sábado, 22 de abril de 2017

Teseo elogia el amor de Ariadna

¿Cómo salir de un pozo sin paredes?
¿Cómo cruzar un río sin orillas?
¿Cómo pasar un monte sin perfil?

Cuando la oscuridad se me hizo muro,
el silencio océano y el vacío abismo,
no fueron las pócimas de Hipócrates,
ni la maza de Hércules, ni la protección de Atenea,
las que me sacaron de mi laberinto.
Solo el hilo del ovillo de Ariadna,
ofrecido por amor,
fue capaz de hacerlo.

Pedro Casas Serra

viernes, 21 de abril de 2017

Ave que corta el aire

Amigos, yo no tengo
remedio a vuestros males,
por lo que mis palabras
solo son compañía.
Todos tenemos días
en que no sale el sol,
de dudas, de preguntas,
de no ver horizontes;
días duros que te atan
y te dejan sin aire,
de gritos sin palabras,
de miedo a echar a andar...
En esos días malos
quisiera acompañaros,
para eso mi poesía.

Pedro Casas Serra

jueves, 20 de abril de 2017

Yo soy tu rosa

¿Quién conoce la rosa
mejor que el jardinero?

En tu jardín secreto,
con amor,
me riegas y estercolas.

Mi pequeño capullo,
por amor,
se acrecienta y señorea.

Yo soy tu rosa:
la de más alto tallo,
la de más bello color,
la de más suave fragancia,
la de más aterciopelados pétalos.

Tú eres mi jardinero.

Pedro Casas Serra

miércoles, 19 de abril de 2017

Tú eres mi jardinero

Tú eres mi rosa...
mi hermosa rosa fragante.
J.R.

A veces
yo no sé lo que soy,
pero,
puesto que tú lo dices,
soy tu rosa.

¡Ojalá
solo fuera una rosa
y tú
mi jardinero!

¡Ojalá,
con el tiempo,
aprendieras
a evitar mis espinas!

¡No quisiera
tenerlas
para no pincharte!

¡Solo fragancia,
solo suavidad al tacto
quisiera tener para ti!

Pero
yo no soy una rosa,
aunque
quisiera serlo
para ti.

Pedro Casas Serra

martes, 18 de abril de 2017

La patera

¡Rocas, redondeaos!
¡Olas, retroceded!
¡Vientos, girad!
¡Corrientes, invertid vuestro sentido!
¡Vuelve atrás, mar, desanda tu camino,
que no hagan falta pateras para cruzar el estrecho!

Y si esta vez no los recibimos con los brazos abiertos:
¡alzaos olas, rocas, vientos, corrientes,
desátate mar...
y llévate a la Alhambra con ellos!

Pedro Casas Serra

lunes, 17 de abril de 2017

Amor, yo igual te quiero...

Amor, yo igual te quiero
en mis días
que en mis noches.

En mis días,
mi amor es un cohete
que estalla en mil colores.

En mis noches,
apenas un susurro.
¡Pero yo igual te quiero!

Pedro Casas Serra

domingo, 16 de abril de 2017

La boda de los príncipes

Por razones de Estado,
habían de casarse
un príncipe y una princesa.

Como no se conocían,
hicieron reunirse
a su paje y su doncella.

- Mi Señora es delicada como una flor
y a la mano que la acaricia,
le procura su fragancia.

- Mi Señor es fuerte como un roble,
bajo su inmensa copa
todos hallan protección.

- Mi Señora es un blanco cisne,
por su elegancia y belleza
destaca entre todas las mujeres.

- Mi Señor es un toro de lidia,
si le provocan embiste,
si le dejan tranquilo pace.

- Mi Señora aprecia los perfumes,
el tacto de las sedas,
el sabor de los dulces.

- Mi Señor gusta de la caza,
la leche fermentada,
la fruta silvestre.

- Mi Señora disfruta con la música,
las veladas de teatro,
las sesiones de danza.

- Mi Señor se levanta al alba
y acompañado de sus perros,
inicia largas marchas por el monte.

- Mi Señora tiene los pies pequeños
y también las manos y la cintura,
recuerda en todo una figurita de porcelana.

- Mi Señor tiene el cuello grueso
y fuertes los pies y las manos,
se asemeja en todo a una escultura griega.

- Mi Señora es amante de oír narrar historias,
tejer tapices,
cantar acompañada del laúd.

- Mi Señor aprecia la compañía de los soldados,
el buen vino,
los juegos y las chanzas.


Cuanto más abundaban en razones,
más veían el paje y la doncella
las diferencias entre sus amos.

Y pasaron a examinar
aquellos aspectos de su intimidad
que dada su confianza conocían.

- A Mi Señora le gusta ser festejada
y no rinde sus favores
sino tras largo asedio.

- A Mi Señor le gusta que lo obedezcan
y no acepta negativa
por respuesta.

- Mi Señora requiere miramiento,
sutileza en la aproximación,
suavidad en el trato.

- Mi Señor es directo y osado,
mejor que con la boca habla con las manos,
que se apoderan de lo que a su vista apetece.

- Mi Señora gusta oír palabras bellas,
notar miradas dulces,
sentir abrazos tiernos.

- Mi Señor aprecia que alaben su hombría,
se plieguen a su fuerza,
reconozcan su valor.

- Mi Señora necesita que la acaricien
de la cabeza a la los pies,
para abrirse al deseo.

- A Mi Señor, para sentir deseo,
le basta con un olor
que despierte su instinto.

- Mi Señora queda insatisfecha
si la acción se adelanta a su deseo,
y aborrece a quien así la trata.

- Mi Señor sufre decepción
si la acción y el deseo son breves,
y aburre a quien se la produce.


Así hablaban los dos emisarios
preocupados por las diferencias
que separaban a sus amos.

En este punto calló el paje,
y tras largo silencio,
dijo a la doncella:

Nuestros Señores no pueden ser más diferentes,
pero su unión es necesaria
pues razones de Estado la aconsejan.

Mucha será la infelicidad
que esta unión
traerá a sus corazones.

¡Suerte tienen de tenernos a nosotros
que, al conocerlos tan bien y quererlos tanto,
les serviremos de consuelo!

Pedro Casas Serra