miércoles, 4 de abril de 2012

El ascensor

He vuelto a subir
en el ascensor de la vieja casa,
ese, cuya entrada
se encuentra no sé dónde,
y que, tras elevarse
hasta la azotea,
se desplaza horizontalmente
-entre galerias y cocinas,
sobre carriles, como un tren-,
hasta quedar colgado en el vacío,
y del que salgo,
desmontando el cristal,
ayudado por un joven.
Recuerda el ascensor
de servicio de tía Ramona.
Los sueños repetidos
adquieren la realidad
de los recuerdos.

Pedro Casas Serra (04-04-2012)

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