Nada consuela tanto como llorar en compañía.
El dolor nos descubre muchas cosas.
Somos guerreros en lucha contra el tiempo.
El tiempo nace y muere con nosotros.
Somos relojes vivientes.
Poesía intimista
Nada consuela tanto como llorar en compañía.
El dolor nos descubre muchas cosas.
Somos guerreros en lucha contra el tiempo.
El tiempo nace y muere con nosotros.
Somos relojes vivientes.
La felicidad está al alcance de la mano.
Hay lugares que se apoderan de mí.
Es bueno pensar en lo bueno que tenemos.
Hacer feliz a todos es difícil, a quienes tenemos al lado, no.
Con el dolor aparece el pasado.
Ser feliz exige un aprendizaje.
Hay instantes en los que todo está bien.
La felicidad es un pájaro que vuela.
Felicidad y tristeza viven en casas adosadas.
La felicidad, cuando no se tiene, se inventa.
Las ilusiones también necesitan ser alimentadas.
Entre dudas es la forma más razonable de vivir.
Todo lo que ven nuestros ojos, lo han visto antes otros.
En días aciagos es bueno echar a andar.
De niños tenemos ilusiones, de adultos, recuerdos.
Los objetos adquieren vida por el uso.
Las ciudades viven a través de quienes las habita.
La ventaja de los sueños es que reúnen realidad y fantasía.
No busques respuestas, vuela mientras haya luz.
Es bello deambular sin prisas ni destino.
La peor circunstancia siempre puede mejorarse.
Cada día que comienza es como una ventana que se abre.
Empiezas comiéndote el mundo y acabas atragantado.
Hay que aprender a perdonarse.
Hay que amar la vida hasta el final.
Ahora vivimos una vida que tiene más de virtual que de real.
Hay instantes que pueden iluminar toda una vida.
Llegar a hacer lo que uno quiere requiere mucho esfuerzo.
Vivimos de susto en susto y de risa en risa.
Hay circunstancias que nos cortocircuitan.