martes, 12 de enero de 2010

Salmos para recitar con júbilo ante Amon-Ra

“Para júbilo de tu corazón,
antes de acostarme contigo,
ramos de jazmines cortando,
montaré una corona para ti”



SALMOS PARA RECITAR CON JÚBILO ANTE AMÓN-RA

I

Como una flor me abro a tí,
como un capullo me abro a tí,
hoja a hoja, pétalo a pétalo,
a tu mano que me acaricia,
como una flor me abro a tí,
como un capullo me abro a tí.

Espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente,
como un surco, como una acequia,
de tu caño largo y fuerte,
espero con avidez tu líquido,
espero con avidez tu simiente.

Como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada,
mi boca se abre, para que la llenes
con tu gusano y tu leche,
como un polluelo en su nido,
como un cachorro en su camada.

Como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento,
mi cuerpo se te ofrece, dispuesto
a tu llamada, a tu embate,
como el campo golpeado por la lluvia,
como el árbol agitado por el viento.

II

Con encendido amor,
acojo tu reposo,
¡mi luchador!, cansado
de la jornada diaria,
con encendido amor,
acojo tu reposo.

En tálamo nupcial,
bajo las sábanas,
encontrarás mi anillo
listo para tu dedo,
en tálamo nupcial,
bajo las sábanas.

Masa de pan blando,
que inertemente espera,
en tus manos la forma
encontraré temblando,
masa de pan blando,
que inertemente espera.

Los pequeños botones
de mis flores gemelas
se abrirán al contacto
de tu aliento-rocío,
los pequeños botones
de mis flores gemelas.

III

¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!
¡Lazarillo que me lleva
de la mano a mi alimento!
¡Ojo de mis cuencas vacías!
¡Luna de mis noches sin luz!

Quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela,
que se ofrecen en canastilla
al esperado viajero,
quiero ser la uva, el plátano,
quiero ser el melocotón y la ciruela.

Quiero ser el paisaje soñado,
que se albira al despuntar el monte,
y enciende la sonrisa al caminante,
y acelera el paso de su sangre,
quiero ser el paisaje soñado,
que se albira al despuntar el monte.

Mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo,
levantaré tu ánimo
hasta el éxtasis,
mi cuerpo es mi presente,
mi cuerpo es mi regalo.

IV

Frotando nuestros cuerpos,
nuestros miembros se levantan,
y el mío te señala a tí,
y el tuyo me señala a mí,
frotando nuestros cuerpos,
nuestros miembros se levantan.

Entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos,
tu boca se abre a la mía,
y mi boca se abre a la tuya,
entrecruzando nuestras piernas,
rodeando con los brazos nuestros troncos.

Separando nuestras cabezas,
empujamos nuestras ingles,
y mi bulto palpita junto al tuyo,
y tu bulto palpita junto al mío,
separando nuestras cabezas,
empujamos nuestras ingles.

Penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias,
y tu arco toca mi violín,
y mi arco toca tu violín,
penetramos nuestros oídos con palabras,
empapamos nuestros cuerpos de esencias.

V

Estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas,
y mi vello se eriza a tu contacto,
y tu vello se eriza a mi contacto,
estiramos nuestros cuerpos desperezándonos,
tendemos nuestros brazos como jabalinas.

Emparejados nuestros miembros,
pesamos el uno sobre el otro,
y mis manos buscan tus agujeros,
y tus manos buscan mis agujeros,
emparejados nuestros miembros,
pesamos el uno sobre el otro.

Golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas,
y el agua de tu lluvia colma mi pozo,
y el agua de mi lluvia colma tu pozo,
golpeamos nuestros tambores con las palmas,
cimbreamos fuertemente nuestras cinturas.

Abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío,
y mi alma queda dentro de tí,
y tu alma queda dentro de mí,
abrimos nuestros sentidos a bocados,
arrojamos nuestros versos al vacío.

VI

Embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega,
tu eres mi mástil y mi vela,
yo soy tu mástil y tu vela,
embarcados en colosal nave,
encerrados en su vientre-bodega.

Desde el barbado mascarón de proa,
desnudos nos lanzamos como arpones,
hundidos en el mar, perseguimos
abrazados, serpientes y tritones,
desde el barbado mascarón de proa,
desnudos nos lanzamos como arpones.

Tumbados en cubierta, miramos las estrellas,
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches,
fanales venecianos, de luceros tempranos,
iluminando cuerpos, alumbran las caricias,
tumbados en cubierta, miramos las estrellas,
y arrastrados por ellas, cruzamos las noches.

Impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas,
tu playa es el destino de mi arena,
mi playa es el destino de tu arena,
impulsados por los mismos vientos,
arrullados por las mismas sirenas.

VII

Levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses,
desde una misma piel,
con una misma mano,
levantamos nuestros ojos al cielo,
ofrecemos nuestro cuerpo a los dioses.

Como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas,
se reflejan nuestras palabras
en estanques dormidos,
como pájaros, que sobrevuelan bosques
agrupados en bandadas.

Como el ave, que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso,
mi palabra en tu boca
busca su nido,
como el ave que levanta el sol
y lo acompaña hasta el ocaso.

Mi palabra, enredada en un papel,
que aleteando vuela a tu corazón,
para que desdoblándolo lo leas,
y le infundas con tu aliento su destino,
mi palabra, enredada en un papel
que aleteando vuela a tu corazón.

Pedro Casas Serra (04-01-2000)

2 comentarios:

  1. Impresionante tu poema, querido
    Pedro!
    Bellísimo!
    Fascinantes imágenes...
    Sensualidad y magia!
    Besos, con cariño
    Maria Lua

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  2. Gracias, María. Celebro que te haya gustado.
    Un abrazo

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