EL ÚLTIMO VIAJE DE “EL TEMERARIO”, DE WILLIAM TURNER (1839)
Este viejo navío que llevan a desguace,
el que a tantos rivales abordara feroz,
hoy regresa cansado de su último viaje,
lentamente arrastrado por un barco a vapor.
El que venció a galernas y a las olas gigantes,
el que a los arrecifes de coral se enfrentó,
el que intrépidamente surcó todos los mares,
hoy vuelve transformado en hueco cascarón.
¿Qué fue de sus cañones de majestad augusta
y de sus estruendosas andanadas sin fin?
¿Qué fue de la arrogancia de su alta arboladura
y del suave flamear de su enseña feliz?
Turner nos lo circunda de un aura fantasmal:
nada hay en este mundo que no vaya a acabar.
Pedro Casas Serra (Cuadros, 21-04-2024)


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