martes, 8 de abril de 2014

¿Qué entendemos por un poema?

¿Un poema bien escrito o un poema que perdure?
¿Un poema que se venda o que sorprenda?
¿Un poema apasionado o resignado?
¿Un poema para la mesa o para la cama?
¿Un poema para recordar o que nos haga recordar?
¿Un poema sugerente o explicativo?
¿Un poema revolucionario o conformista?
¿Un poema para entender o para que nos entiendan?
¿Un poema de lenguaje sencillo o cultivado?
¿Un poema que hable a muchos o que hable de muchos?
¿Un poema de sentimientos o de reflexiones?
¿Un poema imaginativo o de recuerdos?
¿Un poema optimista o pesimista?
¿Un poema que nos cambie o que nos reafirme?
¿Un poema de dudas o de certezas?
¿Un poema que halague o que incomode?
¿Un poema que descubra o que oculte?
¿Un poema crudo o sutil?
¿Un poema para dormir o para despertar?
¿Un poema que ayude a vivir o a morir?
¿Un poema crítico o conciliador?
¿Un poema sobre nosotros o sobre los otros?
¿Un poema sobre el presente o sobre el pasado?
¿Un poema que llegue a muchos o que llegue mucho?
¿Un poema para salvar al mundo o para salvarnos del mundo?
¿Un poema para hacer pensar o para hacer caminar?
¿Un poema como un lamento o como una canción?
¿Un poema como un río o como un beso?
¿Un poema estremecedor o llorador?
¿Un poema como un regalo o como una trampa?
¿Un poema para vivir o para sobrevivir?
¿Un poema que no haya escrito nadie o que todo el mundo querría escribir?
¿Un poema hecho de palabras o de silencios?
¿Un poema que pregunte o que responda?
¿Un poema que consuele o que indigne?
¿Un poema emocional o racional?
¿Un poema como una oración o como una prisión?

Entonces, ¡pongámonos a escribirlo!

Pedro Casas Serra (11-03-2011)

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