martes, 30 de octubre de 2012

"O poema do amigo" de Mario Quintana


Estranhamente esverdeado e fosfóreo,
Que de vezes já o encontrei, em escusos bares submarinos,
O meu calado cúmplice!

Teríamos assassinado juntos a mesma datilógrafa?
Encerráramos um anjo do Senhor nalgum escuro calabouço?

Éramos necrófilos
Ou poetas?
E aquele segredo sentava-se ali entre nós todo o tempo,
Como um convidado de máscara.
E nós bebíamos lentamente a ver se recordávamos...
E através das vidraças olhávamos os peixes maravilhosos e terríveis cujas complicadas formas eram tão difíceis de compreender como os nomes com que os catalogara Marcus Gregorovius na sua monumental Fauna Abyssalis.

Mario Quintana (O Aprendiz de Feiticeiro, 1950)


El poema del amigo

Extrañamente verdoso y fosforescente,
Que encontré a veces, en escusados bares submarinos,
¡Mi callado cómplice!

¿Habríamos asesinado juntos a la misma mecanógrafa?
¿Habríamos encerrado a un ángel del Señor en algún oscuro calabozo?

¿Éramos necrófilos
O poetas?
Y aquel secreto estaba siempre entre nosotros,
Como un invitado enmascarado.
Y bebíamos lentamente para ver si recordábamos...
Y a través de los cristales mirábamos los peces maravillosos y terribles cuyas complicadas formas eran tan difíciles de comprender como los nombres con que los catalogara Marcus Gregorovius en su monumental Fauna Abyssalis.

Mario Quintana (O Aprendiz de Feiticeiro, 1950)
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 29 de octubre de 2012

"O poema" de Mario Quintana


Um poema como um gole dágua bebido no escuro.
Como um pobre animal palpitando ferido.
Como pequenina moeda de prata perdida para sempre na floresta noturna.
Um poema sem outra angústia que a sua misteriosa condição de poema.
Triste.
Solitário.
Único.
Ferido de mortal beleza.

Mario Quintana (O Aprendiz de Feiticeiro, 1950)

El poema

Un poema como un sorbo de agua bebido en la oscuridad.
Como un pobre animal palpitando herido.
Como una pequeña moneda de plata perdida para siempre en la floresta nocturna.
Un poema sin más angustia que su misteriosa condición de poema.
Triste.
Solitario.
Único.
Herido de mortal belleza.

Mario Quintana
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 26 de octubre de 2012

"Quando eu morrer e no frescor de lua..." de Mario Quintana


Quando eu morrer e no frescor de lua
Da casa nova me quedar a sós,
Deixai-me em paz na minha quieta rua...
Nada mais quero com nehum de vós!

Quero é ficar com alguns poemas tortos
Que andei tentando endireitar em vão...
Que lindo a Eternidade, amigos mortos,
Para as torturas lentas da Expressão!...

Eu levarei comigo as madrugadas,
Pôr de sóis, algum luar, asas em bando,
Mais o rir das primeiras namoradas...

E um dia a morte há de fitar com espanto
Os fios de vida que eu urdi, cantando,
Na orla negra do seu negro manto...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Cuando yo muera y a la fresca luna...

Cuando yo muera y a la fresca luna
De la nueva casa me quede solo,
Dejadme en paz en mi tranquila calle...
¡Nada quiero con nadie de vosotros!

Quedaré con algunos versos sueltos
Que anduve enderezando vanamente...
¡Qué linda Eternidad, amigos muertos,
Para las lentas formas de Expresión!...

Conmigo llevaré las madrugadas,
Puestas de sol, las alas en bandadas,
Más el reír de las primeras novias...

Y observará la muerte con espanto
la vida en hilos que yo urdí, cantando,
En la orla negra de su negro manto...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

lunes, 22 de octubre de 2012

"Que bom ficar assim, horas inteiras..." de Mario Quintana


Para Reynaldo Moura

Que bom ficar assim, horas inteiras,
Fumando... e olhando as lentas espirais...
Enquanto, fora, cantam os beirais
A baladilla ingênua das goteiras

E vai a névoa, a bruxa silenciosa,
Transformando a Cidade, mais e mais,
Nessa Londres longínqua, misteriosa
Das poéticas novelas policiais...

Que bom, depois, sair por essas ruas,
Onde os lampiões, com sua luz febrenta,
São sóis enfermos a fingir de luas...

