sábado, 27 de marzo de 2010

"Certezas ocultas" de Maria Lua

Não importa que sejas miragem
no fundo de oceano de inquietudes
em que minha alma mergulha...
Basta-me saber que existes
como existe a pérola na ostra arredia...

Não importa que sejas ausência
no silêncio sussurrante das penumbras
en que minha alma se acalenta...
Basta-me saber que cintilas
como cintila a estrela na noite vazia...

Não importa que sejas distância
na solidão serena dos luares
en que minha alma se encanta...
Basta-me saber que vagueias
como vagueia o sonho na nuvem fugidia...

Não importa que sejas
miragem... ausência... distância...
Basta-me saber que tu és
a alma que enfeitiça minha alma
nas encruzilhadas da Poesia...

Maria Lua (“De Lua e de Estrelas...”, 2005)


Certezas ocultas

No importa que seas espejismo
en el fondo del océano de inquietudes
en que mi alma bucea...
Me basta saber que existes
como existe la perla en la ostra oculta...

No importa que seas ausencia
en el silencio susurrante de las penumbras
en que mi alma se consuela...
Me basta saber que titilas
como titila la estrella en la noche vacía...

No importa que seas distancia
en la soledad serena de las noches de Luna
en que mi alma se encanta...
Me basta saber que vagabundeas
como vagabundea el sueño en la nube huidiza.

No importa que seas
espejismo... ausencia... distancia...
Me basta saber que tú eres
el alma que hechiza mi alma
en las encrucijadas de la Poesía...

Maria Lua
(versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 25 de marzo de 2010

Conservo en mi memoria...

Conservo en mi memoria
a un joven marinero,
que me cuidaba con esmero,
cuando de niño me bañaba
en aguas de la Costa Brava...


No pudiendo ponerme
por profesor un pez,
mi madre, eligió aquella vez,
para enseñarme a nadar como un mero,
de donde veraneábamos, un joven marinero.

Y aquel verano,
el joven marinero
me enseñó a saber flotar primero,
después a desplazarme y sumergirme,
tirarme de las rocas y a nunca hundirme.

Quizás por eso
me pongo tan contento
y me encuentro en el agua en mi elemento,
porque aprendí de un experto verdadero,
al tener por maestro a un joven marinero.

Conservo en mi memoria
a un joven marinero,
que me cuidaba con esmero,
cuando de niño me bañaba
en aguas de la Costa Brava...


Pedro Casas Serra (28-07-1992)

martes, 23 de marzo de 2010

"Cidades" de Maria Lua

Cidades têm alma
nas raízes das árvores
nas asas dos pássaros
no coração dos boêmios...

Cidades têm segredos
nas portas quebradas
nas janelas fechadas
das casas antigas...

Cidades têm silêncios
na magia das cores
nos murmúrios das flores
dos canteiros da praça...

Cidades têm sonhos
no sorriso das crianças
nos beijos dos amantes
nos vôos dos poetas...

Cidades têm saudades
nas águas dos rios
nas Luas fugidias
além dos caminhos...

Cidades têm alma
nas almas viajantes
dos seres passantes
andarilhos ciganos...

Maria Lua (“De Lua e de Estrelas...”, 2005)



Ciudades

Las ciudades tienen alma
en las raíces de los árboles
en las alas de los pájaros
en el corazón de los bohemios...

La ciudades tienen secretos
en las puertas rotas
en las ventanas cerradas
de las viejas casas...

Las ciudades tienen silencios
en la magia de los colores
en los murmullos de las flores
de los parterres de la plaza...

Las ciudades tienen sueños
en la sonrisa de los niños
en los besos de los amantes
en los vuelos de los poetas...

Las ciudades tienen nostalgias
en las aguas de los ríos
en las Lunas huidizas
más allá de los caminos...

Las ciudades tienen alma
en las almas viajeras
de los seres transeúntes
gitanos andarines...

Maria Lua
(versión de Pedro Casas Serra)

domingo, 21 de marzo de 2010

El amor

El amor va volando
despacito
como una semilla.

Si intentas atraparla,
cuidadito
que puedes destruirla.

El viento la traslada
ligerito
sin saber su destino.

Si te viene a la mano,
te felicito,
trátala con cariño.

¡Cómo el amor es dulce,
Dios bendito,
y qué bien sabe!

Cuando su leche mamas,
tu cuerpecito
desarrolla unas alas.

Y estando tan famélico
y pequeñito,
te conviertes en toro.

¡Toro negro y alado,
yo te invito
a levantar el vuelo!

Alas de mariposa,
¡es inaudito!,
te soportan entero.

Trasladas tu bravura
al infinito
corneando las nubes.

