LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO, DE GOYA (1814)
Vaya mi verso hoy por esos hombres
que mueren en las guerras.
Otros han decidido a quien hay que matar.
Ellos son carne de cañón, presa de caza.
Luego vendrá la paz, cambiarán las fronteras,
las banderas, las patrias. Todo menos su ausencia.
Vemos el pelotón, soldados apuntando.
No tienen rostro, son solo una función de muerte.
Un único farol ilumina la escena.
Es más fácil matar si se hace a oscuras.
Cinco hombres van a ser fusilados.
Uno - brazos en alto - se adelanta a las balas.
Otro, que es fraile, reza. Otro queda pasmado.
Otro se mesa los cabellos. Otro tapa sus ojos con las manos.
Delante hay más cadáveres. Más lejos,
otros hombres esperan a ser asesinados.
Ocurre todo esto al borde de un camino.
Allí, en el horizonte, se adivina el perfil de una ciudad.
No sé por qué todo esto me recuerda
un puesto en una feria, un tiro al blanco.
Pedro Casas Serra (Cuadros, 05-05-2024)


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