LA ISLA DE LOS MUERTOS, DE ARNOLD BÖKLIN (1883)
Barquero: condúceme a la isla de la calma,
el vientre de mi madre,
el lugar donde duermo tras hacer el amor.
No necesito cuerpo para este viaje,
ni alma ni recuerdos,
que abandoné en la orilla antes de partir.
No gozar, no sufrir, no desear, no sentir.
Ascender por las raíces de los árboles
hasta alcanzar el sol.
No me esperes, barquero, no voy a regresar.
Pedro Casas Serra (Cuadros, 08-08-2024)

