién se juró; te tengo como una fe
Sin dogma; te tengo en todo lo que no me siento a gusto
En esta sala extranjera con chimenea
Y sin columna.

¡Ah, patria mía!, recuerdo una noche en el Maine, Nueva Inglaterra
Cuando todo pasó a ser infinito y nada tierra
Y yo vi alfa y beta de Centauro escalar el monte hasta el cielo
Muchos me sorprendieron parado en el campo sin luz
A la espera de ver surgir la Cruz del Sur
Que yo conocía, pero amaneció...

Fuente de miel, bicho triste, patria mía
Amada, idolatrada, ¡salve, salve!
Que más dulce esperanza encadenada
El no poder decirte: aguarda...
¡No tardo!

Quiero volverte a ver, patria mía, y para
Volverte a ver me olvidé de todo
Fui ciego, mutilado, sordo, mudo
Vi mi humilde muerte cara a cara
Rasgué poemas, mujeres, horizontes
Quedé simple, sin fuentes.

Patria mía... Mi patria no es florón, ni ostenta
Lábaro no; mi patria es desolación
De caminos, mi patria es tierra sedienta
Y playa blanca; mi patria es el gran río secular
Que bebe nube, come tierra
Y orina mar.

Más que la más garrida mi patria tiene
Una calidez, un querer bien, un bien
Un libertas quae sera tamen
Que un día traduje en un examen escrito:
"Libre que serás también"
¡Y repito!

Pongo en el viento el oído y escucho la brisa
Que juguetea en tus cabellos y te los alisa
Patria mía, y perfuma tu suelo...
Que ganas me vienen de adormecerme
Entre tus dulces montes, patria mía
Atento al hambre en tus entrañas
Y al batuque en tu corazón.

No te nombraré, patria mía
Tu nombre es patria amada, es patriecita
No rima con madre gentil
Vives en mí como una hija, que eres
Una isla de ternura: la Isla
Brasil, tal vez.

Ahora llamaré a la amiga calandria
Y le pediré que pida al ruiseñor del día
Que pida al tordo
Para llevarte presto este avigrama:
"Patria mía, recuerdos de quien te ama…
Vinicius de Moraes."

Vinicius de Moraes
(versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 19 de octubre de 2013

"Os acrobatas" de Vinicius de Moraes

Subamos!
Subamos acima
Subamos além, subamos
Acima do além, subamos!
Com a posse física dos braços
Inelutavelmente galgaremos
O grande mar de estrelas
Através de milênios de luz.

Subamos!
Como dois atletas
O rosto petrificado
No pálido sorriso do esforço
Subamos acima
Com a posse física dos braços
E os músculos desmesurados
Na calma convulsa da ascensão.

Oh, acima
Mais longe que tudo
Além, mais longe que acima do além!
Como dois acrobatas
Subamos, lentíssimos
Lá onde o infinito
De tão infinito
Nem mais nome tem
Subamos!

Tensos
Pela corda luminosa
Que pende invisível
E cujos nós são astros
Queimando nas mãos
Subamos à tona
Do grande mar de estrelas
Onde dorme a noite
Subamos!

Tu e eu, herméticos
As nádegas duras
A carótida nodosa
Na fibra do pescoço
Os pés agudos em ponta.

Como no espasmo.

E quando
Lá, acima
Além, mais longe que acima do além
Adiante do véu de Betelgeuse
Depois do país de Altair
Sobre o cérebro de Deus

Num último impulso
Libertados do espírito
Despojados da carne
Nós nos possuiremos.

E morreremos
Morreremos alto, imensamente
IMENSAMENTE ALTO.

Vinicius de Moraes





Los acróbatas


¡Subamos!
Subamos arriba
Subamos más arriba, subamos
Por encima de más arriba, !subamos!
Con la fuerza física de los brazos
Inevitablemente ascenderemos
El gran mar de estrellas
A través de milenios de luz.

