jueves, 8 de agosto de 2019

Vivir



VIVIR

Disfrutar del momento, ser consciente
de que quizá no se repita nunca más:
la caricia del sol, la sensación del aire golpeándote...
¡Estar vivo!, como la hierba o el insecto.

No saber el porqué ni el hasta cuándo
pero es dulce vivir este momento
porque está aquí, sin más,
y quizá no vuelva a presentarse.

Sorber la vida lentamente
como quien bebe la cicuta,
observarla como desde dentro de un buzón
y no entender gran cosa
porque en su vértigo
ríes cuando se ha ido el sol
y lloras cuando amanece.

Lo que más vale no tiene precio
y puedes recogerlo al paso,
pero no preguntes por ello
porque a su nombre huye,
cógelo - si lo encuentras - y ya está.

Pedro Casas Serra (06-05-1991,02)

miércoles, 7 de agosto de 2019

El regalo



EL REGALO

Entre tantas palabras y tanta información
- tanta que nos abruma:
los muertos... por millares,
la muerte... detallada al extremo,
la vida... siempre joven, como de anuncio -
seguimos la estela de un cometa
que no vimos pasar
y que quizá no vuelva.

Pero la muerte no es distinta
porque no esté filmada,
ni el amado lo es menos
porque sea viejo,
la muerte y el amor nos acompañan
como las piernas,
necesitamos de ambas para caminar.

Nacemos ricos de vida
que al vivir vamos gastando,
y la muerte no es
sino la constatación de que no nos queda nada.
Hay quien gasta con mesura
y hay quien dilapida,
pero no hay más vida
que la que nos han regalado el primer día.

Pedro Casas Serra (06-05-1991,01)

martes, 6 de agosto de 2019

El circo



EL CIRCO

Esta noche he soñado con ella,
he soñado que abría la caravana
y me llamaba,
que su voz, inconfundible,
alegre me decía:
"Pedro, he venido
porque temía que te olvidaras
de las entradas
que compré para el circo."
He soñado que me despertaba
y que abría los ojos incrédulo,
que parpadeando la miraba
y que estaba allí,
con su expresión juguetona,
y que sus pezones oscuros me apuntaban.
Entonces he soñado que soñaba...
y me he puesto a llorar.

Pedro Casas Serra (10-1990)

lunes, 5 de agosto de 2019

Ámame


ÁMAME

Si entenderme no puedo,
si a mí mismo me cuesta comprenderme,
¿cómo voy a decirte que te quiero
y esperar que me creas?

Si el agua, que acoge nuestros cuerpos y nos lava
calmando nuestro ardor,
es la misma que hunde nuestros barcos;
si el aire, que aleja nuestras voces y nos seca
oreando nuestros cuerpos,
es el mismo que abate nuestras casas;
si el fuego, que alumbra nuestros rostros y nos lame
paliando nuestro frío,
es el mismo que incendia nuestros bosques...

¿Por qué yo
que acojo, alejo y alumbro tus desdichas,
no puedo ser el mismo
que hunda, abata o incendie tus venturas?

Pedro Casas Serra (09-1990,04)

sábado, 3 de agosto de 2019

Tu voz


TU VOZ

Durmiendo
bajo la sombra
de parasoles de nudoso radio
- por almohada
desvaídos aromas de hojas muertas -
soñando el eco siseante
del agua del arroyo
y un agitar de plumas
en cascada fugaz bajo las nubes,

de pronto, oigo tu voz:
lenta, redonda, mansamente
alzándose en el centro de mi espera,
tu voz
que surge desbordada
de amor a lo pequeño y a lo escueto,
dulce canción a mi oído,
radiante marcha que levanta el día.

Pedro Casas Serra (09-1990,03)

viernes, 2 de agosto de 2019

El volcán


EL VOLCÁN

Era temprano, apenas
clareaba el día.
Bajé del coche e inicié el camino
que por su falda
lleva al volcán de Santa Margarita.
Llegado arriba, vi la verde taza
y en su centro la ermita.
Quise alcanzarla
y la senda, girando,
me condujo hasta el cráter.
Allí, algo más lejos,
vi un saco de dormir
- estaba en medio
del cráter del volcán
y en su interior
una pareja hacía el amor.
Me alejé para no turbar su acierto.

Pedro Casas Serra (09-1990,02)

jueves, 1 de agosto de 2019

El querer de Elena



EL QUERER DE ELENA

Amar también es hablar con los perros, los pájaros,
los árboles y los montes;
seguir la luna de nueva a llena
y las hojas de los árboles el día en que se abren;
ir del mar a la fuente
y ser pez, caracol y concha de peregrino;
imitar al cuclillo
para darle de comer luego en la mano
y levantar el primero la vista al ruido de las palomas;
convertir con caricias las flores
en el don más preciado
y hacer ramos de colores antes de que se abran;
distinguir al vencejo del murciélago
en el cielo de la ciudad
y a la hormiga negra de la roja que pica;
acoger en casa a la golondrina y a la araña
y conocer la dirección de las aves migratorias
al descubrir sus cadenas en el cielo.

Amar es mucho más que todo eso junto,
pero es menos
que quererme como tú me quieres.

Pedro Casas Serra (09-1990,01)