miércoles, 4 de marzo de 2020

Amor, yo igual te quiero...

AMOR, YO IGUAL TE QUIERO...

Amor, yo igual te quiero
en mis días
que en mis noches.

En mis días
mi amor es un cohete
que estalla en mil colores.

En mis noches
apenas un susurro.
¡Pero yo igual te quiero!

Pedro Casas Serra (25-01-2001)

martes, 3 de marzo de 2020

La boda de los príncipes

LA BODA DE LOS PRÍNCIPES

Por razones de Estado
habían de casarse
un príncipe y una princesa.

Como no se conocían
hicieron reunirse
a su paje y su doncella.

- Mi Señora es delicada como una flor,
y a la mano que la acaricia,
le procura su fragancia.

- Mi Señor es fuerte como un roble,
bajo su inmensa copa
todos hallan protección.

- Mi Señora es un blanco cisne,
por su elegancia y belleza
destaca entre todas las mujeres.

- Mi Señor es un toro de lidia,
si le provocan embiste,
si le dejan tranquilo pace.

- Mi Señora aprecia los perfumes,
el tacto de las sedas,
el sabor de los dulces.

- Mi Señor gusta de la caza,
la leche fermentada,
la fruta silvestre.

- Mi Señora disfruta con la música,
las veladas de teatro,
las sesiones de danza.

- Mi Señor se levanta al alba,
y acompañado de sus perros
inicia largas marchas por el monte.

- Mi Señora tiene los pies pequeños
y también las manos y la cintura,
recuerda en todo a una figurita de porcelana.

- Mi Señor tiene el cuello grueso
y fuertes los pies y las manos,
se asemeja en todo a una escultura griega.

- Mi Señora es amante de escuchar historias,
tejer tapices,
cantar acompañada del laúd.

- Mi Señor aprecia la compañía de los soldados,
el buen vino,
los juegos y las chanzas.

Cuanto más abundaban en razones
más veían el paje y la doncella
las diferencias entre sus amos.

Y pasaron a examinar
aquellos aspectos de su intimidad
que dada su confianza conocían.

- A Mi Señora le gusta ser festejada
y no rinde sus favores
sino tras largo asedio.

- A Mi Señor le gusta que lo obedezcan
y no acepta negativa
por respuesta.

- Mi Señora requiere miramiento,
sutileza en la aproximación,
suavidad en el trato.

- Mi Señor es directo y osado,
mejor que con la boca habla con las manos
que se apoderan de lo que a su vista apetece.

- Mi Señora gusta oír palabras bellas,
notar miradas dulces,
sentir abrazos tiernos.

- Mi Señor aprecia que alaben su hombría,
se plieguen a su fuerza,
reconozcan su valor.

- Mi Señora necesita que la acaricien
de la cabeza a la los pies,
para abrirse al deseo.

- A Mi Señor, para sentir deseo
le basta con un olor
que despierte su instinto.

- Mi Señora queda insatisfecha
si la acción se adelanta a su deseo
y aborrece a quien así la trata.

- Mi Señor sufre decepción
si la acción y el deseo son breves
y aburre a quien se la produce.

Así hablaban los dos emisarios
preocupados por las diferencias
que separaban a sus amos.

En este punto calló el paje
y tras largo silencio
dijo a la doncella:

Nuestros Señores no pueden ser más diferentes
pero su unión es necesaria
pues razones de Estado la aconsejan.

Mucha será la infelicidad
que esta unión
traerá a sus corazones.

¡Suerte tienen de tenernos a nosotros
que al conocerlos tan bien y quererlos tanto
les serviremos de consuelo!

Pedro Casas Serra (22-01-2001)

lunes, 2 de marzo de 2020

En mi interior hay un océano...

EN MI INTERIOR HAY UN OCÉANO...

En mi interior hay un océano
que golpea contra mis paredes,
por mis ojos veréis si está agitado o en calma,
yo no puedo dormir cuando se agita
ni sonreír si está en calma.

En mi interior hay un océano
con playas doradas donde las cometas
bailan abrazadas sus amores furtivos,
y con abismos que atesoran los restos
de amores naufragados.

En mi interior hay un océano
donde la balsa del niño que fui
tropieza con la del joven enamorado
y con la del adulto enfermo y desengañado
buscando la salida de las lágrimas.

En mi interior hay un océano
atravesado por corrientes,
las frías congelan mis sentimientos,
las calientes los enardecen,
mi cuerpo es su recipiente de ebullición.

En mi interior hay un océano
rodeado de cuerpo por todas partes,
abrazadme y notaréis su oleaje,
besadme y gustaréis su sal,
uniros a mí y las olas os vestirán con su espuma.

En mi interior hay un océano,
un océano tan inmenso que rebasa el cuerpo que lo contiene,
tan inmenso que fluye por todos sus orificios
necesitando unirse a otros océanos
para así formar el Océano Universal.

Pedro Casas Serra (19-01-2001)

domingo, 1 de marzo de 2020

Marta y María

MARTA Y MARÍA

¡Hola, soy Marta!
Un día te encontré.
No me viste...
Y pasé con la lava
que llenaba mi corazón.

Hoy soy María
y he vuelto a verte.
No me has mirado...
Y llevaba el bálsamo
con que curar tus heridas.

Pedro Casas Serra (11-11-2000)

sábado, 29 de febrero de 2020

Tibio color de las tres de la tarde...

TIBIO COLOR DE LAS TRES DE LA TARDE...

.......Tibio color de las tres de la tarde
de un día claro del mes de noviembre.
.......Llenan rastrojos tostados los campos
donde alinean las vides doradas.
.......Árboles tiernos formando una hilera
marcan el río a la ávida vista.
.......Dulce azulean montañas lejanas
cerrando en broche el paisaje abarcado.
.......Una luz diáfana, quieta y tranquila
recorta nítida cada detalle.
.......Por el camino del iris abierto
queda fijada en la mente la imagen.

Pedro Casas Serra (09-11-2000,04)

viernes, 28 de febrero de 2020

Pequeño saltamontes

PEQUEÑO SALTAMONTES”

A Mercè Sargas

“Pequeño saltamontes”,
es pronto para tirar la toalla
o hacerse el haraquiri,
te queda mucho ovillo por devanar,
mucho tapiz por tejer y destejer,
muchos soles con los que calentarte
y algún chubasco con el que mojarte también.
Necesitas de tus antenas, de tus ojos y de tus patas
porque es mucho lo que has de andar, ver, tocar.
No es hora, “pequeño saltamontes“, de quedarse quieto,
sino de saltar, saltar, saltar...

Pedro Casas Serra (09-11-2000,03)

jueves, 27 de febrero de 2020

Quisieras refugiarte en el útero materno...

QUISIERAS REFUGIARTE EN EL ÚTERO MATERNO...

Quisieras refugiarte en el útero materno
pero no cabes;
tu madre no es tu madre ya
es otra hija
como tú hija de la tierra-madre.
En esa madre has de buscar consuelo:
en sus palabras
escritas con las nubes en el cielo,
en sus montañas
que te dan fuerza para salvar obstáculos,
en sus aguas
que llenan tus vacíos.
De sus frutos te alimentas y vistes,
así te da su amor,
es su manera de decir te quiero.

Pedro Casas Serra (09-11-2000,02)