¡Subamos!
Como dos atletas
El rostro petrificado
En la pálida sonrisa del esfuerzo
Subamos arriba
Con la fuerza física de los brazos
Y los músculos desmesurados
En la calma convulsa del ascenso.

¡Oh!, arriba
Más lejos que todo
Más lejos, ¡más lejos que por encima de lo más lejos!
Como dos acróbatas
Subamos, lentísimos
Allá donde el infinito
De tan infinito
Ni nombre tiene
¡Subamos!

Tensos
Por la cuerda luminosa
Que pende invisible
Y cuyos nudos son astros
Quemando en las manos
Subamos al aria
Del gran mar de estrellas
Donde duerme la noche
¡Subamos!

Tú y yo, herméticos
Las nalgas duras
La carótida nudosa
En la fibra del cuello
Los pies agudos en punta.

Como en el espasmo.

Y cuando
Allá, arriba
Más allá, más lejos que por encima del más allá
Delante del velo de Betelgeuse
Tras el país de Altair
Sobre el cerebro de Dios

En un último impulso
Liberados del espíritu
Despojados de la carne
Desnudos nos poseeremos.

Y moriremos
Moriremos alto, inmensamente
INMENSAMENTE ALTO.

Vinicius de Moraes
(versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 18 de octubre de 2013

"Balada para Maria" de Vinicius de Moraes

Não sei o que me angustia
Tardiamente; em meu peito
Vive dormindo perfeito
O sono dessa agonia...
Saudades tuas, Maria?
Na volúpia de uma flora
Úmida, pecaminosa
Nasceu a primeira rosa
Fria...

Perdi o prazer da hora.

Mas se num momento cresce
O sangue, e me engrossa a veia
Maria, que coisa feia!
Todo o meu corpo estremece...
E dos colmos altos, ricos
Em resinas odorantes
Pressinto o coito dos micos
E o amor das cobras possantes.

No mundo há tantos amantes...

Maria...
Cantar-te-ei brasileiro:
Maria, sou teu escravo!
A rosa é a mulher do cravo...
Dá-me o beijo derradeiro?
- Cobrir-te-ei de pomada
Do pólen das flores puras
E te fecundarei deitada
Num chão de frutas maduras
Maria... e morangos, quantos!
E tu que adoras morango!
Dormirás sobre agapantos...
- Fingirei de orangotango!

Não queres mesmo, Maria?

No lombo morno dos gatos
Aprendi muita carícia...
Para fazer-te a delícia
Só terei gestos exatos.

E não bastasse, Maria...

E morro nessas montanhas
Entre as imagens castanhas
Da tua melancolia...

Vinicius de Moraes




Balada para María


No sé lo que me angustia
Tardíamente; en mi pecho
Vive durmiendo perfecto
El sueño de esa agonía...
¿Nostalgias tuyas, María?
En la voluptuosidad de una flora
Húmeda, pecaminosa
Nació la primera rosa
Fría...

Perdí el placer de la hora.

Pero si en un momento crece
La sangre, y me engrosa la vena
María, ¡que cosa más fea!
Todo mi cuerpo se estremece...
Y de los colmos altos, ricos
En resinas olorosas
Presiento el coito de los micos
Y el amor de las cobras potentes.

En el mundo hay tantos amantes...

María...
Te cantaré brasileño:
¡María, soy tu esclavo!
La rosa es la mujer del clavel...
¿Me das el beso postrero?
- Te cubriré de pomada
Del polen de las flores puras
Y te fecundaré acostada
En un suelo de frutas maduras
María... y fresas, ¡cuántas!
¡Y tú que adoras las fresas!
Dormirás sobre agapantos...
- ¡Fingiré ser orangután!

¿No quieres aún, María?

En el lomo tibio de los gatos
Aprendí muchas caricias...
Para hacerte las delicias
Sólo tendré gestos exactos.

Y si no bastara, María...

Y muero en esas montañas
Entre las imágenes castañas
De tu melancolía...

