martes, 13 de diciembre de 2016

Un minuto

Son las once
y treinta y tres
de la mañana,
(cierro los ojos)
el sol calienta mi cara,
el aire es fresco,
se oyen los pasos
y las voces
de unos escolares,
se escucha el canto
de las cotorras
y el zureo
de las palomas,
suena lejano
el rumor del tráfico,
(abro los ojos)
sus sombras
se mueven con ellos
- los escolares -
distintos verdes
en los árboles,
algunos marrones
en el suelo
y el gris-azul-plata
del cielo,
forman la postal
que veo
desde el banco
en que sigo sentado
a las once
y treinta y cuatro.

Pedro Casas Serra

2 comentarios:

  1. Un minuto de placentero letargo.Un minuto entregado a los latidos de la ciudad.¡Qué sencillo es saber saborear estos instantes!
    Un abrazo.

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  2. Gracias, Fany. ¡Felices Fiestas!
    Un abrazo.

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