sábado, 17 de julio de 2010

Carta a mi hija Escarlata

Quererte a tí no es nada fácil, ¿sabes?,
hay que elegir la forma de ayudarte,
y de lejos, resulta muy difícil.

Me alegra tu alegría, verte llena
de intereses, de amigos, de ilusiones...
que te sientas a gusto en tu colegio.

Tú diviértete mucho, que hace falta
que ahora, de pequeña, seas muy niña,
para que de mayor seas muy mujer.

Aprende con pasión todas las cosas,
pues saberlas, te hará hacerlas bien,
y hacerlas bien, te hará sentir contenta.

Observa a fondo plantas y animales:
llegaron mucho antes que nosotros,
que sólo los copiamos y hasta mal.

Piensa bien de la gente en un principio,
pues no conocerás gente estupenda
si no empiezas pensando bien de ella.

En el mundo hay de todo: feos y guapos,
pobres y ricos, vagos y currantes,
tontos y listos, tramposos y honrados...

Pero no todos los ricos son guapos,
ni los pobres tontos, ni los listos vagos,
ni todos los currantes son honrados.

Por eso tú fíjate bien en todos,
que todos tienen algo que enseñarte
si tu no dejas de fijarte bien.

Defiende a los pequeños de los grandes
procurando que a ti no te hagan daño
para así resultar más eficaz.

Sólo digas mentiras cuando puedan
evitar que alguien sufra, ten en cuenta
que no siempre callar es ser hipócrita.

Pero habla de creerlo necesario,
aunque piensa bien antes lo que dices
y también lo que pueda suceder.

Si hacen algo que te gusta, dilo,
pues si tanto te gusta lo que hace,
también te gustará el que lo hace.

Lo que hagas por otro porque quieres,
recíbelo de él porque te quiere,
no lo hagas si deja de quererte.

El dinero no sirve para todo,
lo mejor de la vida no está en venta
ni las buenas personas tienen precio.

Espera cada día ilusionada,
y piensa que, si algo sale mal,
con el tiempo se solucionará.

Sólo morir no tiene solución,
aunque tampoco eso es un problema,
es sólo la otra cara de la vida.

Cinco sentidos dicen que tenemos,
sin contar que tenemos pensamiento
que es el producto de la inteligencia.

Piensa al sentir, observa lo que vés,
aspira, saborea, palpa, escucha...
y así te sentirás mucho más viva.

Hay días que podrás pensar mejor,
hoy yo puedo pensar bastante bien,
ayer en cambio me dolía el alma.

Pedro Casas Serra (1989)

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