sábado, 13 de agosto de 2016

Mi jornada


Me despierto,
a veces son las siete, otras las seis,
pero de forma brusca, como al ruido de un gong.
Y mis pensamientos, aunque confusos,
no suelen ser agradables.
Leo en cama hasta la ocho, me levanto,
saludo a mi perra y me ducho,
salgo a la calle, desayuno, llego al despacho,
dejo a mi perra
y recojo el trabajo.
Voy a la compañía, al juzgado...
hasta la una en que vuelvo al despacho.
Luego a comer y a casa a hacer la siesta.
A las cuatro, otra vez al despacho -hasta las siete-,
vuelvo a casa,
veo un rato la tele, salgo a cenar con mi perra,
vuelvo a casa, veo la tele y me acuesto a las doce.

Lo que temo son los días de fiesta
porque tengo que llenar las horas
y me cuestan más de pasar.

Pedro Casas Serra

2 comentarios:

  1. Cada día puede ser diferente si logramos añadir unas gotas de magia a la cotidianidad y algún que otro sueño ante nuestros ojos.

    Abrazos.

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  2. Desde luego... pero hay circunstancias... Un abrazo, Candela.

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