viernes, 21 de octubre de 2016

Faunos

Esta tarde vente conmigo al río,
a ese recodo que conozco al que no llega nadie.
Allí, chapotearemos como locos
para después tomar el sol, echados
sobre las piedras planas del ribazo.
¡Verás como te gusta!
El agua está muy fresca allí y solo se oyen pájaros,
y el murmullo del agua
al chocar con las rocas más grandes.
Es un lugar ideal para aprender a amarnos,
como niños, jugando,
descubrir nuestros cuerpos hechos para el amor,
y para perseguirnos, como faunos,
corriendo por el bosque entre los árboles,
hasta caer en brazos el uno del otro.

Pedro Casas Serra

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