martes, 31 de marzo de 2015

Querer (Memento)

QUERER    

Mis sueños son paisajes de mi infancia
-casas, campos, jardines-,
en que mis seres más queridos
-que ya no están-, reviven.

Quizás podré
-espero yo, algún día-,
volver en otros sueños:
¿me han querido bastante?

Pedro Casas Serra, Ad líbitum, 2015

lunes, 30 de marzo de 2015

Mis muertos (Memento)

 

MIS MUERTOS

¿Quién es aquel que no ha sido invitado
y comparece ahora, de improviso,
como quien se equivoca?"
JOAN VINYOLI, "Castañada con
lectura de poema y un muerto en
accidente", del libro Lo Oculto.)

Yo por las noches hablo con mis muertos.
Unos vienen tranquilos, otros airados.
No cuentan grandes cosas sino las más triviales:
cómo pasaron el día, cómo durmieron hoy,
qué van a hacer mañana.
Luego nos despedimos hasta el próximo sueño.

Es de lo más normal.
En mis sueños, mis muertos están más vivos
que muchos vivos.

Pedro Casas Serra, Ad líbitum, 2015

domingo, 29 de marzo de 2015

Hubo un tiempo (Memento)

HUBO UN TIEMPO
 
Hubo un tiempo que fui León,
poseía un gran territorio,
al atardecer, cuando iba de caza,
no había animal que se me enfrentase,
al oír mi rugido, todos
se echaban a temblar.
- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Águila,
me elevaba sobre los campos
-pequeño punto al sol-,
y nada se ocultaba a mi vista,
y ante una presa, bajaba veloz
para llevarla con mis garras.
- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Tiburón,
recorría con elegancia los mares
y, si quería, con gran rapidez,
con mis historias se asustaba a los niños,
y los bañistas se aterrorizaban
a la vista de mi aleta.
- Creedme, hubo ese tiempo.

Hubo un tiempo que fui Hombre,
calzado con mis botas
iniciaba la marcha,
y al llegar a la cima,
con el corazón aún alterado,
contemplaba la belleza del mundo.
- Creedme, hubo ese tiempo.

Pedro Casas Serra, Ad líbitum, 2015

sábado, 28 de marzo de 2015

Memento (Memento)

MEMENTO
 
De él puedo decir que amaba la justicia
defendiendo a los pequeños de los grandes.

Que procuró siempre vivir rectamente
sin perjudicar a nadie con sus actos,

aprendiendo de todos todo lo bueno
y procurando olvidar lo negativo,

auxiliando a aquellos que se lo pidieron
y a los que vio que luchaban por salvarse.

Que amaba la belleza en todas sus formas
y contribuyó a aumentarla con sus obras.

Que nada pedía a cambio cuando daba
pues encontraba en dar su recompensa.

Os pido lo disculpéis si os hizo daño
por su cabezonería o impaciencia.

Y en nombre suyo quiero daros las gracias
por tantas muestras de afecto que le disteis.

Pedro Casas Serr, Ad líbitum, 2015

viernes, 27 de marzo de 2015

A Eurínome de Calatis, vencedora en los cien metros vallas (Memento)

A EURÍNOME DE CALATIS,
VENCEDORA EN LOS CIEN METROS VALLAS
 
¡Te canto a ti, Eurínome de Calatis,
que, entre diez corredoras, venciste
en la prueba de los cien metros vallas!

¡Y a ti también, ciudad de Calatis,
la de las verdes llanuras
donde pacen las gacelas tracias!

¡Entre todas tus corzas criaste a Eurínome,
la más veloz de todas ellas!

¡Recibe a tu hija bien amada,
a la que amamantaste a tus pechos!

¡Qué suenen los pífanos y los címbalos
y bailen en su honor los coribantes
ante el altar de Cibeles!

¡Qué tus edificios engalanes
y alfombres tus calles de flores
para que las pise en su triunfo!

¡Recíbela con hidromiel, higos y leche!

¡Que solo ella ocupe el asiento principal
en las fiestas dionisíacas!

¡Dale a elegir, entre tus más valientes,
a quien unirse en himeneo!

¡Eurínome, la flor de tus campos!
¡La más dulce de tus frutas!
¡La más gentil de tus niñas!
¡La más veloz de tus gacelas!
¡La más bella de tus mujeres!
¡La más preciada de tus joyas!
¡La más altiva de tus torres!
¡La más excelsa de tus hijas!
¡La elegida de los dioses!
¡La que ha maravillado a los griegos!

¡Que tus ojos no vean la oscuridad!
¡Que tus cabellos no conozcan la nieve!
¡Que tus oídos no escuchen sino alabanzas!
¡Que tu boca no guste sino delicias!
¡Que tus manos conserven su frescor!
¡Que tu talle no se doble con los años!
¡Que tu vientre sea bendecido con gracias!
¡Que tus muslos guarden su miel!
¡Que tus piernas no se cansen jamás!
¡Que tus pies no cesen de bailar!

Pues que en el estadio de Olimpia,
ante lo mejor de la Hélade,
supiste correr con la velocidad del antílope,
saltar con la agilidad de la gamuza
y llegar a la meta la primera,
¡sea tu vida larga y fecunda!,
¡que tus conciudadanos te honren
y los dioses te concedan la inmortalidad!

Pedro Casas Serra, Ad líbitum, 2015




jueves, 26 de marzo de 2015

A Lil Milagro Ramirez (Memento)

A LIL MILAGRO RAMÍREZ
 
tenías 19 años
y querías ir a París...
pero también querías a tu madre,
mucho,
querías campos y hermanos,
abuelos, amigos, compañeros,
casa y pueblo;
este país pequeño (El Salvador)
al que tanto querías.*

Querías la paz
-decías-
pero cogiste un fusil;
el hambre te sacó de tu casa,
el hambre, el abuso y la injusticia;
eras muy joven para morir
pero no le temías a la muerte;
el mundo tenía que cambiar,
tenías que cambiarlo;
no fuiste ya esposa
ni fuiste madre;
tus hijos son todos los niños,
tu esposo todos los hombres,
tus hermanas todas las mujeres;
por ellos luchaste,
te capturaron,
torturaron
y asesinaron;
tu puesto está entre las estrellas.

Es tu sangre,
que todo lo purifica,
que todo lo dignifica;
no hay río que la encauce
ni dique que la contenga;
corre por las calles,
penetra en las casas
y escribe estos versos.

Pedro Casas Sera, Ad libitum, 2015

** Lil Milagro Ramírez: “Yo quiero ir a París y “Este pequeño país”, del libro Del hombre, del tiempo y del amor.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Entre las llamas (Memento)

ENTRE LAS LLAMAS

En mi naturaleza estaba ser volcán,
alzarme como llama al viento.

Pero vivía de recoger hierbas y otros remedios
con que curar a mis hermanas las mujeres,
aliviarles sus dolores menstruales,
procurarles las caricias de sus amados,
evitarles el resultado de algún que otro desliz...

Hasta que llegó ese hombre siniestro
y dijo: "Es bruja, ¡quemadla!"


En mi naturaleza estaba ser volcán,
alzarme como llama al viento...

Pedro Casas Serra, Ad líbitum, 2015