domingo, 6 de abril de 2014

A Eurínome de Calatis, vencedora en los cien metros vallas

¡Te canto a ti, Eurínome de Calatis,
que entre diez corredoras, venciste
en la prueba de los cien metros vallas!

¡Y a ti también, ciudad de Calatis,
la de las verdes llanuras
donde pacen las gacelas tracias!

¡Entre todas tus corzas criaste a Eurínome,
la más veloz de todas ellas!

¡Recibe a tu hija bien amada,
a la que amamantaste a tus pechos!

¡Que suenen los pífanos y los címbalos,
y bailen en su honor los coribantes
ante el altar de Cibeles!

¡Que tus edificios engalanes
y alfombres tus calles de flores,
para que las pise en su triunfo!

¡Recíbela con hidromiel, higos y leche!

¡Que sólo ella ocupe el asiento principal
en las fiestas dionisíacas!

¡Dale a elegir, entre tus más valientes,
a quien unirse en himeneo!

¡Eurínome, la flor de tus campos!
¡La más dulce de tus frutas!
¡La más gentil de tus niñas!
¡La más veloz de tus gacelas!
¡La más bella de tus mujeres!
¡La más preciada de tus joyas!
¡La más altiva de tus torres!
¡La más excelsa de tus hijas!
¡La elegida de los dioses!
¡La que ha maravillado a los griegos!

¡Qué tus ojos no vean la oscuridad!
¡Qué tus cabellos no conozcan la nieve!
¡Qué tus oídos no escuchen sino alabanzas!
¡Qué tu boca no guste sino delicias!
¡Qué tus manos conserven su frescor!
¡Qué tu talle no se doble con los años!
¡Qué tu vientre sea bendecido con gracias!
¡Qué tus muslos guarden su miel!
¡Qué tus piernas no se cansen jamás!
¡Qué tus pies no cesen de bailar!

Pues que en el estadio de Olimpia,
ante lo mejor de la Hélade,
supiste correr con la velocidad del antílope,
saltar con la agilidad de la gamuza
y llegar a la meta la primera,
¡sea tu vida larga y fecunda!,
¡qué tus conciudadanos te honren
y los dioses te concedan la inmortalidad!

Pedro Casas Serra (27-02-2011)

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