sábado, 21 de febrero de 2015

Mi cuerpo es mi presente: En mi interior hay un océano

En mi interior hay un océano”, la poesía que sigue, es una poesía panteísta. En cada uno de nosotros hay un universo destinado a encontrarse con el universo de los demás. Yo soy todo, todos sois yo. Mejor que yo lo han dicho otros poetas como Walt Whitman.

 
En mi interior hay un océano
que golpea contra mis paredes,
por mis ojos veréis si está agitado o en calma,
yo no puedo dormir cuando se agita,
ni sonreír si está en calma.

En mi interior hay un océano
con playas doradas, donde las cometas
bailan abrazadas sus amores furtivos,
y con abismos, que atesoran los restos
de amores naufragados.

En mi interior hay un océano,
donde la balsa del niño que fui,
tropieza con la del joven enamorado,
y con la del adulto enfermo y desengañado,
buscando la salida de las lágrimas.

En mi interior hay un océano
atravesado por corrientes,
las frías congelan mis sentimientos,
las calientes los enardecen,
mi cuerpo es su recipiente de ebullición.

En mi interior hay un océano
rodeado de cuerpo por todas partes,
abrazadme y notaréis su oleaje,
besadme y gustaréis su sal,
uniros a mí y las olas os vestirán con su espuma.

En mi interior hay un océano,
un océano tan inmenso, que rebasa el cuerpo que lo contiene,
tan inmenso, que fluye por todos sus orificios,
necesitando unirse a otros océanos,
para así formar el Océano Universal.

Pedro Casas Serra

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