domingo, 28 de febrero de 2010

¿Recuerdas Marrakech, la de la Koutoubia?

¿La que en verano muere al mediodía y resucita al ponerse el sol?
¿la de las inmensas murallas de adobe rojo?
¿la que sólo tiene hombres en las terrazas de sus cafés?
¿la de los dulces apilados y las comidas especiadas?
¿la de los vergeles tras las tapias?
¿la de los jóvenes que te miran y dicen “ça va?”
¿la de las motocicletas que hay que sortear para cruzar las calles?
¿la de las calesas para turistas y los camellos para hacerse una fotografía?
¿la de la inmensa plaza Djamâa El Fna, abarrotada de diversas gentes?
¿la que no permite a los infieles visitar sus mezquitas?
¿la de los zocos de enrevesadas calles e infinitos productos?
¿la de las noches frescas y sosegadas y los días calientes y bulliciosos?
¿la que cuida y protege sus palmeras, hasta cuando levanta un muro?
¿la de las carpas doradas, que llenan a rebosar el estanque de la Menara?
¿la que escucha la voz de sus muecines cinco veces al día?
¿la de las bellas mujeres, de caras blanquísimas, vestidas con sus túnicas?
¿la de las fuentes en que juegan niños y las torres de El Badi en que anidan cigüeñas?
¿la que huele a jazmín junto a sus muros y a boñiga en su asfalto?
¿la del cielo casi blanco y los edificios color salmón?
¿la de las grandes puertas y, junto a ellas, los cementerios?
¿la de los gatos enmascarados que recorren por la noche sus murallas?
¿la de los vendedores que te llaman y te tocan?
¿la del té a la menta y el regateo?
¿la que llenaba con multitudes sus jardines al atardecer?
¿la que acogió nuestros pasos y nuestro amor?

Sí, la recuerdo.

Pedro Casas Serra (06-09-2000)

3er. premio en el Concurso de Verso Libre 2010 del foro "Aires de libertad"

martes, 23 de febrero de 2010

Sobre mis hombros...

Sobre mis hombros,
tus piernas colocadas,
tus nalgas levantadas
muestran el objetivo
de mi espada.
Retrocedo un momento,
lanzo el vientre adelante,
alargo mi instrumento
y al instante
alcanzo la victoria
en el intento,
penetrándote;
y ensartado
por mi miembro viril
bien colocado,
inicio un movimiento
de vaivén
que es primero pausado
y luego violento,
y el esfuerzo
me deja sin aliento;
mientras, tú,
por mi falo atravesado,
muestras el tuyo erguido,
aguardando el momento deseado
en que tu cuerpo hendido
dé a mi cuerpo rendido
el golpe de tu pene ensortijado.

Pedro Casas Serra (16-06-1992)

domingo, 21 de febrero de 2010

Este poema tiene tres versos...

Este poema tiene tres versos.
Los dos primeros los eché al mar...
y el tercero lo guardo para cuando tu llegues.

Pedro Casas Serra (18-06-2009)

jueves, 18 de febrero de 2010

Ulises, ¿qué temes?

Sé que hace tiempo que no duermes
oteando sin cesar el horizonte,
pero Ulises, ¿qué temes?,
no eres tú quien ha creado Ítaca
sino Ítaca quien te ha creado a ti.
Son los bosques de Ítaca los que te mecen,
en sus brazos te acogen cuando te despiertas,
con sus ramas te protegen en las tormentas.
Son los rebaños de Ítaca los que te abrigan,
te dan calor por las noches,
al sonido de sus esquilas te adormeces.
En los ojos de tus compañeros, se refleja el cielo de Ítaca,
en sus palabras, en sus gestos, en sus cuerpos,
se descubren sus gentes:
esos valles de Ítaca, sus vientres,
esas colinas, sus rodillas,
esos ríos, sus piernas,
esas playas, sus pies.
Ulises: No temas,
Ítaca no te abandonará jamás.

Y cuando deje de soplar el viento
y la niebla te impida ver el sol,
empuña con fuerza el timón,
que tus compañeros se agarren a los remos,
que es a Ítaca a quien tenéis entre los brazos,
que os guía y os conduce hasta ella.

Pedro Casas Serra (21-01-2000)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cantos de Estambul

¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!

El amor lavará tus miembros en fuentes de mármol de Mármara.
El amor tenderá a tus pies alfombras de seda de Sivas.
El amor cubrirá tu cabeza con bóvedas revestidas de azulejos de Iznik.
¡Grande es el amor para quien acude a su llamada!
¡Ven, acude a la llamada del amor!


¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!

He dado sombra a los jenízaros del Imperio otomano.
He dado sombra a los “jóvenes turcos” de Kemal Atatürk.
He dado sombra a los turistas que, como tú, visitan Santa Sofía y la Mezquita Azul.
¡Mírame, soy el inmenso plátano del parque de Sultanahmet,
y mis raíces se nutren con el agua de la cisterna de Yerebatán!


¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!

Guardo el reflejo de la nave de Jasón en busca del vellocino de oro.
Guardo el reflejo de las murallas en llamas de Constantinopla.
Guardo el reflejo de las mujeres del harén del palacio Dolmabahçe.
¡Huéleme, soy el agua repleta de peces del estrecho del Bósforo,
donde arrojan sus sedales los pescadores de Üsküdar!


¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!

La misma mano que blandió la cimitarra en la guerra santa del Islam.
La misma mano que empuñó el remo en la nave de Barbarroja.
La misma mano que se lleva a la boca el narguilé.
¡Siénteme, soy la mano del masajista del hamam de Cemberlitas,
que frota tu cuerpo, tumbado para sudar, sobre la “piedra del vientre“!


¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!

¡Nada iguala la dulzura de mis higos!
¡Nada iguala la frescura de mis peras!
¡Nada iguala la carnosidad de mis melocotones!
¡Gústame, soy la fruta del vendedor ambulante de la plaza Taksim,
traída para tu deleite desde la Anatolia más profunda!


Pedro Casas Serra (09-09-2001)

domingo, 14 de febrero de 2010

Recuadros lucen

Recuadros lucen...
qué vidas, qué misterios
tras los cristales.

Tras los cristales
una lejana magia
de antiguos sueños...


De antiguos sueños
de pájaros dormidos,
flores de seda.

Flores de seda
en floreros secretos
tras los cristales...


Tras los cristales...
resplandecen arañas
como luciérnagas.

Cómo luciérnagas
en cristales del cielo
guiños de estrellas...


Guiños de estrellas...
la luna, boquiabierta,
ríe con ellas.

Ríe con ellas,
Luna llena de espantos,
sin rumbo exacto...


Sin rumbo exacto...
las nubes viajeras
rompen en llanto.

Rompen en llanto
las sombras silenciosas
tras los cristales...


Tras los cristales...
qué vidas, qué misterios...
Recuadros lucen.

María Lua y Pedro Casas Serra (23-12-2009/03-01-2010)

sábado, 13 de febrero de 2010

Hombre de amor

Hombre de amor, que a tu paso, nos muestras
nuestra hambre de amar, descúbrenos
tu cuerpo vigoroso y déjanos descansar
en tu contemplación un rato.

Si además de tan bella figura tienes
bella la voz, entona una canción de amor,
de esas que narran la tristeza
del amante alejado de su amado.

Si tienes otras habilidades, enséñanos
como usas la escopeta, remas,
juegas al fútbol, haces piscinas,
pedaleas, montas o esquías la ladera.

Si también te gusta la cultura,
conversemos sobre el arte, el porqué
de la vida, política, el mensaje
poético, cocina o religiones.

Así, el hombre de mi amor es un hombre
completo, no tiene menos que otros
sino bastante más que muchos,
por eso lo elegí por compañero.

Su fuerza es comparable a su ternura,
su inteligencia no menoscaba su audacia,
su belleza no le impide ser recio.

Porque no es el rechazo a la mujer
ni un afán de predominio
sino la llamada del hermano,
lo que le ha hecho venir a mí.

Pedro Casas Serra (30-06-1992)

martes, 9 de febrero de 2010

El querer de Elena

Amar también es hablar con los perros, los pájaros,
los árboles y las flores;
seguir la luna, de nueva a llena,
y las hojas de los árboles el día en que se abren;
ir del mar a la fuente
y ser pez, caracol y concha de peregrino;
imitar al cuclillo,
para darle de comer luego en la mano
y levantar el primero la vista al ruido de las palomas;
convertir con caricias las flores
en el don más preciado
y hacer ramos de colores antes de que se abran;
distinguir al vencejo del “rat penat”
en el cielo de la ciudad
y a la hormiga negra de la roja que pica;
acoger en casa a la golondrina y a la araña,
y conocer la dirección de las aves migratorias
al descubrir sus cadenas en el cielo.

Amar es mucho más que todo eso junto,
pero es menos
que quererme como tu me quieres.

Pedro Casas Serra (09-1990)

lunes, 8 de febrero de 2010

Autorretrato a los 44

Quizá llegó el momento de plantearme quien soy:
En mitad de la vida, lo que me ha deparado
cinco años escasos de amor afortunado,
de intenso sufrimiento muchos más hasta hoy.

Combatir la injusticia por trabajo me doy,
de ingresos inestables y éxito inesperado.
Pasé por la pareja y ando desparejado,
salvo la compañía de un can con el que voy.

Algo sentimental, también soy educado,
padezco depresiones, la religiosidad
-consecuencia del miedo- así he recuperado.

