viernes, 17 de noviembre de 2017

Como el mensajero...

Como el mensajero
que se para en una esquina,
perdido,
y mira,
angustiado,
los rótulos de las calles,
entre el ruido del tráfico
y la gente que va a lo suyo,
buscando,
ansioso,
el camino,
y enseña a cuantos pasan
un papel,
donde lleva escritas
las señas
de a dónde se dirige
y llega con retraso;
así, yo le pregunto:
- Disculpe,
¿conoce mi destino?

Pedro Casas Serra

jueves, 16 de noviembre de 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Qué entendemos por un poema?

¿Un poema bien escrito o un poema que perdure?
¿Un poema que se venda o que sorprenda?
¿Un poema apasionado o resignado?
¿Un poema para la mesa o para la cama?
¿Un poema para recordar o que nos haga recordar?
¿Un poema sugerente o explicativo?
¿Un poema revolucionario o conformista?
¿Un poema para entender o para que nos entiendan?
¿Un poema de lenguaje sencillo o cultivado?
¿Un poema que hable a muchos o que hable de muchos?
¿Un poema de sentimientos o de reflexiones?
¿Un poema imaginativo o de recuerdos?
¿Un poema optimista o pesimista?
¿Un poema que nos cambie o que nos reafirme?
¿Un poema de dudas o de certezas?
¿Un poema que halague o que incomode?
¿Un poema que descubra o que oculte?
¿Un poema crudo o sutil?
¿Un poema para dormir o para despertar?
¿Un poema que ayude a vivir o a morir?
¿Un poema crítico o conciliador?
¿Un poema sobre nosotros o sobre los otros?
¿Un poema sobre el presente o sobre el pasado?
¿Un poema que llegue a muchos o que llegue mucho?
¿Un poema para salvar al mundo o para salvarnos del mundo?
¿Un poema para hacer pensar o para hacer caminar?
¿Un poema como un lamento o como una canción?
¿Un poema como un río o como un beso?
¿Un poema estremecedor o llorador?
¿Un poema como un regalo o como una trampa?
¿Un poema para vivir o para sobrevivir?
¿Un poema que no haya escrito nadie o que todo el mundo querría escribir?
¿Un poema hecho de palabras o de silencios?
¿Un poema que pregunte o que responda?
¿Un poema que consuele o que indigne?
¿Un poema emocional o racional?
¿Un poema como una oración o como una prisión?

Entonces, ¡pongámonos a escribirlo!

Pedro Casas Serra

¿Por qué?

¿Por qué ha de desaparecer todo aquello que yo amo?
Mi vida está más llena de recuerdos que de presente.
Solo río cuando sueño,
no tengo fuerzas para ser generoso,
temo perder lo que no vale nada,
guardo con celo mis despojos,
no me despierta la injusticia,
soy tan resistente al dolor ajeno,
me escudo tras la indiferencia,
tengo miedo de abrazar,
me siento cada vez más transparente,
me reconozco cada vez menos en el espejo,
encuentro con más dificultad las palabras,
miro a través de la desconfianza,
mi piel es más sensible a cualquier roce,
el tiempo se me va por el desagüe,
he perdido la costumbre de creer,
me protejo de mi mismo.
Desearía volver a nacer,
recuperar los momentos perdidos,
los besos recibidos,
las risas lanzadas,
las carreras,
los saltos,
las zambullidas,
los balbuceos,
los brazos de mi madre,
la luz primera.

Pedro Casas Serra

martes, 14 de noviembre de 2017

A Eurímene de Calatis, vencedora en los cien metros vallas

¡Te canto a ti, Eurínome de Calatis,
que, entre diez corredoras, venciste
en la prueba de los cien metros vallas!

¡Y a ti también, ciudad de Calatis,
la de las verdes llanuras
donde pacen las gacelas tracias!

¡Entre todas tus corzas criaste a Eurínome,
la más veloz de todas ellas!

¡Recibe a tu hija bien amada,
a la que amamantaste a tus pechos!

¡Que suenen los pífanos y los címbalos,
y bailen en su honor los coribantes
ante el altar de Cibeles!

¡Que tus edificios engalanes
y alfombres tus calles de flores
para que las pise en su triunfo!

¡Recíbela con hidromiel, higos y leche!

¡Que solo ella ocupe el asiento principal
en las fiestas dionisíacas!

¡Dale a elegir, entre tus más valientes,
con quien unirse en himeneo!

¡Eurínome, la flor de tus campos!
¡La más dulce de tus frutas!
¡La más gentil de tus niñas!
¡La más veloz de tus gacelas!
¡La más bella de tus mujeres!
¡La más preciada de tus joyas!
¡La más altiva de tus torres!
¡La más excelsa de tus hijas!
¡La elegida de los dioses!
¡La que ha maravillado a los griegos!

