martes, 31 de agosto de 2010

Caramelito

Caramelito
corto
de sabor
bendito.


Quisiera que fueras como un niño
para así sentarte en mis rodillas,
y explicarte un cuento de piratas
en el que siempre ganarían los buenos.

Sueños
felices,
dulces
sueños.


¡Cómo me gustaría besuquearte,
pellizcar tus mejillas mofletudas,
levantarte en volandas
y hacerte dar vueltas en molinillo!

Pastelillo
sabroso
color
membrillo.


Y ver tus ojos abiertos como platos,
y oír tu risa explotar atropellada,
y pedirme insaciable: ¡más!, ¡más!,
cuando agotado fuera a bajarte al suelo.

Buñuelo
grande
relleno
de cielo.


Me gustaría ser ese tío amable
cuya llegada se espera alborozado,
pues siempre trae una sorpresa
y ganas de llevarte al parque.

La barca
ligera
cruza
la charca.


Pedro Casas Serra (20-07-1992)

lunes, 30 de agosto de 2010

El minotauro

Con albahaca lavo tu cara
y tus manos con agua de romero,
para tu torso uso salvado,
para tus pies flor de ibisco.

Tus cabellos rocío con lavanda
y tu cuerpo unjo con aceite.
- No necesitas hoy vestir tu túnica
ni tampoco calzar tus sandalias.

Ciño tu frente con laurel
y tus brazos con flores de azahar,
rodeo tu cintura con margaritas
y tus tobillos con campanillas.

- Vamos a la arena de la plaza,
sube al estrado y deja
que el artista plasme tu figura,
para que el vencedor de hoy venza a la muerte.

Como toro bravío de robusta cabeza,
mirada retadora, rotundo cuerpo,
fuertes pies, fuertes piernas, fuerte tronco...
todo en tí rebela tu potencia.

Cuerpo negro, de azabache brillante,
coronado de hojas como espadas,
que nos enseñas impúdico tu fruto,
entre tus patas posteriores, alzado.

Pedro Casas Serra (20-07-1992)

domingo, 29 de agosto de 2010

Letanía de los hombres bellos

¡Señor,
hay tantos hombres bellos a mi alrededor!

¿Por qué
pusiste tantas causas a mi perdición?

Tal vez
merezca tu castigo y la condenación.

Da igual,
la vista se me pierde en la contemplación.

También
las manos se me escapan en persecución.

Y así,
mi cuerpo es aspirado por la atracción.

Decís
que acariciar a un hombre es una perversión,

pero
que es lícito matarlo en una ejecución.

No sé
quién formulo las reglas de esta aberración,

quizás
pudiéramos cambiarlas a un mundo mejor.

Pedro Casas Serra (11-07-1992)

sábado, 28 de agosto de 2010

Amar a un hombre...

Amar a un hombre
es como besar una rosa,
como cruzar la brisa
volando en parapente.
Así es amar a un hombre.

Como pisar la hierba,
descalzo, húmeda del rocío,
y meterse en el mar
hasta media cintura en el invierno.
Así es.

Amar a un hombre es
como embriagarse de estrellas,
como romper las cadenas,
como bailar en las nubes,
como dormir junto a un tigre.

A un hombre,
es como explotar una mina,
como cultivar un huerto,
como reñir a un niño.
Así es amar a un hombre.

Pedro Casas Serra (30-06-1992)

viernes, 27 de agosto de 2010

El océano de la soledad

He naufragado
y voy a la deriva
por el océano
de la soledad.

¡Quién encontrara
una tabla amiga
a la que asirse
para descansar!

Unido a ella,
quizás alcanzaría
la tierra
de la compañía.

Donde todo animal
tiene pareja
y todos los pájaros
hacen nido.

...


Querido amigo:
No pretendo otra cosa
que algo de compañía
de la que andas sobrado.

Porque estoy perdido
en un laberinto
que crece
con el tiempo.

Mis palabras
chocan en sus paredes,
retumban
y me vuelven.

Necesito alguien
en quien confiar,
con quien hablar,
a quien escuchar.

De lo contrario,
voy replegándome
en mi mismo
como un feto.

Pedro Casas Serra (26-06-1992)

jueves, 26 de agosto de 2010

Doncel enamorado

Doncel enamorado, que pasas
con toda tu apostura, y tienes
un caminar pausado, y luces
entera galanura.

Tu cuerpo indiferente, atrae,
tanta es su hermosura, al paso
los ojos de la gente, que fija
la vista en tu figura.