Mi pasado inmediato me tiene muy marcado,
y ya que me he obligado a decir la verdad,
inseguro el presente y el futuro asustado

Pedro Casas Serra (13-05-1992)

sábado, 6 de febrero de 2010

Palabras de amor I

                                                                                   

              A                 A
              M A             M A
              O M A          O M A
    A M O R O M A M O R O M A
       A M O R O M A M O R O M A
           A M O R O M A M O R O M A
              A M O R O M A M
              M A M O R O M A
 A M O R O M A M O R O M A
    A M O R O M A M O R O M A
       A M O R O M A M O R O M A
          A M O R        A M O R O M A
             A M O           A M O
                 A M              A M
                    A                 A

                                                                                   

jueves, 4 de febrero de 2010

"Les bijoux" de Charles Baudelaire

La très-chère était nue, et, connaissant mon coeur,
Elle n’avait gardé que ses bijoux sonores,
Dont le riche attirail lui donnait l’air vainqueur
Qu’ont dans leurs jours heureux les esclaves des Mores.

Quand il jette en dansant son bruit vif et moqueur,
Ce monde rayonnant de métal et de pierre
Me ravit en extase, et j’aime à la fureur
Les choses où le son se mêle à la lumière.

Elle était donc couchée et se laissait aimer,
Et du haut du divan elle souriait d’aise
À mon amour profond et doux comme la mer,
Qui vers elle montait comme vers sa falaise.

Les yeux fixés sur moi, comme un tigre dompté,
D’un air vague et rêveur elle essayait des poses,
Et la candeur unie à la lubricité
Donnait un charme neuf à ses métamorphoses;

Et son bras et sa jambe, et sa cuisse et ses reins,
Polis comme de l’huile, onduleux comme un cygne,
Passaient devant mes yeux clairvoyants et sereins;
Et son ventre et ses seins, ces grappes de ma vigne,

S’avançaient, plus câlins que les Anges du mal,
Pour troubler le repos où mon âme était mise,
Et pour la déranger du roche de cristal
Où, calme et solitaire, elle s’était assise.

Je croyait voir unis pour un noveau dessin
Les hanches de l’Antiope au buste d’un imberbe,
Tant sa taille faisait ressortir son bassin.
Sur ce teint fauve et brun le fard était superbe!

- Et la lampe s’étant résignée à mourir,
Comme le foyer seul illuminait la chambre,
Chaque fois qu’il poussait un flamboyant soupir,
Il inondait de sang cette peau couleur d’ambre!

Charles Baudelaire. De Las flores del mal. 1.857.



Las alhajas

La querida, desnuda, conociendo mi amor,
no conservaba encima sino alhajas sonoras,
cuyo adorno le daba el aire vencedor
que en sus días felices tienen las siervas moras.

Cuando arroja al bailar su ruido alegremente,
ese mundo radiante de metales bruñidos,
me deja embelesado, pues amo locamente
aquello en que se mezcla la luz con el sonido.

Ella estaba acostada y se dejaba amar,
y subida al diván veía sin enfado
a mi amor hondo y dulce, igual como la mar,
que hacía ella crecía como a un acantilado.

Fijos en mí sus ojos, como un tigre domado,
indecisa y calmosa, posturas ensayaba,
y la lubricidad, a su candor sumado,
a sus transformaciones un nuevo encanto daba.

Y sus brazos y piernas, sus muslos y caderas,
pulidos como aceite, cual cisnes ondulados,
muy claro se rendían a mi vista severa;
y su vientre y sus senos, racimos afrutados,

venían, más mimosos que Ángeles del mal,
a turbar el reposo donde mi alma se hallaba,
y para desprenderla del claro roquedal
donde tranquila y sola, anclada se encontraba.

En un nuevo dibujo unidos ver creía
las caderas de Antíope al pecho de una nena,
sobresalir su pelvis tanto su talle hacía.
!Soberbia era su herida, sobre su tez morena!

- Y estando la bujía a punto de morir,
como sólo el hogar la pieza iluminaba,
cada vez que un suspiro, flameante hacia surgir,
!la piel color de ámbar de sangre se inundaba!

Charles Baudelaire
(traducción de Pedro Casas Serra)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Diálogo de conejitos

- ¿Tu eres el conejito del hociquito frío?
- No, yo soy el conejito de las orejas largas.
- ¿Tu eres el conejito de cola redondita?
- No, yo soy el conejito de los dientes enormes.
- ¿Tu eres el conejito que sale por la noche?
- No, yo soy el conejito que sueña zanahorias.
- ¿Tu eres el conejito que camina a saltitos?
- No, yo soy el conejito que husmea paradito.
- Entonces, ¿no eres mi conejito?
- Sí, si tu quieres.

Pedro Casas Serra (19-07-2009)

lunes, 1 de febrero de 2010

Ejercítate en el amor

                                                                                                               

                     t   e                                               e
                                                      n
       a                                     e                                       l

  t

i                                                                                         a

    c                                                                                 m

          r                                                                     o

                  e                                                     .r

                            j

                                              E