Sair assim (tudo esquecer talvez!)
E ir andando, pela névoa lenta,
Com a displicência de um fantasma inglês...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Qué bien quedarse así, horas enteras...

Para Reynaldo Moura

Que bien quedarse así, horas enteras,
Fumar... y mirar las espirales...
Mientras, afuera, cantan los aleros
La baladilla ingenua de goteras

Y va la niebla, bruja silenciosa,
Cambiando la Ciudad, cada vez más,
De Londres, tan lejana y misteriosa,
De poéticas novelas policiales...

Que bien, después, salir por esas calles,
Donde faroles, de luz cenicienta,
Son tristes soles que se fingen lunas...

Salir así (¡todo olvidar tal vez!)
E ir andando, por la niebla lenta,
Con displicencia de fantasma inglés...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

viernes, 19 de octubre de 2012

"Sobre a coberta o lívido marfim..." de Mario Quintana


Sobre a coberta o lívido marfim
Dos meus dedos compridos, amarelos...
Fora, um realejo toca para mim
Valsas antigas, velhos ritornelos.

E esquecido que vou morrer enfim,
Eu me distraio a construir castelos...
Tão altos sempre... cada vez mais belos!...
Nem D. Quijote teve morte assim...

Mas que ouço? Quem será que está chorando?
Se soubésseis o quanto isto me enfada!
...E eu fico a olhar o céu pela janela...

Minh'alma louca há de sair cantando
Naquela nuvem que lá está parada
E mais parece um lindo barco a vela!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Sobre la colcha el lívido marfil...

Sobre la colcha el lívido marfil
De mis dedos delgados, amarillos...
Fuera, un realejo toca para mí
Valses antiguos, viejos ritornelos.

Y sin pensar que moriré por fin,
me distraigo en construir castillos...
¡Tan altos siempre!... ¡cada vez más bellos!...
Ni Don Quijote tuvo muerte así...

¿Pero qué oigo? ¿Quién está llorando?
¡Si supierais cuánto ésto me enfada!
...Quedo mirando el cielo en la ventana...

Mi alma loca ha de salir cantando
En esa nube que está allí parada
¡Y más parece un barquito de vela!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 16 de octubre de 2012

"Gadêa... Pelichek... Sebastião..." de Mario Quintana


Gadêa... Pelichek... Sebastião...
Lobo Alvim... Ah, meus velhos camaradas!
Aonde foram vocés? Onde é que estão
Aquelas nossas ideais noitadas?

Fiquei sozinho... Mas não creio, não,
Estejam nossas almas separadas!
Às vezes sinto aqui, nestas calçadas,
O passo amigo de vocês... E então

Não me constranjo de sentir-me alegre,
De amar a vida assim, por mais que ela nos minta...
E no meu romantismo vagabundo

Eu sei que nestes céus de Porto Alegre
é para nós que inda S. Pedro pinta
Os mais belos crepúsculos do mundo!...

Mario Quintana (A rua dos Cataventos, 1940)


Gadêa... Pelichek... Sebastião...

Gadêa... Pelichek... Sebastião...
Lobo Alvim... ¡Ah, mis viejos camaradas!
¿Dónde fueron ustedes? ¿Dónde están
Aquellas convicciones tan guardadas?

Solo quedé... Pero no creo, no,
¡Se encuentren nuestras almas separadas!
A veces siento aquí, en estas calzadas,
El paso amigo de ustedes... Y entonces

No me reprimo de sentirme alegre,
De amar la vida así, por más que ella nos mienta...
Y en mi romanticismo vagabundo

Yo sé que en el azul de Porto Alegre
San Pedro aquí, para nosotros pinta
¡Los más bellos crepúsculos del mundo!...

Mario Quintana (A rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 11 de octubre de 2012

"Da vez primeira em que me assassinaram..." de Mario Quintana


Da vez primeira em que me assassinaram
Perdi um jeito de sorrir que eu tinha...
Depois, de cada vez que me mataram,
Foram levando qualquer coisa minha...

E hoje, dos meus cadáveres, eu sou
O mais desnudo, o que não tem mais nada...
Arde um toco de vela, amarelada...
Como o único bem que me ficou!

Vinde, corvos, chacais, ladrões da estrada!
Ah! Desta mão, avaramente adunca,
Ninguém há de arrancar-me a luz sagrada!

Aves da Noite! Asas do Horror! Voejai!
Que a luz, trêmula e triste como um ai,
A luz do morto não se apaga nunca!

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


De la primera vez que asesinaron...

