EL BESO, DE GUSTAV KLIMT (1908)
Me asomo al cuadro. Y su luz me hiere.
Diminutas teselas de colores
brillan, con tal intensidad,
que apenas me permiten entrever la figura.
¿Es un tronco, por una enredadera
de flores abrazado? Pero no, se distingue
un pie, un brazo, una cara,
casi transparentes, apenas dibujados,
en el nimbo de luz dorada que la envuelve,
Son partes de un cuerpo de mujer
rendido, perdido entre los brazos
de un hombre, que arbóreo la rodea
- apenas se distingue su cabeza.
¿Dafne alcanzada por Apolo? No,
aquí no hay agresión, hay embeleso,
colisión de dos cuerpos, que, tan próximos,
se convierten en uno en el instante
en que juntan sus bocas
para fundirse en roca contra la luz del sol,
transmitirse sus líquidos, hundirse en el amor.
Pedro Casas Serra (Cuadros, 02-03-2024)


No hay comentarios:
Publicar un comentario