sábado, 20 de agosto de 2016

Como si fuera ciego y sordomudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno,
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
la linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente, y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame, despacio, penetrarte 
y atraerte hacia mí, con mis brazos,
en un cálido abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de cuatro brazos y dos cabezas.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán relajados.
Más tarde, nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra

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