domingo, 18 de julio de 2010

Vivir

VIVIR


Disfrutar del momento, ser consciente

de que quizá no se repita nunca más:

la caricia del sol, la sensación del aire golpeándote...

¡Estar vivo!, como la hierba o el insecto.


No saber el porqué ni el hasta cuándo

pero es dulce vivir este momento

porque está aquí, sin más,

y quizá no vuelva a presentarse.


Sorber la vida lentamente

como quien bebe la cicuta,

observarla como desde dentro de un buzón

y no entender gran cosa

porque en su vértigo

ríes cuando se ha ido el sol

y lloras cuando amanece.


Lo que más vale no tiene precio

y puedes recogerlo al paso,

pero no preguntes por ello

porque a su nombre huye,

cógelo - si lo encuentras - y ya está.


Pedro Casas Serra (06-05-1991,02)

sábado, 17 de julio de 2010

Carta a mi hija Escarlata

CARTA A MI HIJA ESCARLATA


Quererte a ti no es nada fácil, ¿sabes?

Hay que elegir la forma de ayudarte

y de lejos, resulta muy difícil.


Me alegra tu alegría, verte llena

de intereses, de amigos, de ilusiones,

que te sientas a gusto en tu colegio.


Tú diviértete mucho que hace falta

que ahora de pequeña seas muy niña,

para que de mayor seas muy mujer.


Aprende con pasión todas las cosas,

pues saberlas te hará hacerlas bien

y hacerlas bien te hará sentir contenta.


Piensa bien de la gente en un principio,

pues no conocerás gente estupenda

si no empiezas pensando bien de ella.


En el mundo hay de todo: feos y guapos,

ricos y pobres, vagos y currantes,

listos y tontos, tramposos y honrados.


Por eso tú fíjate bien en todos,

que todos tienen algo que enseñarte

si tú no dejas de fijarte bien.


Defiende a los pequeños de los grandes

procurando que a ti no te hagan daño

para así resultar más eficaz.


Di mentiras tan solo cuando puedan

evitar que alguien sufra, ten en cuenta

que no siempre callar es ser hipócrita.


Si hacen algo que te gusta dilo,

pues si te gusta tanto lo que hacen

también te gustarán quienes lo hacen.


El dinero no sirve para todo,

lo mejor de la vida no está en venta

ni las buenas personas tienen precio.


Espera cada día ilusionada

y piensa que si algo sale mal,

con el tiempo se solucionará.


Piensa al sentir, observa lo que ves,

aspira, saborea, palpa, escucha...

Y así te sentirás mucho más viva.


Hay días que podrás pensar mejor,

hoy yo puedo pensar bastante bien,

ayer en cambio me dolía el alma.


Pedro Casas Serra (1989,02)

viernes, 16 de julio de 2010

Versos para mis amigos

VERSOS PARA MIS AMIGOS


Estoy cansado, amigos, estoy cansado,

cansado de deseo insatisfecho.


Prestadme vuestros ojos,

prestadme vuestro pecho

para seguir mirando,

para seguir sintiendo.


Prestadme vuestra risa,

prestadme vuestro aliento,

la palabra precisa,

el gesto cierto.


He derrochado, amigos, he derrochado,

derrochado mi cuerpo limitado.


Los ojos en el agua,

en el aire la boca,

en la tierra la mano

y el corazón en fuego.


Mi risa quedó en rosas,

mi pecho en el océano,

mi vista en las palomas,

mi corazón en todo.


Quedo en vosotros, amigos, quedo en vosotros,

en vosotros para seguir viviendo.


Reír con vuestros hijos,

jugar con vuestro perro,

besar con vuestra boca,

llorar con vuestros muertos.


Cantar con vuestros pájaros,

soñar con vuestros sueños,

pensar con vuestra mente,

amar con vuestro cuerpo.


A vuestra puerta llamo, amigos, a vuestra puerta llamo,

a vuestra puerta llamo a través de estos versos.


Pedro Casas Serra (10-05-1999,01)

jueves, 15 de julio de 2010

El balancín

EL BALANCÍN


Es nuestra vida como una brisa suave

que apenas se levanta ya se apaga,

miramos hacia atrás y vemos la mañana,

miramos adelante y ya no vemos nada.


No ha mucho tiempo éramos solo niños

inseguros al dar nuestros primeros pasos,

pronto otra vez iremos inseguros

y necesitaremos apoyo de otros brazos.


Aprendimos a amar mientras mamábamos,

nuestros cuerpos de adultos entregamos,

lo que quisieron darnos recibimos,

y si algo nos queda, al fin lo exhalaremos.


No contaba el futuro cuando todo lo era,

vivimos luego eterno y estruendoso presente,

apareció el dolor y con él el pasado

y aprendimos a ver y a escuchar hacia adentro.


Íbamos proyectados por un impulso ciego,

todo lo resumían cuatro verdades ciertas,

llegaron las caídas y las desilusiones

y nos fuimos frenando al surgir las preguntas.


En la memoria queda la piel cálida y fresca,

los miembros que se estiran, los huecos que se llenan,

las mentes que se incendian, los sexos que gotean,

las sombras que se acortan cuando tan solo la memoria queda.


Pedro Casas Serra (02-11-1992)

miércoles, 14 de julio de 2010

El circo

EL CIRCO


Esta noche he soñado con ella,

he soñado que abría la caravana

y me llamaba,

que su voz, inconfundible,

alegre me decía:

"Pedro, he venido

porque temía que te olvidaras

de las entradas

que compré para el circo."

