jueves, 29 de abril de 2010

Los 4 poetas

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.


A lleva un pincel azul.
B sube corriendo las cuestas.
C ríe como un loco.
D da de comer a las palomas.

Para A las mujeres no tienen ojos.
Para B es más fácil dar un brinco que un paso.
Para C sólo cuenta lo que se vive durmiendo.
Para D cualquier sonrisa esconde un suspiro.

Las palomas corren como locas
para que no las pintemos.
¡Pobrecitas!, se pondrán
azules de subir cuestas
y al llegar arriba
nos las comeremos.
¿O se nos comerán ellas
a nosotros?
Porque como somos medio
ciegos, vamos medio cojos,
medio dormidos y medio
atontados, fácilmente
podríamos caer en sus garras.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.


A ve caras donde hay macetas.
B oye hablar a los ruiseñores.
C tienta el aire y le huele colorao.
D se alimenta de silbidos.

A ríe a lágrimas.
B canta como rapaz en celo.
C habla a mordiscos.
D no sabe si llorar o callar.

Por eso juntos formamos una
buena compañía de titiriteros
danzantes del vientre aulladores
y seguro que no pasaremos
desapercibidos.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.


A no para de desenroscar bombillas.
B hace guiños a todos los semáforos.
C pontifica subido en los cubos de basura.
D va por la calle bailando charlestón.

Somos 4 locas que circulamos
en un coche de caballos
enjaezados, con el cabello
encrespado, las botas puestas y
el látigo de fustigar en la mano.

Que no nos vengan con monsergas,
porque los vamos a dejar
tiesos, tiesos de espanto,
con los ojos desorbitados y
babeando.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.


A asombrará las farolas.
B iluminará las calles.
C apagará los semáforos.
D hará reventar las cañerías.

No importa que no
nos escuchen, ni nos vean,
porque subiremos a todos
los áticos, bajaremos a todas
las cloacas, caminaremos
por todas las estaciones
y los mercados, nos
sentaremos en todos
los pupitres y paradas de autobús,
y allí donde haya un pié,
una mano, un corazón, unos ojos,
y una esperanza, llegaremos.

Somos 4 poetas,
4 estetas
que recorremos juntos la ciudad.


A va vestido de amor.
B contagia con su grito.
C hace juegos malabares.
D encierra un ruiseñor.

¡Menuda tropa!

A sólo tiene ojos.
B sólo tiene boca.
C sólo tiene manos.
D sólo tiene corazón.

Pero ¡cómo nos divertimos
juntos! y juntos formamos
un ser monstruoso, gigantesco,
inenarrable, imposible
de imaginar,
que atiende al nombre
de LLUBAPEMÓN.

Pedro Casas Serra (23-02-2008)

miércoles, 28 de abril de 2010

"No labirinto" de María Lua

Caminho
num labirinto
sem esquinas...

Procuro
uma esquina
longe do abismo...

Encontro
o abismo
sem volta...

Desejo
uma volta
no espaço...

Percorro
o espaço
sem rumo...

Ansejo
um rumo
para o caminho...

Caminho
e me perco
no labirinto...

Maria Lua (“De Lua e de Estrelas...”, 2005)



En el laberinto

Camino
por un laberinto
sin salidas...

Busco
una salida
lejos del abismo...

Encuentro
el abismo
sin regreso...

Deseo
un regreso
en el espacio...

Recorro
el espacio
sin rumbo...

Ansío
un rumbo
para el camino...

Camino
y me pierdo
en el laberinto...

Maria Lua
(traducción de Pedro Casas Serra)

sábado, 24 de abril de 2010

"Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle..." de Pierre de Ronsard

Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,
Assise aupres du feu, devidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous esmerveillant :
Ronsard me celebroit du temps que j'estois belle.

Lors, vous n'aurez servante oyant telle nouvelle,
Desja sous le labeur à demy sommeillant,
Qui au bruit de mon nom ne s'aille resveillant,
Benissant vostre nom de louange immortelle.

Je seray sous la terre et fantaume sans os :
Par les ombres myrteux je prendray mon repos :
Vous serez au fouyer une vieille accroupie,

Regrettant mon amour et vostre fier desdain.
Vivez, si m'en croyez, n'attendez à demain :
Cueillez dés aujourd'huy les roses de la vie.

Pierre de Ronsard (Sonnets pour Hélène, sonnet 42)

...

Cuando seréis muy vieja, frente a luz de candela,
Sentada junto al fuego, hilando y conversando,
Diréis, y con asombro, ante mis versos-cantos:
Ronsard me celebraba cuando yo era hermosa.

Entonces la sirvienta, oyendo tal noticia,
Y bajo su labor a medias soñolienta,
Al oír mis elogios habrá de despertarse
Vuestro nombre alabando en una inmortal loa.

Yo estaré bajo tierra, y fantasma sin huesos,
A la sombra de mirtos lograré mi descanso.
Junto a la lumbre os veo ya anciana acurrucada.

