sábado, 3 de julio de 2010

Lamento a un amigo sobre una pérdida

He
perdido
el viento.

Ya se
que los vientos
no se pierden,
que aparecen
o desaparecen,
arrecian
o amainan,
pero yo
lo digo
como
lo siento:
he
perdido
el viento.

Conocí
al viento
casualmente
y
paulatinamente
me fui
habituando
a él;
me agradaba
su forma
de envolverme,
su ligereza,
su frescura;
aunque
aparentemente
anárquico,
era regular
en sus presencias,
de manera
que llegué
a esperar
su llegada
y a lamentar
su partida.

Hace
algún tiempo,
el viento
empezó a fallar,
no llegaba
con la misma
regularidad
de antes,
lo que
presagiaba
un cambio
de dirección
que,
finalmente,
se produjo,
y dejó
de soplar.

Por eso,
no te puede
extrañar
que necesite
desahogarme:
me falta
el aire.

Ya se
que el viento
es libre,
como todo
lo que vale la pena
en la naturaleza,
y,
precisamente
por eso,
es valioso,
pero yo,
también,
soy libre
de desahogar
mis sentimientos,
que,
aunque
probablemente
tienen
más que ver
con mi propia
forma de ser
que con la falta
del viento,
aún así,
no me hacen
dejar
de echarlo
de menos.

Pedro Casas Serra (20-04-1995)

2 comentarios:

  1. Ya se
    que el viento
    es libre,
    como todo
    lo que vale la pena
    en la naturaleza,
    y,
    precisamente
    por eso,
    es valioso,

    Precioso poema!
    Me encantó eso de perder
    el viento...
    Tu alma de poeta tiene
    alas, amigo Pedro...
    Un beso, con cariño
    Maria Lua

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  2. El viento no se puede apresar por eso va y viene cuando quiere. Me alegro que te haya gustado, María.

    Un abrazo.
    Pedro

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