jueves, 26 de septiembre de 2013

Como si fuera ciego y sordomudo

Déjame poseerte sin palabras, sin mirarte,
como si fuera ciego y sordomudo. Olerte
y recorrerte con las manos siguiendo tu contorno
desde los pies hasta la cabeza. Acercarme,
unir mi cuerpo al tuyo, mi piel contra la tuya,
lentamente. Soplarte suavemente en las mejillas,
los pezones y también en la planta de los pies.
Reseguir con la lengua la curva de tu cuello,
la linea de tus cejas, meterla en tus orejas
y en tu ombligo. Hundir la nariz en tu vientre,
mordisquear tu cintura y el vello de tu pubis.
Acariciar tu clítoris rítmicamente y entretanto
besarte, recorriendo tu lengua, tu boca,
tus dientes. Déjame penetrarte despacio
y atraerte hacia mí con mis brazos
en un fuerte abrazo. Cabalgaremos juntos
formando un todo único y mezclaremos
nuestros cuerpos y nuestros olores.
Entrecruzados, seremos como un ser
mitológico de dos cabezas y cuatro brazos.
Y todo estallará al descargar yo dentro de tí
y una corriente eléctrica nos recorrerá
y nos fundirá. Luego, como niños saciados,
nuestros miembros y manos quedarán
relajados. Más tarde nos dormiremos plácidamente.

Pedro Casas Serra (15-05-1992)

4 comentarios:

  1. Una excelente y detallada lección de erotismo práctico.
    Sensualidad, pasión y ternura se entremezclan en tus versos.

    Un abrazo.

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  2. Ya lo dijo mi amigo y poeta, ya desaparecido, Florentino Huerga: "Un buen polvo". Gracias por tus palabras, Fany.

    Un abrazo.

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  3. Estimado amigo Pedro,
    Creo que en este poema he comenzado a conocerte realmente. Te felicito por tantísima sensibilidad amatoria hecha poesía. Me ha gustado de veras.
    Regreso, de a poquitos, al mundo del verso después de un largo retiro.
    Mi abrazo amigable y admirado.

    Candela

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  4. Agradezco tu visita, Candela. Este poema está escrito desde la memoria y la ausencia.

    Un abrazo.

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