domingo, 5 de junio de 2016

Vivir

Disfrutar del momento, ser consciente
de que quizás no se repita nunca más:
la caricia del sol, la sensación del aire golpeándote...
¡Estar vivo!, como la hierba o el insecto.

No saber el por qué ni el hasta cuándo,
pero es dulce vivir este momento
porque está aquí, sin más,
y quizás no vuelva a presentarse.

Sorber la vida lentamente
como quien bebe la cicuta,
observarla, como desde dentro de un buzón,
y no entender gran cosa,
porque en su vértigo,
ríes cuando se ha ido el sol
y lloras cuando amanece.

Lo que más vale no tiene precio
y puedes recogerlo al paso,
pero no preguntes por ello
porque a su nombre huye.
Cógelo -si lo encuentras- y ya está.

Pedro Casas Serra

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