Eres alto de talla, posees
piernas descabalgadas, conjugas
espaldas de batalla, con brazos
hechos para la armada.

Estrecho de cintura, tu vientre
liso del galanteo, tus nalgas
por el caballo duras, te acreditan
capitán general del rejoneo.

Pedro Casas Serra (19-06-1992)

miércoles, 25 de agosto de 2010

Una sonrisa escrita

El día que me muera,
quiero dejar una sonrisa escrita:
Gracias por tantos gestos y miradas,
por los abrazos, los besos, la ternura.


Volaré, como lo hace el polluelo,
con la inseguridad del primer vuelo.
Pero... si flores hay en esta orilla,
¿por qué no habría de haberlas en la otra?

Pedro Casas Serra (15-06-1992)

martes, 24 de agosto de 2010

La primera vez

Llegamos al albergue, que ella ya conocía,
de Sant Privat de Bas, cerca de Olot.
Yo estaba excitadísimo, pero novato en sexo,
no sabía que hacer. Ella me fue guiando.
Así, con nuestros cuerpos, inventándonos juegos,
jugamos como niños que estrenan un juguete,
hasta que, derrengados, nos quedamos dormidos.
Luego más tarde, creo, nos fuimos de paseo,
pero no se que hicimos porque iba como ido,
y sentía en mi oído como un campanilleo:
¡lo hiciste!, ¡lo hiciste!... repetía.

Pedro Casas Serra (10-06-1992)

lunes, 23 de agosto de 2010

El chico de la playa

Te recuerdo desnudo, tendiéndome la mano,
en el difícil paso del sendero, que a pico,
bajaba hasta la playa nudista del Algarbe.

Cuando me hallé en peligro, no hizo falta llamarte,
viniste al ver mi apuro, y, salvado el obstáculo,
desapareciste sin mediar palabra.

Y me ha quedado la imborrable imágen
de que eras como un héroe pagano,
nacido de la tierra, el sol y el aire;

que encarnabas la vida,
surgiendo del paisaje entre las peñas.

Pedro Casas Serra (28-05-1992)

domingo, 22 de agosto de 2010

Adiós

Por el caliente camino,
polvoriento y pedregoso,
el caballo cabecea
y pasa al paso,
rueda la rueda
del carro cacharro,
detrás, despacio,
camina el can,
el gitano gira
su cabeza calva
y mueve la mano
diciendo adiós.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

sábado, 21 de agosto de 2010

El niño pequeño

Había una vez un niño
sentado sobre un sombrero,
y era tan pequeño el niño
y era tan grande el sombrero,
que las piernas le colgaban
sin que tocaran el suelo.

Pedro Casas Serra (11-1991)

sábado, 14 de agosto de 2010

Platero

¡Platero!, ¡Platerillo!, ¡Platerete!,
le decía Juan Ramón con voz muy queda,
y él le respondía
rebuznando suavemente.

En su alforja derecha
llevaba flores rojas
y en la izquierda azules,
en su cabeza un sombrero
y en el cuello cascabeles.

Calló la voz de Juan Ramón,
pero resuenan aún de Platero los cascabeles.

Pedro Casas Serra (11-1991)

Dejo constancia

"LLEIDA.- El juzgado penal
número 3 de Lleida ha conde-
nado a dos hombres a 18 me-
ses de carcel y multa de
1.800 euros, por haber arroja-
do 33 litros de lejía al río Fla-
misell, lo que causó la muer-
te de 1.584 truchas. Además,
como responsabilidad civil,
deberán indemnizar con
10.000 euros al Ayuntamien-
to de La Torre de Capdella.
El 27 de junio del 2006 los
acusados fueron denunciados
por carecer de licencia para
pescar. Se dirigieron a un
centro comercial y compra-
ron siete garrafas de lejía con
el fin de provocar la mayor
muerte de peces. / Agencias"
(La Vanguardia, 20-11-2010).



Es agradable tomar el sol,
tumbado en el césped,
oyendo los pájaros
y oliendo las flores,
refugiarse a la sombra de un árbol,
refrescarse en un río,
bañarse en el mar...

Dejo constancia de ello
para las generaciones venideras,
cuando el sol no se pueda tomar,
ni haya césped,
ni pájaros, ni flores, ni árboles,
y en los mares y ríos no podamos bañarnos:
encerrados en nuestras construcciones
con aire acondicionado y sol artificial,
miraremos películas futuristas
donde saldrán árboles,
flores, césped, pájaros, ríos, mares.

