jueves, 22 de mayo de 2014

El ascensor

He vuelto a subir
en el ascensor de la vieja casa,
ése cuya entrada
se encuentra no sé dónde,
y que,
tras elevarse hasta la azotea
se desplaza
horizontalmente
sobre carriles -como un tren-,
entre galerías y cocinas
hasta quedar colgado en el vacío,
y del que salgo
-desmontando el cristal-
ayudado por un joven.
Recuerda el ascensor de servicio
de casa de tía Ramona.
Los sueños repetidos
adquieren la realidad
de los recuerdos.

Pedro Casas Serra (04-04-2012)

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