Vinicius de Moraes
(versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 17 de octubre de 2013

"A brusca poesia da mulher amada" de Vinicius de Moraes

Longe dos pescadores os rios infindáveis vão morrendo de sede lentamente...
Eles foram vistos caminhando de noite para o amor - oh, a mulher amada é como a fonte!
A mulher amada é como o pensamento do filósofo sofrendo
A mulher amada é como o lago dormindo no cerro perdido
Mas quem é essa misteriosa que é como um círio crepitando no peito?
Essa que tem olhos, lábios e dedos dentro da forma inexistente?

Pelo trigo a nascer nas campinas de sol a terra amorosa elevou a face pálida dos lírios
E os lavradores foram se mudando em príncipes de mãos finas e rostos transfigurados...

Oh, a mulher amada é como a onda sozinha correndo distante das praias
Pousada no fundo estará a estrela, e mais além.

Vinicius de Moraes




La repentina poesía de la mujer amada


Lejos de los pescadores los ríos interminables van muriendo de sed lentamente...
Fueron vistos caminando de noche hacia el amor - ¡oh, la mujer amada es como la fuente!
La mujer amada es como el pensamiento del filósofo sufriendo
La mujer amada es como el lago durmiendo en el cerro perdido
Pero ¿quién es esa misteriosa que es como un cirio crepitando en el pecho?
¿Esa que tiene ojos, labios y dedos dentro de la forma inexistente?

Para el trigo a nacer en las campiñas de sol la tierra amorosa elevó la faz pálida de los lirios
Y los labradores fueron transformándose en príncipes de manos finas y rostros transfigurados...

Oh, la mujer amada es como la ola solitaria corriendo distante de las playas
Posada en el fondo estará la estrella, y más allá.

Vinicius de Moraes
(versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Una sonrisa escrita

El día que yo muera,
quiero dejar una sonrisa escrita:
Gracias por tantos gestos y miradas,
por los abrazos, los besos, la ternura.


Volaré, como lo hace el polluelo,
con la inseguridad del primer vuelo.
Pero... si flores hay en esta orilla,
¿por qué no habría de haberlas en la otra?

Pedro Casas Serra (15-06-1992)

martes, 15 de octubre de 2013

La conciencia de mi enfermedad

¿Cómo romper esta situación de bloqueo
a que me ha llevado la conciencia de mi enfermedad?
Estoy estabilizado en la tristeza.
Sé que en momentos de euforia
me he sentido autosuficiente y he prescindido de todos,
que he hablado por los codos, que he discutido
-me he puesto insoportable-,
y que luego he sentido vergüenza de lo que había hecho
-lo que me ha impedido reanudar las relaciones rotas
hundiéndome en la soledad-.
He observado también
que era zarandeado por estados de ánimo
sobre los que no tenía ningún control,
que estos cambios en el estado de ánimo
podían verse influidos por factores externos,
que las demostraciones de afecto o confianza
me ayudaban más que cualquier otro estímulo,
que la conversación, la compañía, el ejercicio físico,
me aliviaban.
Pero la conciencia de mi enfermedad
y las experiencias de sus fases depresivas
y sobre todo eufóricas, me han dejado bloqueado,
porque he llegado a dudar de quien soy,
si el de ayer o el de hoy, pesimista u optimista, apático o activo,
y ya no sé cuando estoy bien o mal,
ni si debo obrar o no, ni cómo.
He llegado a una forma de despersonalización
en que no me atrevo a hacer nada por no hacer algo mal,
por no hacerme daño a mí ni sobre todo a otros.
Y lo que más me hace sufrir es la conciencia
de estar enfermo de una enfermedad del ánimo,
porque siendo enormemente sentimental
soy consciente de que no controlo mis emociones,
cuando por otra parte soy la persona
menos capaz de vivir sola y más necesitada de compañía,
porque mis motivaciones son exclusivamente sentimentales,
y sin expresar esa emotividad, sin sentirme querido,
me siento vacío y carente de fuerza y de autoestima.