Sintiendo aún mi amor, lamentando el orgullo,
Vivid, hacedme caso, no esperéis a mañana,
Y desde hoy coged las rosas de la vida.

Pierre de Ronsard
(Traducción de Jorge Guillén)

...

Cuando seáis anciana, de noche, con la vela,
Sentada junto al fuego, devanando e hilando,
Entonaréis mis versos y diréis exclamando:
Ronsard me celebraba en tiempos que era bella.

Entonces no tendréis criada que os atienda,
A causa del cansancio a medias cabeceando,
Que al rumor de mi nombre se alce despertando,
Y el vuestro bendiciendo inmortalmente extienda.

Yo estaré bajo tierra, espíritu no ososo:
A la sombra de mirtos, alcanzaré reposo:
Vos seréis junto al fuego una vieja encogida,

Añorando mi amor y vuestra cruel desgana.
Vivid, hacedme caso, no esperéis a mañana,
Y coged desde hoy las rosas de la vida.

Pierre de Ronsard
(traducción de Pedro Casas Serra)

jueves, 15 de abril de 2010

"La vaca cega" de Joan Maragall

Topant de cap en una i altra soca,
avançant d'esma pel camí de l'aigua,
se'n ve la vaca tota sola. És cega.
D'un cop de roc llançat amb massa traça,
el vailet va buidar-li un ull, i en l'altre
se li ha posat un tel. La vaca és cega.
Ve a abeurar-se a la font com ans solia,
més no amb el ferm posat d'altres vagades,
ni amb ses companyes, no: ve tota sola.
Ses companyes, pels cingles, per les comes,
pel silenci dels prats i en la ribera,
fan dringar l'esquellot mentre pasturen
l'herba fresca a l'atzar... Ella cauria.
Topa de morro en l'esmolada pica
i recula afrontada... Pero torna,
i baixa el cap a l'aigua, i beu calmosa.
Beu poc, sens gaire set. Després aixeca
al cel, enorme, l'embanyada testa
amb un gran gesto tràgic; parpelleja
damunt les mortes nines i se'n torna
orfa de llum sota del sol que crema,
vacil.lant pels camins inoblidables,
brandant llànguidament la llarga cua.

Joan Maragall (1860-1911)

...

La vaca ciega

En los troncos topando de cabeza,
hacia el agua avanzando vagorosa,
del todo sola va la vaca. Es ciega.
De una pedrada harto certera un ojo
le ha deshecho el boyero, y en el otro
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente que solía,
mas no cual otras veces con firmeza,
ni con sus compañeras, sino sola.
Sus hermanas por lomas y cañadas,
por silencio de prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pastan
hierba fresca al azar. Ella caería.
Topa de morro en la gastada pila,
afrentada se arredra, pero torna,
dobla la frente al agua y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después levanta
al cielo enorme la testuz cornuda
con gesto de tragedia; parpadea
sobre las muertas niñas, y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana,
por sendas que no olvida, vacilando,
blandiendo en languidez la larga cola.

Joan Maragall
(versión de MIguel de Unamuno)

...

La vaca ciega

Dándose de cabeza con una y otra cepa,
cansinamente por la senda del agua,
viene la vaca solitaria. Es ciega.
De una pedrada lanzada con acierto,
le saltó un ojo un niño y en el otro
se le formó una nube. La vaca es ciega.
Viene a abrevarse como solía antes,
pero sin la altivez de entonces
y sin sus compañeras: viaja sola.
Sus compañeras, por los montes y riscos,
por prados silenciosos y riberas,
sus cencerros retiñen mientras pastan
hierba fresca al azar... Ella caería.
Golpea con el morro en la afilada pica
y retrocede temerosa... Pero vuelve,
inclina la cabeza y bebe en calma.
Bebe poco, sin sed. Levanta luego
al cielo, enorme, su enastada testa
con un gran gesto trágico; parpadea
sobre sus muertos ojos y regresa
huérfana de la luz bajo el ardiente sol,
trastabillando por senderos recordados
y agitando con languidez su cola.

Joan Maragall
(versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 8 de abril de 2010

"Cantiga do rio" de Maria Lua

Rio que corres cantando
em cascatas de alegria
deixando na alma a poesia
dos sonhos sempre a pasar
talvez me possas contar
se viste o amado voltando...

Rio que passas levando
os destroços da ilusão
e as mágoas do coração
que no mar vais dissolver
talvez possas me dizer
se viste o amigo voltando...

Rio que desces sonhando
no leito do encantamento
deixando a dor e o tormento
para um destino inventar
talvez possas me contar
se viste o amado voltando...

Rio... nem vês o penar
de um coração sem recato...
Rio... esquece o rumo exato
e espreita na correnteza
para me dar la certeza
de que o amigo vai voltar...

Maria Lua ("De lua e de Estrelas...", 2005)



Cantiga del rio

Río que corres cantando
en cascadas de alegría
dejando la poesía
de los sueños al pasar
tal vez me puedas contar...
¿Viste a mi amor regresando?

