martes, 30 de agosto de 2016

Una sonrisa escrita

El día que yo muera,
quiero dejar una sonrisa escrita:
gracias por tantos gestos y miradas,
por los abrazos, los besos, la ternura.

Volaré, como lo hace el polluelo,
con la inseguridad del primer vuelo,
pero... si flores hay en esta orilla,
¿por qué no habría de haberlas en la otra?

Pedro Casas Serra

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