domingo, 12 de abril de 2015

Ad líbitum II. Viator: Maria

A Maria Lua

En una ciudad de piedras verdes
y montañas altas, Maria
se puso a escribir poesía:
hablaba del cielo y las estrellas,
de sueños, de vientos, de nubes
-de cómo corría tras ellas.
Desde su ventana, sus ojos
se abrían de noche, volaban,
cantaban, reían, lloraban.

En una ciudad de piedras verdes
y montañas altas, Maria
nos iluminaba como un faro
desde su ventana, y nosotros
-mojados, cansados, vencidos-,
hallábamos fuerzas en ella,
que nos conducía y guiaba
tras ella a la Luna, la única,
la madre más bella. Maria
velaba en la noche: era estrella.

Pedro Casas Serra

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