De la primera vez que asesinaron
Perdí aquel sonreír que yo tenía...
Después, de cada vez que me mataron,
Fueron llevando alguna cosa mía...

Y hoy, de mis cadáveres, yo soy
El más desnudo, quien no tiene nada...
Arde un trozo de vela, muy menguada...
¡Como el único bien que me quedó!

¡Venid, cuervos, chacales en manada!
¡Ah! ¡De esta mano, avaramente adusta,
Nadie me arrancará la luz sagrada!

¡Nocturnas Aves! ¡Alas de Desdicha!
La luz, trémula y triste como un ay,
¡La luz del muerto no se apaga nunca!

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 10 de octubre de 2012

"O dia abriu seu pára-sol bordado..." de Mario Quintana


Para Erico Verissimo

O dia abriu seu pára-sol bordado
De nuvens e de verde ramaria.
E estava até um fumo, que subia.
Mi-nu-ci-o-sa-men-te desenhado.

Depois surgiu, no céu azul arqueado,
A Lua - a Lua! - em pleno meio-dia.
Na rua, um menininho que seguia
Parou, ficou a olhá-la admirado...

Pus meus sapatos na janela alta,
Sobre o rebordo... Céu é que lhes falta
Pra suportarem a existência rude!

E eles sonham, imóveis, deslumbrados,
Que são dois velhos barcos, encalhados
Sobre a margem tranqüila de um açude...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


El día abrió su parasol bordado...

Para Erico Verissimo

El día abrió su parasol bordado
De nubes y de verde varillaje.
Y había incluso un humo, que subía.
Muy mi-nu-cio-sa-men-te dibujado.

Después salió, en el cielo azul arqueado,
La Luna - ¡Luna! - en pleno mediodía.
En la calle, un pequeño que corría
Paró, y quedó mirándola asombrado...

Coloco mis zapatos en la alta
Ventana... ¡Cielo es lo que les falta
Para aguantar tanta existencia ruda!

Y ellos sueñan, inmóviles, cegados,
Que son dos viejos barcos, encallados
Sobre el margen tranquilo de una azuda...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 9 de octubre de 2012

Aparición


Joven de mirada clara,
palabra suave y sonrisa fresca,
tienes una tibia
proximidad que enamora,
y que hace tintinear mi corazón,
que, por un instante,
despierta al aroma de tu joventud.

Pedro Casas Serra (06-10-2012)

lunes, 8 de octubre de 2012

"Dentro da noite alguém cantou..." de Mario Quintana


Dentro da noite alguém cantou.
Abri minhas pupilas assustadas
De ave noturna... E as minhas mãos, velas paradas,
Não sei que frêmito as agitou!

Depois, de novo, o coração parou.
E quando a lua, enorme, nas estradas
Surge... dançam as minhas lâmpadas quebradas
Ao vento mau que as apagou...

Não foi nenhuma voz amada
Que, preludiando a canção notâmbula,
No meu silêncio me procurou...

Foi minha própria voz, fantástica e sonâmbula!
Foi, na noite alucinada,
A voz do morto que cantou.

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


En la profunda noche alguién cantó...

En la profunda noche alguien cantó.
Y yo abrí mis pupilas asustadas
De ave nocturna... Y mis manos, velas aquietadas,
¡No sé que estremecer las agitó!

Luego, de nuevo, el corazón paró.
Y al ver la luna, enorme, en las calzadas
Salir... bailan mis lámparas quebradas
Al viento malo que las apagó...

No fue ninguna voz amada
La que, anunciando la canción noctámbula,
En mi silencio me buscó...

¡Fue mi propia voz, fantástica y sonámbula!
Fue, en la noche alucinada,
La voz del muerto que cantó.

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

jueves, 4 de octubre de 2012

"Este silêncio é feito de agonias..." de Mario Quintana


Este silêncio é feito de agonias
E de luas enormes, irreais,
Dessas que espiam pelas gradarias
Nos longos dormitórios de hospitais.

De encontro à Lua, as hirtas galharias
estão paradas como nos vitrais
E o luar decalca nas paredes frias
Misteriosas janelas fantasmais...

O silêncio de quando, em alto mar,
Pálida, vaga aparição lunar,
Como um sonho vem vindo essa Fragata...

Estranha Nau que não demanda os portos!
Com mastros de marfim, velas de prata,
Toda apinhada de meninos mortos...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Este silencio está hecho de agonías...

