domingo, 30 de marzo de 2014

Al emprender viaje al País Vasco

No por mor de la suerte surgieron esos valles
donde las vacas mugen al pasarles la mano,
sino por la piedad y esfuerzo soberano
que atendieron sus dioses y adoquinó sus calles.

Ni pienses que con versos su recia voz acalles,
que silenciar al trueno es un esfuerzo vano,
como querer mudar a quien se siente ufano
de su casa, su lengua, sus gozos y sus ayes.

Llégate, respetuoso y ávido peregrino,
a comer de su pan y beber de su vino,
admirar sus encantos y oír sus oraciones.

Así, quizá más tarde, al volver del camino,
puedas considerar que alcanzaste el destino
de comprender sus vicios y admirar sus pasiones.

Pedro Casas Serra (15-08-2010)

3 comentarios:

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  2. Pedro, un fuerte aplauso a este bello soneto, en loor al país vasco, donde se hace referencia y se entremezclan y conviven la belleza del paisaje, la buena mesa autóctona y el espíritu y coraje de ese gran pueblo.

    Un abrazo.

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  3. Celebro que te haya gustado, Candela.

    Un abrazo.
    Pedro

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