Pedro Casas Serra (12-06-1992)

lunes, 14 de octubre de 2013

La primera vez

Llegamos al albergue que ella ya conocía,
de Sant Privat d'en Bas, cerca de Olot.
Yo estaba excitadísimo, pero novato en sexo,
no sabía que hacer. Ella me fue guiando.
Así, con nuestros cuerpos, inventándonos juegos,
jugamos como niños que estrenan un juguete.
Hasta que, derrengados, nos quedamos dormidos.
Luego más tarde, creo, nos fuimos de paseo.
Pero no se que hicimos porque iba como ido
y sentía en mi oído como un campanilleo:
¡Lo hiciste!, ¡lo hiciste!... repetía.

Pedro Casas Serra (10-06-1992)

domingo, 13 de octubre de 2013

La excursión

Salí del camping muy temprano,
mi perra por delante.
Tomé la carretera junto al río,
hacia su cabecera.
A un lado veía el río
al fondo de un barranco,
al otro
trigales salpicados de amapolas,
y en los arcenes,
copudos árboles
formaban casi un túnel.
Llegado al puente
donde la carretera cruza el río
y se aleja hacia el valle vecino,
donde la zona de acampada
entonces vacía,
tomé la pista,
que, por su margen derecho,
sigue el río.
Pasé el canal de la central eléctrica
con su gorgoteo de agua al deslizarse,
llegué a la presa rota,
la que forma un remanso de aguas frías
donde me he chapuzado algunas veces,
avisté la masía abandonada
y la pequeña ermita en la colina,
alcancé la casa de colonias
y en la fuente de enfrente,
bebí un trago.
Dejé la pista
y cogí un sendero
al lado de otro río,
si menos caudaloso más bravío,
y primero entre prados,
otrora cultivados
por los habitantes del molino en ruinas,
y después
entre matorrales y arbustos,
fui subiendo.
El tiempo iba pasando en el esfuerzo
y el sol, siempre más alto,
golpeaba mis espaldas
ahogándome en calor.
Sudaba.
Por eso,
me quité la camisa
y la metí en la bolsa que llevaba
con un libro, la crema y la toalla.
Pronto,
los pantalones y la camiseta
hicieron compañía a la camisa.
En slip y alpargatas
continué el camino.
Ahora, el sendero
se hundía entre los árboles
formándose un ambiente
umbrío y húmedo.
Era agradable.
Sólo se oía el agua
y el trino de algún pájaro,
y a veces,
entre los matorrales,
vislumbraba el torrente.
Estaba entre semana,
en un sendero ignoto,
inaccesible para los automóviles,
por eso,
me quité el bañador y las alpargatas
y me quedé desnudo.
Y seguí caminando
desnudo.
Mis pies
me transmitían el pulso de la tierra,
mis oídos estaban
listos al menor ruido
y mi vista escrutaba el territorio
para librarme de cualquier tropiezo,
en tanto mis pulmones
se llenaban de la humedad del bosque;
y estaba todo sensibilizado,
en tensión,
y andaba presuroso,
saltando y brincando,
casi corriendo,
sintiéndome radiante,
lleno de fuerza y vida, liberado
de ataduras y angustias,
como formando parte
de un espacio naciente
que hollara yo el primero
descendiendo
genéticamente
por el árbol de la especie...
Alcancé el viejo puente
y bajé hasta un recodo del torrente,
donde el margen de piedra
lavado por el agua
forma un solarium natural.
Allí pasé el día.
Retocé como un niño
deslizándome por las bruñidas losas,
sumergiéndome en hoyos
en que el frío
me cortaba el aliento,
para luego tenderme
a secar en la orilla,
los miembros extendidos como un cristo,
abrazando ora el sol,
ora la tierra;
y otra vez remojones
y otra vez secadas,
adormilándome y desperezándome,
hasta que el sol se subió a la montaña
dejando el río en sombras.
Entonces, de regreso,
bajé por el torrente
dejándome llevar
hasta la casa de colonias.
Puse allí pie en la orilla,
extraje de mi bolsa
toda mi indumentaria,
me vestí,
bebí un trago en la fuente...
y regresé hacia el camping,
mi perra por delante.

