sábado, 15 de octubre de 2016

Caramelito

Caramelito
corto
de sabor
bendito.


Quisiera que fueras como un niño,
para así sentarte en mis rodillas
y explicarte un cuento de piratas
en el que siempre ganarían los buenos.

Sueños
felices,
dulces
sueños.


¡Cómo me gustaría besuquearte,
pellizcar tus mejillas mofletudas,
levantarte en volandas
y hacerte dar vueltas en molinillo!

Pastelillo
sabroso,
color
membrillo.

Y ver tus ojos abiertos como platos,
y oír tu risa explotar atropellada,
y pedirme insaciable: ¡más!, ¡más!,
cuando agotado fuera a bajarte al suelo.

Buñuelo
grande
relleno
de cielo.


Me gustaría ser ese tío amable
cuya llegada se espera alborozado,
pues siempre trae una sorpresa
y ganas de llevarte al parque.

La barca
ligera
cruza
la charca.


Pedro Casas Serra

2 comentarios:

  1. Despues de un tiempo de silencios, me alegra volver a leerte en este dulce poema, Pedro. Me ha llegado al corazón.

    Un abrazo otoñal.

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  2. Gracias, Candela. En el recogimiento del otoño, otro abrazo para ti.

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