domingo, 29 de agosto de 2010

Letanía de los hombres bellos

¡Señor,
hay tantos hombres bellos a mi alrededor!

¿Por qué
pusiste tantas causas a mi perdición?

Tal vez
merezca tu castigo y la condenación.

Da igual,
la vista se me pierde en la contemplación.

También
las manos se me escapan en persecución.

Y así,
mi cuerpo es aspirado por la atracción.

Decís
que acariciar a un hombre es una perversión,

pero
que es lícito matarlo en una ejecución.

No sé
quién formulo las reglas de esta aberración,

quizás
pudiéramos cambiarlas a un mundo mejor.

Pedro Casas Serra (11-07-1992)

2 comentarios:

  1. quizás
    pudiéramos cambiarlas a un mundo mejor.


    Bello poema, Pedro!
    Un beso, amigo!
    Maria Lua

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Maria. Me alegro de verte por aquí.

    Un abrazo.
    Pedro

    ResponderEliminar