Pastando por el sol
coloradito
y bebiendo los vientos.

¡Qué formidable eres,
cariñito,
y qué fiero!

Que ninguno atraviese
el caminito
por el que vas trotando.

Que podrías las tripas
en un hito
dejárselas colgando.

Tanto poder reúnes,
enterito,
que nada te retiene.

Y ninguna barrera
ni corralito,
tus redaños contiene.

¡Y que este toro alado,
tan potentito,
venga de una semilla!

Se trata de un misterio,
amiguito,
que sabrás algún día.

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

viernes, 19 de marzo de 2010

A propósito de Iraq

...Y ésto nos obliga a subir otro escalón.
¡No quiero que confiesen los justos!, ¡no hay guerra justa!
La luz en las pantallas, las voces: tumulto de mentiras...
¡A la cazuela!, ¡no existe otro color que el blanco!
Sueltan falsas palomas bombas, que extraen de los pozos sangre.
¡Lavemos nuestros coches!, ¡vivamos nuestras vidas oscuras
dejando que gobiernen "los buenos"!... ¡con nuestros votos!
¡La democracia... para los otros! Es palabra de Dios: América.

No sirven para nada nuestras voces, gestos en el desierto.
USA... ¡las armas!, ¡vomita su petróleo!,
¡los niños jugarán a las tabas con tus huesos!
Bellas imágenes "sangre, sudor y lágrimas", los versos,
cuando nada me queda sino la rosa blanca del sueño.
Ciegos de información, corremos alocados nuestro esfuerzo.
¡No más palabras!, ¡florezcan nuestros puños en silencio!,
¡por un instante, creámonos los muertos!

Pedro Casas Serra (29-03-2003)

jueves, 18 de marzo de 2010

Azul

Azul tiene a rosado encadenado,
no puede liberarse ni un momento,
azul de día, azul de noche,
sin azul mi vida es un derroche.

Rosado trae a azul a mi costado,
no deja en el camino ni un detalle,
rosado enamorado, rosado atento,
sin azul mi vida es un tormento.

Azul tiene a rosado entristecido,
no pueden acallarse sus lamentos,
azul dormido, azul despierto,
sin azul mi vida es un desierto.

Rosado quiere a azul apasionado,
no deja de soñarlo un solo instante,
rosado cariñoso, rosado zalamero,
sin azul no sé ni lo que quiero.

Azul viene tu cuerpo a mi memoria,
rosado te envío yo mi pensamiento,
azul querido, azul añorado,
sin azul ando desesperado.

Pedro Casas Serra (16-01-1994)

domingo, 14 de marzo de 2010

Levemente

Te contemplo,
levemente echado,
tu cuerpo levemente abandonado,
respiras levemente,
y la erección...
mantienes levemente.

Te miro,
acaricio tu pelo levemente,
beso tu cara levemente,
y en el cuello...
te soplo levemente.

Y levemente me sonreirás,
y entreabrirás tus ojos,
cuando muy,
muy levemente,
te diga al oído: guapo

Pedro Casas Serra (04-02-1993)

viernes, 12 de marzo de 2010

"En la meva mort" de Bartomeu Rosselló-Pòrcel

Estic cansat de tu, domini fosc
i tempestat de flama.
M’exaltaré damunt els horitzons
i trauré les banderes al desert
de la darrera cavalcada.
Reina d’aquestes hores, ara véns
tota brillant, armada.
Inútil desespert del vespre! L’alba
s’acosta ja amb l’espasa,
i l’ardor temerari que m’encén
allunya les estrelles.

Bartomeu Rosselló-Pòrcel (1913-1938)




En mi muerte

Cansado estoy de ti, dominio oscuro
y tempestad de llama.
Me exaltaré encima de horizontes
y sacaré banderas al desierto
de la definitiva cabalgada.
Reina de estos instantes, ahora vienes
brillantemente armada.
¡Angustia inútil de la noche! El alba
se acerca con su espada,
y el ardor temerario que me enciende
aleja las estrellas.

Bartomeu Rosselló-Pòrcel
(traducción de Pedro Casas Serra)

miércoles, 10 de marzo de 2010

El volcán

Era temprano, apenas
clareaba el día.
Bajé del coche e inicié el camino
que por su falda
lleva al volcán de Santa Margarita.
Llegado arriba, vi la verde taza,
y en su centro, la ermita.
Quise alcanzarla
y la senda, girando,
me condujo hasta el cráter.
Allí, algo más lejos,
vi un saco de dormir
-estaba en medio
del cráter del volcán
y en su interior
una pareja hacía el amor.
Me alejé para no turbar su acierto.

Pedro Casas Serra (1990)

lunes, 8 de marzo de 2010

La boda de los príncipes

Por razones de Estado
habían de casarse
un príncipe y una princesa.