Pedro Casas Serra (07-05-1991)

jueves, 12 de agosto de 2010

Tu voz

De pronto... oigo tu voz:
lenta,
redonda,
mansamente alzándose en el centro de mi espera;
tu voz,
que surge desbordada de amor a lo pequeño y a lo escueto:
dulce canción a mi oído,
radiante marcha que levanta el día.

Pedro Casas Serra (09-1990)

La caja de Pandora

¡Si mi memoria fuera
como una habitación,
que pudiera cerrar
y alejarme de ella!

No es así. Mis bolsillos
repletos de recuerdos
me lastran con su peso.

¿Cómo huir del pasado,
su poso de resentimientos,
su azucarillo de angustias?

Aceptarlo, que si a imagen
divina fui creado,
con el tiempo he menguado.

Y ahora, dejadme abrir
la caja de Pandora
para ver que contiene,
además del futuro.

Pedro Casas Serra (20-05-1992)

martes, 10 de agosto de 2010

Tengo

Tengo ojos
                            porque ella me enseñó a mirar.
Tengo manos
                            porque ella me enseñó a tocar.
Tengo pies
                            porque ella me enseñó a andar.
Tengo tristeza
                            porque la he perdido.

Pedro Casas Serra (27-01-2008)

Como si fuera ciego y sordo mudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno,
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente, y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame penetrarte despacio
y atraerte hacia mí, con mis brazos,
en un fuerte abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de dos cabezas y cuatro brazos.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán
relajados. Más tarde, nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra (15-05-1992)

lunes, 9 de agosto de 2010

Coplas

Canta el jilguero,
de la rosa el capullo
ya ha abierto entero.

Me dices que la niña
va de paseo,
corro a vestirme
para no estar feo.

Junto al estanque un niño
se encuentra echado,
y a un barquito de vela,
haciendo olas,
ha mareado.

Sujeto a una cadena
tira el perrito,
y el viejo que lo lleva
va despacito.

No se por qué tu madre
te hace coletas,
como siempre te mueves,
no se están quietas.

Grises los lunes,
amarillos los martes,
los miércoles son verdes,
los jueves rojos,
violetas los viernes,
y los sábados y domingos son
del color de tus ojos.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

domingo, 8 de agosto de 2010

Cómo quiero yo que seas

Déjame creer que eres
como quiero yo que seas.


Que tus ojos se asemejan
a dos barcos en el mar,
que al encontrar a los míos
amenazan naufragar.

Que tu boca es una fresa
acabada de coger,
y la mía es una cesta
en que la quiero meter.

Que tu pelo es semejante
a una red de pescar,
en que se enredan mis manos
sin poderse liberar.

Que tus manos son la lluvia,
que al tardar tanto en llegar,
es ansiada por mi cuerpo
agostado de esperar.

Que tu sonrisa es mirada
del sol a través del mar,
que deshiela con su aliento
la escarcha de mi penar.

Que tus pechos son helados
que ansío poder gustar,
a lamiditas muy cortas
para hacerlos más durar.

Que tu cuerpo es como un molde
en el que espero encajar,
y que una vez encajados
nada pueda liberar.

No me digas que no eres
como quiero yo que seas.


Pedro Casas Serra (13-05-1992)

sábado, 7 de agosto de 2010

Peor que Adán y que Caín

Peor que Adán expulsado del Paraíso soy yo,
porque él salió del Edén acompañado.
Peor que Caín marcado por su culpa soy yo,
porque a él no le impidió formar linaje.

Hundido en el Océano como la Atlántida,
mi paraíso desapareció de pronto sin dejar vestigio.
Limpia mi frente de cualquier señal,
la marca permanece indeleble en la memoria.

Quizás porque nunca había sido antes tan feliz,
mi pérdida no cede con el paso de los días.
Quizás porque nunca había sufrido antes tanto,
mi culpa busca justificación a tanto daño.

Si realmente existió, fuera de mi imaginación,
el amor que me tenía preso en cuerpo y alma...
¿dónde se gestó, tan grande y arrasador,
el odio del que fui objeto hasta la aniquilación?

Porque no es buena la soledad -dicen-
Dios puso la atracción a compartir la vida,
pero es una barrera infranqueable,
el miedo al pasado si fue malo.

Me atrae el amor: paraíso perdido.
Pero temo el odio: la marca de mi culpa.

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

viernes, 6 de agosto de 2010

Añoro la inocencia de la infancia...