Pedro Casas Serra (05-06-1992)

sábado, 12 de octubre de 2013

Primera visita a la sauna

A la entrada -discretamente
privada por las plantas-
un conserje -desagradablemente
amanerado- te cobra el ticket
y te da la llave, un paño, una toalla
y unas zapatillas. Siguiendo un pasillo,
llegas al vestuario repleto de espejos
en los que mirar, mirarle, mirarte,
mirarse, miraros. Has llegado al reino
de la mirada: esquiva, angulada,
rápida, oculta, inapreciable.
Te quitas la ropa, enrollas el paño,
echas la toalla, calzas zapatillas
y de la muñeca, te cuelgas la llave.
Ya dispuesto, bajas por una escalera
y lo que primero vés, es la piscina
de agua burbujeante, de la que, desnuda,
la gente entra y sale cual de una pecera.
Gente que al cruzarse apenas se mira,
que no se saluda, pero que se sigue
al reino del tacto. Éste da comienzo
en el laberinto: totalmente oscuro,
música suave, camastros con cuerpos
que aguardan pacientes en total reposo.
Junto a él la sauna -de breve visita
dado su calor- y luego el vapor
-donde es como adentrarse en una nube-
y tanteando encuentras otro cuerpo
que también te tantea en mutuo reconocimiento.
Luego vais a la sala común de duchas
-paraíso de mirones- y pasado
el cuartito de la televisión
-todo un toque hogareño- y el bar,
llegáis a las cabinas de masaje...

Pedro Casas Serra (01-06-1992)

sábado, 5 de octubre de 2013

El chico de la playa

Te recuerdo desnudo, tendiéndome la mano
en el dificil paso del sendero que a pico,
bajaba hasta la playa nudista del Algarbe.

Cuando me hallé en peligro, no hizo falta llamarte,
viniste al ver mi apuro, y salvado el obstáculo,
desaparecidte sin mediar palabra.

Y me ha quedado la imborrable imagen
de que eras como un héroe pagano
nacido de la tierra, el sol y el aire:

Que encarnabas la vida
surgiendo del paisaje entre las peñas.

Pedro Casas Serra (28-05-1992)

sábado, 28 de septiembre de 2013

El sueño

Esa imagen borrosa, producto
del deseo, que sale por la noche
y se esconde en el alba, ficción
de realidades, de andar elástico
y sonrisa franca, ojos profundos
y ceñido talle, cuerpo armonioso...
¿Cuánto amor no guarda esa mirada
aún por descubrir en algún sitio?
En ese instante vago, perdido
entre dos mundos, fantástico el primero,
real el último, junto a esa imagen
de contornos rudos, surgen recuerdos
de caricias suaves, de pechos
abarcados por manos como cuencos,
pieles finas, formas redondeadas,
cinturas que estrujé y sexos húmedos
por donde penetré y descargué
con furia. Entonces, acaricio
mi miembro con amor de mujer
y mano de hombre. Lo tengo mal:
querido de mujer, amante de hombre.

Pedro Casas Serra (27-05-1992)

viernes, 27 de septiembre de 2013

La caja de Pandora

¡Si mi memoria fuera
como una habitación
y alejarme de ella!

No es así. Mis bolsillos,
repletos de recuerdos,
me lastran con su peso.

¿Cómo huir del pasado,
su poso de rencores,
su azucarillo de ansias?

Aceptarlo, si a imagen
divina fui creado,
con el tiempo he menguado.

Dejadme abrir ahora
la caja de Pandora
para ver que contiene.

Pedro Casas Serra (20-05-1992)

jueves, 26 de septiembre de 2013

Como si fuera ciego y sordomudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
la linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame penetrarte despacio
y atraerte hacia mí con mis brazos
en un fuerte abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de dos cabezas y cuatro brazos.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán
relajados. Más tarde nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra (15-05-1992)

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Adiós

Por el caliente camino
polvoriento y pedregoso,
el caballo cabecea
y pasa al paso,
rueda la rueda
del carro cacharro,
detrás, despacio,
camina el can,
el gitano gira
su cabeza calva
y mueve la mano
diciendo adiós.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

lunes, 23 de septiembre de 2013

Coplas

Canta el jilguero,
de la rosa el capullo
ya ha abierto entero.

