viernes, 22 de noviembre de 2013

Tu cuerpo

Nunca de acariciar tu cuerpo acabaría,
imantado de él, por siempre quedaría.
Soplándote mi aliento, tus formas seguiría,
y, como Dios a Adán, vida te infundiría.
El olor de tu piel, mi ser embriagaría,
cual náufrago sediento, tu mar me bebería.
Mi boca, como abeja, tu polen libaría,
las flores de tu cuerpo, todas visitaría.
La luz de tu mirada, la mía atraería,
perdiéndome en tus ojos, salida encontraría.
Tus palabras de amor, ávido escucharía,
contra tu cuerpo el mío, con fuerza encallaría.
Al pasarle la mano, tu piel erizaría,
el vello de tu vientre, mis dedos peinaría.
Como ladrón, de noche, tu ropa robaría,
y al tocarla, tu cuerpo, junto a mí seguiría.
Cual navegante, el mapa, de tu piel trazaría,
al lado de tu cuerpo, mi nave fondearía.
Si me lo dicen antes, jamás lo creería,
que lo que por ti siento, por ti lo sentiría.

Pedro Casas Serra (17-08-1992)

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