¡Que tus ojos no vean la oscuridad!
¡Que tus cabellos no conozcan la nieve!
¡Que tus oídos no escuchen sino alabanzas!
¡Que tu boca no guste sino delicias!
¡Que tus manos conserven su frescor!
¡Que tu talle no se doble con los años!
¡Que tu vientre sea bendecido con gracias!
¡Que tus muslos guarden su miel!
¡Que tus piernas no se cansen jamás!
¡Que tus pies no cesen de bailar!

Pues que en el estadio de Olimpia,
ante lo mejor de la Hélade,
supiste correr con la velocidad del antílope,
saltar con la agilidad de la gamuza
y llegar a la meta la primera,
¡sea tu vida larga y fecunda!,
¡que tus conciudadanos te honren
y los dioses te concedan la inmortalidad.

Pedro Casas Serra

domingo, 12 de noviembre de 2017

Los nombres

Tu nombre es tu secreto,
mi nombre el mío,
y entre nuestros dos nombres,
queda el vacío.

¡Rompe el vacío!
¡Si me dices tu nombre,
te diré el mío!

Pedro Casas Serra

"BALES" de Txema Martínez Inglés (Sentit, 2003)

BALES

A Pere Pena

Hi ha una bala calenta que ens batega al cervell
quan pensem en la mort, que és pensar en nosaltres,
i n'hi ha una altra a l'esquena que sentim grinyolar
cada cop que ens girem per contemplar uns ulls últims
mirant-nos a trenc d'alba, i una bala als pulmons
que s'enfila a la gola per l'alè d'un sospir
o per la tos del fum nocturn que els somnis deixen
al mirall embafat que al matí ens pentina.
No recordem que un dia ens van afusellar.

Avui, aquestes bales resten immòbils dins,
sota un altar de pols, com una bomba vella
que està a punt d'esclatar. Són les bales perdudes
que no van trobar carn on enterrar-se vives,
bales que van xiular en l'aire del matí,
bales de fusta als arbres i d'aigua sota els rius,
bales de formigó als fonaments de casa,
bales de cranis tous en el fons de la tomba
d'algú que va estimar algú o alguna idea,
d'algú que va morir per ella o per no res.

Freda, a la recambra, hi ha una bala esperant-nos
amb la sang de metall, amb les nostres empremtes.

I hi ha els crits, en el son, que al tard ens ensordeixen,
resos, plors, la raó d'una ràfega al mur,
estómacs buits oberts i llàgrimes terroses.
Unes botes trepitgen les golfes de la llar,
els cossos es desplomen al nostre soterrani,
de la dutxa surt fang i els cabells al coixí
són un camp d'acer dolç amb filats espinosos.
Ens llevem desterrats amb pólvora a les ungles,
onegen grans llençols de sang com si banderes.
No recordem que un dia ens vam afusellar.

Els ossos es desfan als fossars i les bales
sobreviuen, callades, com paraules escrites.

Txema Martínez Inglés (Sentit, 2003)



BALAS

A Pere Pena

Hay una bala caliente que nos late en el cerebro
cuando pensamos en la muerte, que es pensar en nosotros,
y hay otra a la espalda que oímos chirriar
cada vez que nos giramos para contemplar unos ojos finales
mirándonos al filo de la mañana, y una bala en los pulmones
que se ensarta en la garganta por el aliento de un suspiro
o por la tos del humo nocturno que los sueños dejan
en el espejo hastiado que por la mañana nos peina.
No recordamos que un día nos fusilaron.

Hoy, estas balas permanecen en nuestro interior inmóviles,
bajo un altar de polvo, como una bomba vieja
que está a punto de estallar. Son las balas perdidas
que no encontraron carne donde enterrarse vivas,
balas que silbaron en el aire de la mañana,
balas de madera en los árboles y de agua bajo los ríos,
balas de hormigón en los cimientos de la casa,
balas de blandos cráneos en el fondo de la tumba
de alguien que quiso a alguien o a alguna idea,
de alguien que murió por ella o por nada.

Fría, en la recámara, hay una bala esperándonos
con la sangre de metal, con nuestras huellas.

Y están los gritos, durante el sueño, que por la tarde nos ensordecen,
rezos, llantos, la razón de una ráfaga en el muro,
estómagos vacíos abiertos y lágrimas terrosas.
Unas botas pisan las buhardillas del hogar,
los cuerpos se desploman en nuestro sótano,
de la ducha sale barro y los cabellos en la almohada
son un campo de acero dulce con hilados espinosos.
Nos levantamos desterrados con pólvora en las uñas,
ondean grandes sábanas de sangre como banderas.
No recordamos que un día nos fusilamos.

Los huesos se deshacen en los cementerios y las balas
sobreviven, calladas, como palabras escritas.

Txema Martínez Inglés (Sentit, 2003)
(Versión de Pedro Casas Serra)