Me dices que la niña
va de paseo,
corro a vestirme
para no estar feo.

Junto al estanque un niño
se encuentra echado,
y a un barquito de vela,
haciendo olas,
ha mareado.

Sujeto a una cadena
tira el perrito,
y el viejo que lo lleva
va despacito.

No se por qué tu madre
te hace coletas,
como siempre te mueves
no se están quietas.

Grises los lunes,
amarillos los martes,
los miércoles son verdes,
los jueves rojos,
violetas los viernes
y los sábados y domingos son
del color de tus ojos.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cómo quiero yo que seas

Déjame creer que eres
como quiero yo que seas.

Que tus ojos se asemejan
a dos barcos en el mar
que al encontrar a los míos
amenazan naufragar.

Que tu boca es una fresa
acabada de coger
y la mía es una cesta
en que la quiero esconder.

Que tu pelo es semejante
a una red de pescar
en que se enredan mis manos
sin poderse liberar.

Que tus manos son la lluvia,
que al tardar tanto en llegar
es ansiada por mi cuerpo
agostado de esperar.

Que tu sonrisa es mirada
del sol a través del mar
que deshiela con su aliento
la escarcha de mi penar.

Que tus pechos son helados
que espero poder gustar
a lamiditas muy cortas
para hacerlos más durar.

Que tu cuerpo es como un molde
en el que espero encajar
y que una vez encajados
nada pueda liberar.

No me digas que no eres
como quiero yo que seas.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Quién soy?

Quizá llegó el momento de plantearme quién soy:
en mitad de la vida (cuarenta y cuatro años)
casado-separado-viudo-padre de un hijo
(lo que me ha deparado cinco años escasos
de amor afortunado, de intenso sufrimiento
bastantes más hasta hoy) tengo una profesión
llamada liberal (de ingresos inestables
y a veces muchos nervios) pasé por la pareja
y ando desparejado (salvo la compañía
de un can con el que voy) poco sociable (y menos
tras ciertas amistades) algo sentimental,
también soy educado, padezco depresiones
(lo que me ha producido muchísimos problemas,
cierta inseguridad y algún aislamiento)
poseo -he recobrado- la religiosidad
(consecuencia del miedo) mi pasado inmediato
me tiene muy marcado, inseguro el presente
y el futuro asustado. También soy Capricornio.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

martes, 17 de septiembre de 2013

Peor que Adán y que Caín

Peor que Adán expulsado del Paraíso soy yo,
porque él salió del Edén acompañado.
Peor que Caín marcado por su culpa soy yo,
porque a él no le impidió formar linaje.

Hundido en el Océano como la Atlántida,
mi paraíso desapareció de pronto sin dejar vestigio.
Limpia mi frente de cualquier señal,
la marca permanece indeleble en mi memoria.

Quizás porque nunca había sido antes tan feliz,
mi pérdida no cede con el paso de los días.
Quizás porque nunca había sufrido antes tanto,
mi culpa busca justificación a tanto daño.

Si realmente existió, fuera de mi imaginación,
el amor que me tenía preso en cuerpo y alma...
¿dónde se gestó, tan grande y arrasador,
el odio del que fui objeto hasta la aniquilación?

Porque no es buena la soledad -dicen-,
Dios puso la atracción a compartir la vida,
pero es una barrera infranqueable,
el miedo al pasado si fue malo.

Me atrae el amor: paraíso perdido.
Pero temo el odio: la marca de mi culpa.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

lunes, 16 de septiembre de 2013

La memoria

Permíteme adentrarme en el recuerdo,
refugio contra la monotonía del presente,
necesito pensar que fui feliz alguna vez
y una explosión de luz es la memoria.

