jueves, 15 de agosto de 2013

A la vez destructor y destruido

Viví primero para encontrarte,
luego viví para quererte,
mas tarde para olvidarte,
y ahora que has muerto... ¿para qué he de vivir?

Sin verme reflejado en otros ojos,
sin que a nadie angustie mi tardanza,
¿quién soy?, ¿a dónde voy?
¡Sin compartirlo, qué poco vale todo!

Eran tus besos los que me daban cuerpo
y tus ojos la forma,
tus palabras me vestían,
tu alegría bombeaba mi sangre...

Ahora, sin cuerpo ni alma, confundido,
a la vez destructor y destruido,
a mitad de camino entre dos nadas...
¿puede darme alguien lo que yo deseo?

¿O debo conformarme con ir tirando,
y, ya que no feliz, mostrarme digno,
serenamente pasar lo que me quede
y pensar en los otros que comienzan?

Pedro Casa Serra (1989)

No hay comentarios:

Publicar un comentario