Este silencio está hecho de agonías
Y de lunas enormes, irreales,
De esas que espían por las celosías
En largos dormitorios de hospitales.

Ante la Luna, abruptas espesuras
vienen a detenerse en los cristales
Y su luz abre en las paredes frías
Misteriosas ventanas fantasmales...

El silencio de cuando, en alta mar,
Pálida, ambigua aparición lunar,
Como un sueño se acerca esa Fragata...

¡Extraña Nao que no demanda puertos!
Con palos de marfil, velas de plata,
Abarrotada de niñitos muertos...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 3 de octubre de 2012

"Eu faço versos como os saltimbancos..." de Mario Quintana


Eu faço versos como os saltimbancos
Descojuntam os ossos doloridos.
A entrada é livre para os conhecidos...
Senta! Amadas, nos primeros bancos!

Vão començar as convulsões e arrancos
Sobre os velhos tapetes estendidos...
Olhai o coração que entre gemidos
Giro na ponta dos meus dedos brancos!

"Meus Deus! Mas tu não mudas o programa!"
Protesta a clara voz das Bem-Amadas.
"Que tédio!" o coro dos Amigos clama.

"Mas que vos dar de novo e de imprevisto?"
Digo... e retorço as pobres mãos cansadas:
"Eu sei chorar... Eu sei sofrer... Só isto!"

Mario Quintano (A Rua dos Cataventos, 1940)


Hago versos como los saltimbanquis...

Hago versos como los saltimbanquis
Descoyuntan sus huesos doloridos.
La entrada es libre para conocidos...
¡Llenad, Amadas, los primeros bancos!

Van a empezar contorsiones y saltos,
Sobre viejos tapices extendidos...
Mirad el corazón que entre gemidos
¡Giro en la punta de mis dedos blancos!

"¡Dios mío! ¡No renuevas el programa!"
Protestan en voz alta las Amadas.
"¡Que tedio!" el coro de Amistades clama.

"¿Mas qué daros de nuevo y de imprevisto?"
Digo... y alzo mis manos fatigadas:
"Yo sé llorar... Yo sé sufrir... Sólo eso!"

Mario Quintano (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)

martes, 2 de octubre de 2012

Tu amor

A lo más alto llevaré tu amor
- águila, estrella, ermita -
en lo más alto brillará.
Los ríos rodarán a tus pies.
Leones, gacelas, ciervos,
pastarán a tu sombra.

No traigo sino mi voz cansada
para cantar tu amor,
voz que se eleva una y otra vez
diciendo ¡te amo! ¡te amo! ¡te amo!

Quisiera ser excursionista
para ascender hasta tu amor,
y lanzarme luego en parapente:
que tu amor me llevara
sobre valles, ríos, bosques y lagunas.

Porque pensar en ti, amor,
es un colchón de espuma
en el que vuelo,
sin brida ni pedal, tregua o cuartel,
porque te quiero.

Pedro Casas Serra (22-09-2012)

lunes, 1 de octubre de 2012

"É a mesma a ruanzinha sossegada..." de Mario Quintana


Para Emilio Kemp

É a mesma a ruanzinha sossegada,
Com as velhas rondas e as cançoes de outrora...
E os meus lindos pregões da madrugada
passam cantando ruanzinha em fora!

Mas parece que a luz está cansada...
E, não sei como, tudo tem, agora,
Essa tonalidade amarelada
Dos cartazes que o tempo descolora...

Sim, desses cartazes ante os quais
Nós às vezes paramos, indecisos...
Mas para quê?... Se não adiantam mais!...

Pobres cartazes por aí afora
Que inda anunciam: - ALEGRIA - RISOS
Depois do Circo já ter ido embora!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)


Es la misma calleja sosegada...

Para Emilio Kemp

Es la misma calleja sosegada,
Con viejas rondas y cantos de otrora...
Y mis pregones en la madrugada
¡pasan cantando callecita afuera!

Pero parece está la luz cansada...
Y, no sé como, todo tiene, ahora,
Esa tonalidad amarfilada
De letreros que el tiempo decolora...

Tal como ésos, delante de los cuales
Nos paramos a veces, indecisos...
¿Mas para qué?... ¡Si ya no dicen nada!...

Pobres letreros, tiesos ahí afuera
Que aún anuncian: - ALEGRÍA - RISAS
¡Incluso cuando el Circo ya se ha ido!...

Mario Quintana (A Rua dos Cataventos, 1940)
(Versión de Pedro Casas Serra)