viernes, 9 de julio de 2010

El velero

EL VELERO


No te engañé. Te dije que lo nuestro

sería como embarcar en un velero,

que enfilando alta mar

deja la costa cada vez más lejos,

y que iniciado el viaje,

abandonar resulta muy difícil.


No sé si me creíste. Vivías un momento

de tantas ilusiones, de pasión tan grande

que tal vez no me oíste,

no quisiste escucharme

o bien pensaste

que era tan solo imagen de poeta.


Levamos anclas. ¡Y fueron unos años

tan felices sin que una nube

ensombreciera el plateado espejo!

¡Vivimos sensaciones!, ¡cruzamos horizontes!,

¡fondeamos en amores tan profundos

que el mar inmenso no puede contenerlos!


Pero llegó la tempestad, silbaba el viento,

el velero crujía

zarandeado por los elementos,

y cuando todo parecía perdido

y el barco zozobrar,

presa del pánico saltaste por la borda.


La calma regresó, el maltrecho velero

siguió su rumbo,

pero no eran ya dos sus tripulantes,

y el que quedaba

sintió la soledad del holandés errante,

y que parte de él mismo

flotaba a la deriva entre las aguas.


Pedro Casas Serra (1988)

jueves, 8 de julio de 2010

La charca

LA CHARCA


Hasta aquí me trajo la soledad

que sirviéndome de traje me acompaña.

¿Qué más da que me mueva entre la gente

si entre ella no hallan eco mis palabras?

He caminado mucho, doblado mil esquinas

para no hallar detrás sino otra esquina y otra.

He gritado, he cantado, he hablado, he suspirado...

y mi voz se ha perdido entre millones de otras.


Por eso, al divisar la flor de las adelfas

en el arroyo seco, me he acercado

y he encontrado la charca de aguas verdes,

festoneada de juncos y de cañas, similar a un espejo,

y cansado, me he echado junto a ella, en su orilla,

y he entornado los ojos para hallar el reposo

y encontrarme a mí mismo ya que no encuentro a otro

que atienda mis razones y me entregue las suyas.


Y al abrirlos he visto dobladas mis facciones

y la misma pregunta al fondo de otros ojos,

y me he alzado deprisa, en un acto reflejo,

dispuesto a abalanzarme en el agua a su encuentro

cuando una mano firme me ha aferrado del hombro,

y al girarme, he encontrado, junto a mí, a mi reflejo.


Pedro Casas Serra (27-09-1992)

miércoles, 7 de julio de 2010

La barca

LA BARCA


Estirando las horas

siento pasar el tiempo.

Si el grito es tan fugaz

y tan largo el silencio,

prefiero hundir mi barca

en el recuerdo.


Sabe mejor el aire

conteniendo el aliento.

Brevemente sentidos,

tu olor, tu piel, tus besos...

navegan para siempre

hacia mi encuentro.


Pedro Casas Serra (11-02-1993,01)

martes, 6 de julio de 2010

El río

EL RÍO


Déjame ser como un río

de los que nacen cantando,

de los que horadan las rocas,

de los que parten los valles,

de los que besan los árboles:

como un río.


Déjame ser como un río

sin controlar mis venidas

ni aprovechar mi corriente,

sin secar mi caudal firme

ni desviar mi curso incierto:

como un río.


Déjame ser como un río

y dejaré que te bañes

en mis hoyos más profundos,

que sacies tu sed conmigo,

que te acuestes en mi orilla,

que laves tus pies, cansado,

después de seguir un trecho:

como un río.


Déjame ser como un río,

como un río vierte su agua

hasta abocar en el mar.


Pedro Casas Serra (1987)



O RIO

Deixa-me ser como um rio
dos que nascem cantando,
dos que perfuran as rochas,
dos que cortam os vales,
dos que beijam as árvores:
como um rio.

Deixa-me ser como um rio
sem controlar minhas vindas
nem aproveitar minha corrente,
sem secar meu caudal firme
nem desviar meu curso incerto:
como um rio.

