miércoles, 1 de abril de 2015

Ad líbitum I. Memento: Encargo

Vivamos, puesto que estamos vivos, penas y placeres.
Y no creamos que hay una Faz Inmensa
en la hora grave de la última partida.”
Joan Vinyoli (De “Atardecer en la cafetería”
del libro Paseo de Aniversario)

Esos ejemplos,
sacados de la vida de los pastores de hace mil años,
no me sirven.
Cuando muera, no quiero un funeral religioso.

Ni quiero esquelas en los diarios.
Prefiero que crean que estoy vivo,
pienso que esto me alargará la vida.

Convenido está entonces: que mis exequias sean civiles.

Que no hayan discursos, n todo caso, uno corto al final
para agradecer la asistencia.
(Qué compromiso para quienes hablan:
si te quieren, les cuestan las palabras;
si no te conocen, no valen la pena.)

Canciones sí que me gustaría, pero alegres,
tres musicales quedarían bien.
Espero que vaya la coral, si aún canto.

Mis cenizas -porque quiero que se me incinere-,
esparcidlas en un camino de Collserola,
como hice yo con las de mi madre.

Pedro Casas Serra

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