viernes, 15 de octubre de 2010

A Miguel Hernández

A quien oído aguza, de Miguel
suena la voz en los campos que amaba,
que fueron suyos mientras los andaba,
pastoreando rimas como él.

Miguel de los amores, y Miguel
que ante tanto dolor se rebelaba,
corazón de cristal que tintineaba
con dulzura, guiándonos tras él.

Miguel, que deja un rastro de azucenas,
de claveles y rosas, de verbenas
que, deshojadas, llevan hasta él.

Miguel: Te fuiste lejos, pero dejas
tus versos que, zumbando como abejas,
nos recuerdan: Miguel, Miguel, Miguel...

Pedro Casas Serra (15-10-2010)

2 comentarios:

  1. Pedro, un soneto muy hermoso en recuerdo al gran poeta Miguel Hernández, bucólico y pleno de sensibilidad y buen hacer poético.

    Te dejo mi admirado aplauso.

    Candela

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  2. Agradezco mucho tu comentario, Candela.

    Un fuerte abrazo.
    Pedro

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