lunes, 17 de julio de 2017

Voces de Salamanca

Pusieron los cristianos
sus catedrales,
donde antes los romanos
sus ojuelos.

Salamanca es una isla
que quisiera ser jardín,
espíritus blasonados
nunca acaban de morir.

Si ríe es una bengala
y si llora es un rubí,
cosidas sus cresterías
con hilos de oro y orín.

Campanas de sus iglesias,
que a mi me hacen tilín,
me invitan a ir de paseo
montado en un calesín.

...

Cuando veo a mi niño,
quedo desnudo,
y de comer limones,
tartamudo.

Que si me bebe el agua,
deja contento,
y si pasa de largo,
deja sediento.

¡Niño de los melones,
ven a mi vera!,
¡si una vez resucito,
ocho me muera!

...

Si me dices que sí,
te dejo vivir,
si me dices que no,
te condeno yo.

Como antes los conventos
eran más grandes,
o había más penitentes,
o había más hambres.

Franco y la Inquisición
con sus prisiones...
si primero marranos,
luego masones.

Muchos ciegos buscando
su lazarillo,
se sientan en sus aulas,
por sacar brillo.

...

¿Dónde paran las piedras
de los salones
que levantaron?
¿Dónde los estandartes
y los pendones
que arrebataron?

Las piedras de palacio,
de una en una,
se las llevaron.
Las naciones vencidas,
una tras otra,
se rebelaron.

Que si el vivir es morir
y el morir es el vivir,
si hoy ayudo a la santa
en sus fundaciones,
me ganaré de muerto
sus bendiciones.

...

Por no despertar pasiones,
no me asomo a mis balcones;
solo en fastas ocasiones,
entreabro mis calzones.
"Quoque natura donat,
Santus Petrus benedicat".

Pedro Casas Serra

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