viernes, 20 de marzo de 2015

Ad líbitum I. Memento: A Joan Vinyoli,

"Mírame la cara encendida
de viejo sátiro. Qué color
vinoso de vida muy vivida,
ya no recuperable."

Joan Vinyoli
(De "Autorretrato
a los sesenta y cinco años"
del libro En horas intempestivas)

Tú, entonces
-como yo ahora-
no estabas demasiado seguro de nada.
Porque los años
te habían hecho claudicar
de muchas cosas.
En primer lugar, del cuerpo,
y, sin cuerpo,
¿dónde se asienta todo?

(Pensábamos que éramos felices
cuando éramos solo jóvenes.
Ahora, que vivimos de las migajas,
¿nos hemos vuelto sensatos?
Solo somos viejos.)

Por eso, me gustan
tus versos
y lo que dices. Tus versos,
porque, con los años,
has aprendido a hacerlos
muy bonitos. Lo que dices,
porque, todavía,
andas a tientas. Y, en eso,
me pareces más honrado que muchos.

¿Para qué seguir?
De joven -cuando te conocí-
te veía como un hombre mayor, gastado, humilde,
preocupado de hacer las cosas bien.
De viejo, he descubierto
que eras un hombre sabio.

Pedro Casas Serra

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