lunes, 2 de agosto de 2010

Ícaro

Veo un inmenso azul y en él mi alma volando
hasta que se hace pequeña y apenas se ve.
Veo, bajo mí, la tierra como un mantel de colores,
y las nubes a mi alrededor que me acompañan.
Lleno los pulmones de aire, que es realmente puro aquí,
y recibo el sol sin obstáculos que hagan sombra.
Aunque estoy solo, no estoy triste,
porque todo es hermoso y me siento flotar.
No siento pesadumbre porque no peso nada,
ni tengo confusión porque soy transparente.
El sol, el aire, las casas de allá abajo
forman un todo con el pasado, las lágrimas, los besos...
Y sin pensar, sin querer, sin penar,
me voy elevando hacia las estrellas-

pensaba Ícaro, mientras el sol derretía sus alas.

Pedro Casas Serra (25-01-1994)

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