He soñado que me despertaba

y que abría los ojos incrédulo,

que parpadeando la miraba

y que estaba allí,

con su expresión juguetona,

y que sus pezones oscuros me apuntaban.

Entonces he soñado que soñaba...

y me he puesto a llorar.


Pedro Casas Serra (10-1990)

martes, 13 de julio de 2010

La excursión

LA EXCURSIÓN


Salí del camping muy temprano,

mi perra por delante.

Tomé la carretera junto al río

hacia su cabecera.

A un lado veía el río

al fondo de un barranco,

al otro

trigales salpicados de amapolas,

y en los arcenes

copudos árboles

formaban casi un túnel.

Llegado al puente

donde la carretera cruza el río

y se aleja hacia el valle vecino,

donde la zona de acampada

entonces vacía,

tomé la pista

que por su margen derecho

sigue el río.

Pasé el canal de la central eléctrica

con su gorgoteo de agua al deslizarse,

llegué a la presa rota,

la que forma un remanso de aguas frías

donde me he chapuzado algunas veces,

avisté la masía abandonada

y la pequeña ermita en la colina,

alcancé la casa de colonias

y en la fuente de enfrente

bebí un trago.

Dejé la pista

y cogí un sendero

al lado de otro río

- si menos caudaloso más bravío -

y primero entre prados

- otrora cultivados

por los habitantes del molino en ruinas -

y después

entre matorrales y arbustos,

fui subiendo.

El tiempo iba pasando en el esfuerzo

y el sol, siempre más alto,

golpeaba mis espaldas

ahogándome en calor.

Sudaba.

Por eso,

me quité la camisa

y la metí en la bolsa que llevaba

con un libro, la crema y la toalla.

Pronto,

los pantalones y la camiseta

hicieron compañía a la camisa.

En slip y alpargatas

continué el camino.

Ahora el sendero

se hundía entre los árboles

formándose un ambiente

umbrío y húmedo

- era agradable.

Solo se oía el agua

y el trino de algún pájaro,

y a veces,

entre los matorrales,

vislumbraba el torrente.

Estaba entre semana,

en un sendero ignoto

inaccesible para los automóviles,

por eso

me quité el bañador y las alpargatas

y me quedé desnudo.

Y seguí caminando

desnudo.

Mis pies

me transmitían el pulso de la tierra,

mis oídos estaban

listos al menor ruido

y mi vista escrutaba el territorio

para librarme de cualquier tropiezo,

en tanto mis pulmones

se llenaban de la humedad del bosque;

y estaba todo sensibilizado,

en tensión,

y andaba presuroso,

saltando y brincando,

casi corriendo,

sintiéndome radiante,

lleno de fuerza y vida, liberado

de ataduras y angustias,

como formando parte

de un espacio naciente

que hollara yo el primero

descendiendo

genéticamente

por el árbol de la especie...

Alcancé el viejo puente

y bajé hasta un recodo del torrente

donde el margen de piedra

lavado por el agua

forma un solárium natural.

Allí pasé el día.

Retocé como un niño

deslizándome por las bruñidas losas,

sumergiéndome en hoyos

en que el frío

me cortaba el aliento

para luego tenderme

a secar en la orilla,

los miembros extendidos como un cristo,

abrazando ora el sol

ora la tierra;

y otra vez remojones

y otra vez secados,

adormilándome y desperezándome,

hasta que el sol se subió a la montaña

dejando el río en sombras.

Entonces, de regreso,

bajé por el torrente

dejándome llevar

hasta la casa de colonias,

puse allí pie en la orilla,

extraje de mi bolsa

toda mi indumentaria,

me vestí,

bebí un trago en la fuente...

y regresé hacia el camping,

mi perra por delante.


Pedro Casas Serra (05-06-1992)

domingo, 11 de julio de 2010

Llanto sobre el Rhin

LLANTO SOBRE EL RHIN


........................I


¿No oís sus voces? Suenan airadas

apagando el eco de vuestras canciones.

Vienen en tropel, de todas partes

surgen emergiendo del lodo.


Mientras los días transcurren placenteros

acecha el monstruo y de sus fauces

brotan llamas que abrasan.

Miras y no ves sino desesperación.


¿Valía la pena tañer campanas?,

¿las palabras solemnes?, ¿los himnos marciales?

Los jardines con cruces no contestan,

con su dulce silencio resignado.


Si aún te quedan fuerzas, acércate al río,

métete en el agua, hunde tu cabeza

y reza una oración,

así probablemente conocerás la respuesta.


........................II


He visto saltar las techumbres

entre truenos de bombas y rojas llamaradas,

y a las gentes, como chinches,

abandonar sus casas.


Hoy suenan de nuevo las campanas

y enamorados enlazados

me contemplan: arcángel

al que un arzobispo anidó en su torre.


Cualquier día me echaré a volar,

yo también necesitado de otro

que imagino me aguarda

al otro lado del pináculo.


También yo necesito de su sangre

y de que sacie sus apetitos en mí,

mordisqueándome las alas

hasta alcanzar el orgasmo.


........................III


El río transcurre placentero

arrastrando indolente las barcazas,

entre viejos castillos

que ríen desdentados su soberbia.


Él da la razón a los niños

que chapotean desnudos sus orillas,

y a los enamorados que bajo los sauces

tienden mantas sobre las que yacer.


¡Que no crezcan esos niños dorados

que aparecen y desaparecen entre sus aguas!

¡Que no cesen los amantes en sus juegos!

¡Que no pase el tiempo!


Pues recordad esos días odiosos

en que bajo las botas

temblaban los puentes,

y aun las piedras lloraban.


Pedro Casas Serra (11-08-2003)