Reconozco tu piel bajo los pinos
sobre la toalla roja de baño,
apenas palpo tu contorno y te hago cosquillas
y tu sola proximidad me electrifica.

Soy náufrago flotando a la deriva
-todo quedó hecho astillas-
y si pienso en mí antes,
pienso en otro.

Me entretengo en tu cuerpo adormecido
y lo recorro como peregrino,
exploro cada parte, cada trozo,
por pequeña que sea, por minúsculo.

No puedo expresarte tanto horror,
tal sensación de pérdida, de quedar tullido,
y tanta necesidad de contestar preguntas
que nadie ha formulado.

Tu cuerpo se despierta soñoliento
y es el mío el que recibe ahora
el agua de mayo de tus caricias
mientras empiezan a sonar palabras.

¿Soy yo aquel que añoro?
¿Mi vida fue otra vida?
¿Lo que no tengo, tuve?...
¿O sólo es un sueño en una pesadilla?

Palabras dulces,
expresiones en clave de enamorados
coronando momentos de intimidad,
ofrendas para nuestros cuerpos.

Recorro mi ciudad
como un autómata,
cumplo mis deberes
como un robot.

No dos cuerpos, un cuerpo
con cuatro brazos,
cuatro piernas
y dos corazones.

Y busco entre miles de rostros,
uno solo
que tenga interés,
pero... ¡es todo tan anodino!

Tan juntos, que parece
que tu lengua es la mía
y mi oreja la tuya.
Y ese dedo que se mueve... ¿de quién es?

Más mayor,
más feo,
mas desconfiado
y más solo cada día.

Tan vibrantes
como una cuerda tensa
hasta que explota el sol
entre los pinos.

Pedro Casas Serra (12-05-1992)

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mi jornada

Me despierto,
a veces son las siete, otras las seis,
pero de forma brusca, como al ruido de un gong.
Y mis pensamientos, aunque confusos,
no suelen ser agradables.
Leo en cama hasta las ocho, me levanto,
saludo a mi perra y me ducho.
Salgo a la calle, desayuno, llego al despacho,
dejo a mi perra y recojo el trabajo.
Voy a la compañía, al juzgado...
hasta la una en que vuelvo al despacho.
Luego a comer y a casa a hacer la siesta.
A las cuatro, otra vez al despacho,
-hasta las siete-, vuelvo a casa,
veo un rato la tele, salgo a cenar con mi perra,
vuelvo a casa, veo la tele
y me acuesto a las doce.

Lo que temo son los días de fiesta,
porque tengo que llenar las horas
y me cuestan más de pasar.

Pedro Casas Serra (11-05-1992)

sábado, 14 de septiembre de 2013

Estar enamorado

No me importa no tener dinero
ni ser un perdedor.
Me importa no estar enamorado.

No preciso tener un coche nuevo
ni un chalet en el campo.
Preciso estar enamorado.

No quisiera viajar a Miami
ni vestir como un dandi.
Quisiera estar enamorado.

Enamorado, sí,
para sentirme entero,
para reconocerme,
para apreciar la vida,
para saciarme,
para diferenciarme de mi sombra,
para apreciar matices y colores,
para sentirme alto y guapo
y rubio y de ojos azules
y listo y buena persona...
y enamorado.

Enamorado
para compartir
un lenguaje de gestos y miradas,
para forjar
proyectos de un instante,
escapadas sin necesidad de levantarse,
largas esperas de segundos breves
y breves segundos de largos encuentros,
y esa sensación de totalidad,
de estar completo,
que convierte la vida en un paseo
y cualquier época en primavera.

Pedro Casas Serra (11-05-1992)

viernes, 13 de septiembre de 2013

La ermita

A  Mn.  Jaume Armengol

Arriba en la colina,
al volver el camino
se levanta la ermita.
Pequeña de tamaño
y sólida de aspecto,
nos dice mucho más
de los que la erigieron
que cualquier documento:
gente humilde del campo,
de arraigadas costumbres
y laboriosidad,
que alzaron una casa
solariega a su dios.

Pedro Casas Serra (8-05-1992)