Río que pasas llevando
trozos de falsa ilusión
y restos de corazón
que en el mar vas a verter
tal vez lo puedas saber...
¿Viste a mi amor regresando?

Río que bajas soñando
en lecho de encantamiento
dejando ayes y tormento
para un destino inventar
tal vez me puedas contar...
¿Viste a mi amor regresando?

Río... no ves el penar
de un corazón sin reserva...
Río... detente en la yerba
y consulta a la corriente
si puede hacerme evidente
que mi amor va a regresar...

Maria Lua
(versión de Pedro Casas Serra)

sábado, 3 de abril de 2010

La campana de Santa María

Suena la campana
de Santa María
y suena cascada.
Por el monumento
a los que cayeron
en mil setecientos
se pasea un gato.
Sentado en un banco,
bajo dos moreras,
el juego contemplo
de luces y sombras
que el sol va formando
sobre sus cimientos.
Pasan transeúntes,
más no pasa el tiempo,
si no fuera porque,
y siempre cascada,
suena la campana...

Pedro Casas Serra (08-10-1992)

jueves, 1 de abril de 2010

El tren

Día claro, sin nubes,
y yo en un tren hacia Vilafranca,
consciente de que mi enfermedad me engaña,
y sin embargo repetidamente confundido.
¡Cuántas cosas no he hecho!
¡Cuántas personas no he conocido por un temor injustificado!
¡Cuántas he rechazado por un motivo baladí!
¡El tren conoce su camino mucho mejor que yo!
Enfermedad que crea desconfianza:
“Quieren fastidiarme” “No me entienden”
“¿Soy objetivo?” “¿Podré acabarlo?”
Paso por estaciones casi vacías
-en estas fechas, por esta línea,
no viaja casi nadie-.
Pero la soledad no me molesta,
la gente siempre obliga a algo,
hablar, reír... exige un esfuerzo
que hoy no estoy dispuesto a hacer.
La mirada se extiende
y el paisaje pasa como una película.
¡Cuántas imágenes! ¡Cuántos colores!
¡Cuántas luces me llenan interiormente!
Necesito la luz, el aire,
creo que moriría si perdiera la vista.
Después el tacto, pero
más que el que produce tocar,
el que produce que te toquen:
el sol, unas manos que te acarician...
El habla, depende de los días, las personas.
El olfato -ese desconocido-.
El oído es el menos necesario,
casi todos los sonidos son molestos:
el traqueteo del tren,
las voces agudas de dos mujeres que hablan.
Me comunican más los árboles -pinos-
la tierra rojiza, el cielo azul,
los matorrales, las cañas junto a la vía,
el río que atravieso.
Me llenan mucho más
y me acompañan
mucho más que las palabras:
las que anuncian las estaciones
-siempre estridentes, resonantes-,
las de las dos mujeres que ahora bajan
-las personas son más agradables cuando callan
o hablan bajo, modulan,
sonríen mejor que ríen,
hay pocas risas amables, naturales-.
Ahora vamos más aprisa,
lo pequeño apenas se fija en la retina,
sólo quedan las formas más grandes:
el bosque, el viñedo, las colinas, el talud,
la carretera que atravesamos...
Y otra parada, Gelida.
¡Para qué correr tanto si enseguida se para!
Me gustaría pintar este paisaje,
describirlo con un lápiz,
tan natural, todo vida,
con sus mil colores y sus mil formas,
sus mil olores, sensaciones al tacto,
sonidos apenas perceptibles.
Integrarme en la naturaleza
-me siento parte de ella-,
más animal que racional.
Me gusta más ser animal:
en pleno bosque, revolcarme en la tierra,
acariciar las hojas,
ver el cielo a su trasluz.
La civilización me incomoda:
la velocidad, el estruendo,
la masificación, los malos olores,
la polución, los espacios limitados,
su gris sucio, la dureza del cemento,
los prefabricados, la música enlatada.
En el campo, en la playa,
mi mente se abre, se expande,
se desatasca, se desentumece, sale afuera,
llamada por el sol, el aire
-mil veces más matizado que la luz eléctrica,
mil veces más saludable que el aire acondicionado-
la tierra, las copas de los árboles
-mil veces más amplia que cualquier piso,
mil veces más altas que cualquier techo-,
la tibieza del sol, el sonido del campo
-mil veces más abrigado que cualquier vestido,
mil veces más grato que cualquier música-,
y con mis piernas, mis brazos
-mil veces más resistentes que cualquier vehículo,
mil veces mas aptos que cualquier instrumento-,
recorrer un paisaje, un espacio
-mil veces más pintoresco que cualquier habitación,
mil veces mayor que cualquier frontera-,
para llegar hasta otro animal
como yo,
que con su forma, su luz, sus gestos,
su olor, su expresión, su movimiento,
me atrae
-mil veces más que cualquier objeto,
mil veces más que cualquier monumento-,
para abrazarlo,
como si fuera un árbol, el sol, el mar, el viento.

Pedro Casas Serra (09-08-2000)