jueves, 6 de octubre de 2016

El amor

El amor va volando
despacito
como una semilla.

Si intentas atraparla,
cuidadito
que puedes destruirla.

El viento la traslada,
ligerito,
sin saber su destino.

Si te viene a la mano,
te felicito,
trátala con cariño.

¡Cómo el amor es dulce,
Dios bendito,
y qué bien sabe!

Cuando su leche mamas,
tu cuerpecito
desarrolla unas alas.

Y estando tan famélico
y pequeñito,
te conviertes en toro.

¡Toro negro y alado,
yo te invito
a levantar el vuelo!

Alas de mariposa,
¡es inaudito!,
te soportan entero.

Trasladas tu bravura
al infinito,
corneando las nubes.

Pastando por el sol
coloradito,
y bebiendo los vientos.

¡Qué formidable eres,
cariñito,
y qué fiero!

Que ninguno atraviese
el caminito
por el que vas trotando.

Que podrías las tripas,
en un hito,
dejárselas colgando.

Tanto poder reúnes,
enterito,
que nada te retiene.

Y ninguna barrera,
ni corralito,
tus redaños contiene.

¡Y que este toro alado,
tan potentito,
venga de una semilla!

Se trata de un misterio,
amiguito,
que sabrás algún día.

Pedro Casas Serra

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