sábado, 27 de diciembre de 2014

Eos

Cuando Selene desplegó su manto,
reinó el silencio sobre el mundo todo:
ríos, bosques, montañas, atendían
que por oriente apareciese Eos.

¡Bella mujer de párpados de nieve
que, abandonando el lecho de su cónyuge
Titón, sale al Océano y se eleva,
en sus rosados dedos una antorcha!

Ella a Memnón, su amado hijo, busca,
quien con Príamo a Troya fue a lidiar
muriendo a manos del valiente Aquiles.

¡Pobre mujer, trastabillando huye,
inconsolable va, y son sus lágrimas
lo que los hombres llaman el rocío!

Pedro Casas Serra

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