Como no se conocían
hicieron reunirse
a su paje y su doncella.

- Mi Señora es delicada como una flor
y a la mano que la acaricia
le procura su fragancia.


- Mi Señor es fuerte como un roble,
bajo su inmensa copa
todos hallan protección.

- Mi Señora es un blanco cisne,
por su elegancia y belleza
destaca entre todas las mujeres.


- Mi Señor es un toro de lidia,
si le provocan embiste,
si le dejan tranquilo pace.

- Mi Señora aprecia los perfumes,
el tacto de las sedas,
el sabor de los dulces.


- Mi Señor gusta de la caza,
la leche fermentada,
la fruta silvestre.

- Mi Señora disfruta con la música,
las veladas de teatro,
las sesiones de danza.


- Mi Señor se levanta al alba
y acompañado de sus perros
inicia largas marchas por el monte.

- Mi Señora tiene los pies pequeños
y también las manos y la cintura,
recuerda en todo una figurita de porcelana.


- Mi Señor tiene el cuello grueso
y fuertes los pies y las manos,
se asemeja a una escultura griega.

- Mi Señora es amante de oír narrar historias,
tejer tapices,
cantar acompañada del laúd.


- Mi Señor aprecia la compañía de los soldados,
el buen vino,
los juegos y las chanzas.

Cuanto más abundaban en razones,
más veían el paje y la doncella
las diferencias entre sus amos.

Y pasaron a examinar
aquellos aspectos de su intimidad
que dada su confianza conocían.

- A Mi Señora le gusta ser festejada
y no rinde sus favores
sino tras largo asedio.


- A Mi Señor le gusta que lo obedezcan
y no acepta negativa
por respuesta.

- Mi Señora requiere miramiento,
sutileza en la aproximación,
suavidad en el trato.


- Mi Señor es directo y osado,
mejor que con la boca habla con las manos,
que se apoderan de lo que a su vista apetece.

- Mi Señora gusta oír palabras bellas,
notar miradas dulces,
sentir abrazos tiernos.


- Mi Señor aprecia que alaben su hombría,
se plieguen a su fuerza,
reconozcan su valor.

- Mi Señora necesita que la acaricien
de la cabeza a la los pies
para abrirse al deseo.


- A Mi Señor, para sentir deseo
le basta con un olor
que despierte su instinto.

- Mi Señora queda insatisfecha
si la acción se adelanta a su deseo
y aborrece a quien así la trata.


- Mi Señor sufre decepción
si la acción y el deseo son breves
y aburre a quien se la produce.

Así hablaban los dos emisarios
preocupados por las diferencias
que separaban a sus amos.

En este punto calló el paje
y tras largo silencio
dijo a la doncella:

Nuestros Señores no pueden ser más diferentes
pero su unión es necesaria
pues razones de Estado la aconsejan.

Mucha será la infelicidad
que esta unión
traerá a sus corazones.

¡Suerte tienen de tenernos a nosotros,
que al conocerlos tan bien y quererlos tanto,
les serviremos de consuelo!

Pedro Casas Serra (22-01-2001)

domingo, 7 de marzo de 2010

"Vuit de març" de Maria-Mercè Marçal

Amb totes dues mans
alçades a la lluna,
obrim una finestra
en aquest cel tancat.


Hereves de les dones
que cremaren ahir
farem una foguera
amb l’estrall i la por.
Hi acudiran les bruixes
de totes les edats.
Deixaran les escombres
per pastura del foc,
cossis i draps de cuina
el sabó i el blauet,
els pots i les cassoles
el fregall i els bolquers.

Deixarem les escombres
per pastura del foc,
els pots i les cassoles,
el blauet i el sabó.
I la cendra que resti
no la canviarem
ni per l’or ni pel ferro
per ceptres ni punyals.
Sorgida de la flama
sols timdrem ja la vida
per arma i per escut
a totes dues mans.

El fum dibuixarà
l’inici de l’història
com una heura de joia
entorn del nostre cos
i ploura i farà sol
i dansarem a l’aire
de les noves cançons
que la terra rebrà.
Vindicarem la nit
i la paraula DONA.
Llavors creixerà l’arbre
de l’alliberament.

Maria-Mercè Marçal (1952-1998) de "Bruixa de dol", 1979



Ocho de marzo

Con las dos manos juntas
alzadas a la luna,
abramos la ventana
a este cielo cerrado.

Mujeres descendientes
de las que ayer quemaron
haremos una hoguera
del miedo y del estrago.
Acudirán las brujas
de todas las edades.
Dejarán sus escobas
para pasto del fuego,
barreños y trapillos
jabones y azuletes
tarritos y cazuelas
pañales y estropajos.

