sábado, 2 de enero de 2016

Fénix

Quién, como tú, pudiera renacer de cenizas,
y emprender nuevo vuelo al llegar al final,
mas, para mi desgracia, yo lo llevo fatal,
hundido y aplanado, cual granizo a hortalizas.
Mi malparado ingenio, como el de las rabizas,
ya no está para trotes ni elevarse a los cielos,
y aunque por reanimarlo uses dulces señuelos,
no me veo de nuevo gozar del paraíso:
no malgaste tu canto, cuida que ya te aviso,
guarda tus arrumacos para los pajaruelos.

Pedro Casas Serra

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