Deixa-me ser como um rio
e deixarei que te banhes
em minhas covas mais profundas,
que sacies tua sede comigo,
que te deites em minha margem,
que laves teus pés, cansado,
depois de me seguires um trecho:
como um rio.

Deixa-me ser como um rio,
como um rio verte sua água
até desaguar no mar.

Pedro Casas Serra (1987)
(Versión de Maria Lua)

domingo, 4 de julio de 2010

El niño viejo

EL NIÑO VIEJO


A veces, me salen al encuentro

personas que hace tiempo que no veo,

y las reconozco,

pero luego pienso

que por lógica no son ellas

sino que son como eran ellas

hace veinte años.

Ante esto me rebelo

porque para mí no he cambiado

y sigo siendo el mismo

que lloraba de niño

si me dejaban solo.

Y cuando llegue a viejo

- o mejor, me vean como un viejo -

seguiré siendo ese niño

que no ha entendido nada

y que se sorprende

al no ver en el espejo reflejada

su cara rubicunda y mofletuda,

y que se siente triste

porque no encuentra

a su padre, a su madre, a sus hermanas,

a sus amigos, a sus amantes...

y si los ve,

sólo son otros que se les parecen

como otros se parecerán a él

cuando él ya no se parezca a nadie.


Pedro Casas Serra (10-05-1991,01)

sábado, 3 de julio de 2010

Lamento a un amigo sobre una pérdida

LAMENTO A UN AMIGO SOBRE UNA PÉRDIDA


He perdido el viento.


Ya sé que los vientos no se pierden,

que aparecen o desaparecen,

arrecian o amainan,

pero yo lo digo como lo siento:

he perdido el viento.


Conocí al viento casualmente

y paulatinamente

me fui habituando a él,

me agradaba su forma

de envolverme,

su ligereza, su frescura,

aunque aparentemente anárquico

era regular en sus presencias,

así

que empecé a esperar su llegada

y a lamentar su partida.


Hace algún tiempo

el viento empezó a fallar,

no venía con la misma

regularidad de antes,

lo que presagiaba

un cambio de dirección

que finalmente se produjo.

Y dejó de soplar.


Por eso

no te puede extrañar

que necesite desahogarme:

me falta el aire.


Ya sé que el viento es libre

como todo lo que vale la pena

en la naturaleza,

y que precisamente

por eso es valioso,

pero yo también soy libre

de desahogar mis sentimientos

que

aunque probablemente

tienen más que ver

con mi propia forma de ser

que con la falta del viento,

aún así

no me permiten dejar

de echarlo de menos.


Pedro Casas Serra (20-04-1995)

jueves, 1 de julio de 2010

"Caminhando" de Maria Lua

Sem rumos... vou nas longas caminhadas
que o Destino reserva para mim,
e... nos atalhos... sempre espero o fim
de tantos desencontros nas estradas...

Na Noite... então... me vejo a sós, enfim,
ante o céu das estrelas encantadas,
a procurar o Tudo, en meio aos nadas,
que... sou Poeta... e foi sem lar que eu vim...

Porém... contemplo o Céu... e, de repente,
sinto cair a Estrela incandescente
que, ao me mostrar a Sorte... me ilumina...

O meu Lar... se desenha à luz do acaso,
nas cores mais ardentes de um ocaso
ou nos braços da Lua... que fascina...

Maria Lua (“De Lua e de Estrelas...”, 2005)


Caminando

Sin rumbo... voy por largas caminadas
que el Destino reserva para mí,
y... en los atajos... siempre yo creí
tener las discordancias superadas...

Entonces... en la Noche... a solas, fuí,
ante el cielo de estrellas encantadas,
buscando ver el Todo, entre las nadas,
que... soy Poeta... y sin hogar nací...

Así... contemplo el Cielo... y, de repente,
siento caer la Estrella incandescente
que, al mostrarme la Suerte... me ilumina...

Y mi Hogar... resplandece en luz de acaso,
en colores ardientes de un ocaso
o en brazos de la Luna... que fascina...

Maria Lua
(versión de Pedro Casas Serra)