viernes, 11 de enero de 2019

El amantísimo

Amar es estar siempre vigilante.
Por eso, cuando levantabas la mirada,
encontrabas la mía.

Porque quería que no perdieras la pureza,
que nunca dejaras de ser ese niño
que lo miraba todo con ojos muy abiertos.

Por eso quería poder retirarte los obstáculos,
evitarte los problemas, los sufrimientos
que yo había tenido.

Pero no pude evitarte los que vienen de la sangre
por el hecho de nacer de una estirpe,
porque junto a lo bueno, se hereda lo malo.

¡De eso no pude protegerte!

Pedro Casas Serra

2 comentarios:

  1. El amor nos protege,sobre todo el familiar y, aunque la última estrofa es fatalista,creo que el amor puede frustrar esa herencia maldita.
    Es un poema con un fondo filosófico, que me ha gustado leer.
    Un abrazo.

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  2. Gracias, Fany, por tus palabras. Un abrazo.

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