viernes, 2 de enero de 2015

Endimión

¡Shsss! No le despertéis, es el bello Endimión,
que en la cueva de Latmos, duerme un sueño perenne.
Un día al contemplarlo, seducida, Selene,
le visita de noche para hacerle el amor.

¿Veis cómo resplandece su cara iluminada
por la luz de su amante, que suave le acaricia?
Con tanta juventud, con tan bella sonrisa,
no hay otro como él en el bosque de Caria.

Desnudo entre la paja que forma su camastro,
es tan lindo su cuerpo, es tan pura su tez,
sus labios son tan tersos, tan pequeños sus pies,
tan amplia su prestancia cuando se muestra echado,

que de andar por los montes apacentando ovejas,
Selene le eligió para engendrar estrellas.

Pedro Casas Serra

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