domingo, 16 de enero de 2011

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo que fui León.
Poseía un gran territorio.
Al atardecer, cuando iba de caza,
no había animal que se me enfrentase,
al oír mi rugido, todos
se echaban a temblar.

- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Águila.
Me elevaba sobre los campos
-pequeño punto al sol-
y nada se ocultaba a mi vista.
Y ante una presa, bajaba veloz
para llevarla con mis garras.

- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Tiburón.
Recorría con elegancia los mares
y, si quería, con gran rapidez.
Con mis historias se asustaba a los niños
y los bañistas se aterrorizaban
a la vista de mi aleta.

- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Hombre.
Calzado con mis botas,
antes de que saliera el sol,
iniciaba la marcha.
No había obstáculo que me detuviera y,
al llegar a la cima,
con el corazón aún alterado golpeando mi pecho,
contemplaba la belleza del mundo.

- Creedme, hubo ese tiempo.

Pedro Casas Serra (16-01-2011)

2 comentarios:

  1. Un poema muy bello y
    lleno de sabiduría...
    Yo espero el tiempo
    en que todo sea AMOR!
    Besos, querido amigo
    Pedro
    Maria Lua

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  2. Ese tiempo no existe en el espacio, sólo en los corazones.

    Un abrazo.
    Pedro

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