Añoro la inocencia de la infancia,
cuando difícilmente te sientes culpable,
cuando no tienes que tomar decisiones graves,
cuando no te sientes fuertemente herido
ni tienes un pasado que te persigue con sus fantasmas.

Añoro la sencillez en el trato,
la mirada franca, el gesto abierto,
porque impera el recelo y una forma vacía de contenido,
porque el aspecto condena y el color también,
y la presunción se toma por conocimiento.

Quisiera ser más abierto
y tener más facilidad para relacionarme,
pero ya que las circunstancias me lo dificultan
porque me han hecho inseguro y tímido
y me han conducido a la soledad,
quisiera al menos hallar la paz en ella.

Pedro Casas Serra (08-05-1992)

jueves, 5 de agosto de 2010

Paloma que vas volando...

Paloma que vas volando,
dime tú:
¿De qué color son los campos
sobre los que vas cruzando?
¿Cómo son los campanarios
de tantos pueblos y villas?
¿Balan aún por los senderos
las cabras y los corderos?
¿Toman las nubes la forma
de niños y riachuelos?

Paloma que vas volando:
¿Vale la pena volar?
¿Aún es azul el mar?
¿Aún arrullan, en primavera,
los palomos a tu vera?
¿Aún suben risas del campo?
¿Aún cruzan el cielo estrellas
en esas noches tan bellas?

Paloma que vas volando:
¿Vale la pena volar?

Pedro Casas Serra (11-1991)

miércoles, 4 de agosto de 2010

El ratón-león

Érase una vez un ratón
que a veces se sentía león.
En esas ocasiones rugía
y daba zarpazos,
y todo el mundo le temía.

Érase una vez un león
que a veces se sentía ratón.
En esas ocasiones corría
y se escondía,
y todo el mundo le perseguía.

Y la cuestión era,
que el ratón que se sentía león
y el león que se sentía ratón,
eran un mismo y único personaje.

Un día nuestro amigo se dijo:
para ser ratón soy demasiado grande,
y para ser león demasiado pequeño.

Desde entonces,
dejó de sentirse ratón o león,
pero también dejó de saber lo que era.
(Más o menos como todos nosotros).

Pedro Casas Serra (06-05-1991)

martes, 3 de agosto de 2010

El regalo

Entre tanta palabra y tanta información
-tanta que nos abruma-:
los muertos... por millares,
la muerte... detallada al extremo,
la vida... siempre jóven, como de anuncio,
el amado... siempre bello...
Seguimos la estela de un cometa
que no vimos pasar
y que quizás no vuelva.

Pero la muerte no es distinta
porque no esté filmada
ni el amado lo es menos
porque sea viejo,
morir no es un guión
ni amar una novela,
la mueste y el amor nos acompañan
como las piernas,
necesitamos de ambas para caminar.

Nacemos ricos de vida
que al vivir vamos gastando,
y la muerte no es
sino la constatación de que no nos queda nada;
hay quien gasta con mesura
y hay quien dilapida,
pero no hay más vida
que la que nos han regalado el primer día.

Pedro Casas Serra (06-05-1991)

lunes, 2 de agosto de 2010

Ícaro

Veo un inmenso azul y en él mi alma volando
hasta que se hace pequeña y apenas se ve.
Veo, bajo mí, la tierra como un mantel de colores,
y las nubes a mi alrededor que me acompañan.
Lleno los pulmones de aire, que es realmente puro aquí,
y recibo el sol sin obstáculos que hagan sombra.
Aunque estoy solo, no estoy triste,
porque todo es hermoso y me siento flotar.
No siento pesadumbre porque no peso nada,
ni tengo confusión porque soy transparente.
El sol, el aire, las casas de allá abajo
forman un todo con el pasado, las lágrimas, los besos...
Y sin pensar, sin querer, sin penar,
me voy elevando hacia las estrellas-

pensaba Ícaro, mientras el sol derretía sus alas.

Pedro Casas Serra (25-01-1994)

domingo, 1 de agosto de 2010

Instante

Ha llegado el tiempo
de tumbarse al sol,
de notar su calor
y de ver pasar las nubes.
Hay un fondo de trinos
que acompaña
y pasear es dulce en compañía.
Ayer llovió,
las calles están limpias
y la hierba es más verde.
Sentado en un banco,
veo pasar personas
y las hojas que arrastra el aire.
Las parejas se tumban en la hierba,
los niños juegan,
el tiempo pasa despacio,
y,
si fuera posible
quisiéramos detenerlo para siempre.

Pedro Casas Serra (10-05-1991)