Dejaremos escobas
para pasto del fuego,
tarritos y cazuelas
jabones y azuletes.
La ceniza que quede
no la intercambiaremos
por oro o por cadenas
por cetros o puñales.
Surgida de la llama
sólo tendremos vida
por arma y por escudo
en las dos manos Juntas.

Dibujará el comienzo
de nuestra historia el humo
como hiedra de gloria
en torno a nuestro cuerpo,
lloverá y hará sol,
danzaremos al son
de las nuevas canciones
que la tierra oirá.
Vindicaremos noche
y el término MUJER.
Y el árbol crecerá
de la liberación.

Maria-Mercè Marçal
(traducción de Pedro Casas Serra)

viernes, 5 de marzo de 2010

Ciego en la noche y a su manto vuelto,
largo mi corazón desesperado
por poder alcanzarte, en su espejado
laberinto perdidamente envuelto.

Roto cayera el sideral baluarte
en que te escondes al oír mi grito,
llegara con mi vista al infinito
y te atrapara para acariciarte.

Pero yo soy un niño, tú estás lejos
de mí y, aunque me pongo de puntillas
y con esfuerzo alargo bien parejos

mis brazos hacia tí, ni las orillas
de tu vestido rozo en mis manejos,
mientras tú ni te giras: sólo brillas.

Pedro Casas Serra (07-03-2009)

miércoles, 3 de marzo de 2010

Dios bondadoso

Dios bondadoso,
que conocemos por terceros
y eres asidero de desgracias,
hiciste a Eva compañera de Adán
-fuiste bueno en esa ocasión-.

Porque Adán ya tenía
por casa el Paraíso,
sus necesidades cubiertas
y la compañía de todos los animales.

Pero estaba sólo,
y, a lo mejor, para distraerse,
hablaría con su reflejo en el agua
o escucharía el eco de su voz en la montaña.

Lo tenía todo:
situación, vivienda, confort,
automóvil, velero, vacaciones en Hawai,
empleo fijo, pensión de jubilación...

Pero estaba sólo,
y aburrido,
y había perdido el interés
por lo que tenía,
quizás porque necesitaba
que lo tuvieran a él.

Y tú, Dios,
-fuiste bueno en esa ocasión-
le diste a Eva,
formada de una de sus costillas.

La hiciste de él mismo,
de su propia materia,
para que la sintiese más suya
y necesitara más unirse a ella.

Ahora es diferente,
el mundo está repleto
de cuerpos sin costilla y de costillas sueltas
-es un verdadero maremagnum-
y cada cual, como puede,
busca el trozo que le falta de su puzle.

Por eso, yo te pido,
Dios -que a veces eres bueno-:
¿No habría manera de señalar las piezas,
numerarlas, marcarlas,
buscar algún sistema de identificación
que facilitara emparejarlas?

Pedro Casas Serra (25-06-1992)

lunes, 1 de marzo de 2010

El niño abandonado

El recuerdo más antiguo que tenía era encontrarse de pequeño llorando durante horas en el recibidor de casa de su madre. Aunque no sabía si había ocurrido o se lo había inventado, este recuerdo siempre le había inquietado y como su madre cuando el nació ya era sorda, había llegado a la conclusión de que el motivo de que no acudiera a su llanto era porque no le oía. Esta explicación resultaba razonable y por ello hacía tiempo que pensaba que no debía sufrir más por este recuerdo.

Sin embargo, seguía siendo extremadamente susceptible a cualquier desatención que la persona que amaba le hiciera, y llegaba a tal extremo su sensación de abandono en tales ocasiones, que no podía evitar cortar la relación cuando se sentía así. Y en cada nuevo enamoramiento (porque por otra parte era enamoradizo y apasionado) era más exigente con la persona amada, siempre por ese miedo a ser abandonado.

Pensando en ésto y en su infancia, recordó que en una ocasión su madre le había explicado que siendo bebé y encontrándose en su cochecito al sol en un jardín, se habían olvidado de él y, al regresar, lo habían encontrado a punto de sufrir una insolación. Quizás fuera ésta la causa del miedo tan grande que tenía a ser abandonado, no siendo el recuerdo del recibidor sino una consecuencia de esta vivencia anterior.

Su madre le quería mucho y él quería mucho a su madre. ¿Por qué entonces esta sensación de haber sido abandonado por ella? ¿Respondía a una realidad o era consecuencia de poseer un carácter extremadamente sensible? ¿No podría librarse nunca de esta angustia? ¿Rompería siempre sus relaciones por miedo a que lo abandonaran? ¿Estaba condenado a vivir solo?

Pedro Casas Serra (22-11-1997)